Tuesday, June 17, 2014

El secuestro de unos adolescentes: los israelíes están rezando (y disputando) - Shmuel Rosner - Jewish Journal



El lunes por la mañana, después de cuatro días de búsqueda infructuosa y después de que tres adolescentes israelíes fueran secuestrados, Israel volvió a la autoreflexión: ¿Estamos siendo demasiado patrióticos? ¿O bien somos demasiado cínicos? ¿Existe demasiado odio? ¿Estamos demasiado polarizados? ¿Aunque odiemos a los colonos, los queremos, y nos importa lo suficiente la suerte de esos tres adolescentes? ¿Es este un buen momento para hablar acerca de la ocupación, o bien es el peor momento para hablar de ello? ¿Permanecen los residentes del "Estado de Tel Aviv" ajenos a la tristeza del resto del país? ¿Está bien que las cadenas se centren en emitir reality shows y la Copa del Mundo por TV?

La respuesta a todo lo anterior es sí y no. La necesidad de todo lo anterior es la necesidad de aquellos sin poder para reaccionar. No había nada que los israelíes pudieran hacer estos cuatro días, a excepción de orar.., llevar su habitual vida cotidiana, o bien ponerse a discutir (o finalmente todo lo anterior). No obstante, una minoría optó por la disputa. Los medios de comunicación, aquellos que necesitan llenar horas y horas de emisión con algo, se volvieron hacia esta minoría para obtener algo de acción.

La disputa viene de todos los lados:
- Desde la izquierda, se centra en los colonos, sobre su hábito irresponsable de hacer autostop, sobre la inevitabilidad de la violencia debido al colapso de las conversaciones de paz. 
- Desde la derecha, se centra en el odio de la izquierda hacia los colonos - que a su vez les devuelven el odio -, acerca de cómo el terrorismo siempre encuentra excusas y justificaciones en la izquierda, sobre la crueldad de Hamas, en suma, una prueba definitiva de que ningún proceso de paz tiene ningún futuro. 
- Desde el centro, se trata de como la sociedad israelí ha perdido su capacidad de mostrar su solidaridad, acerca del protagonismo de estas viles disputas, sobre la radicalización existente en Facebook de la cultura israelí.
La mayoría de estas quejas son exageradas o falsas.

En el "Estado de Tel Aviv", donde yo vivo, me cuesta encontrar vecinos que permanezcan indiferentes o insensibles ante la suerte de los adolescentes secuestrados. Si existen tales habitantes de Tel Aviv, representan a una pequeña minoría. Hacer caso omiso de ella sería la mejor política. Y también me niego a escandalizarme porque algunas personas se pregunten si la cultura del autostop no debería discutirse seriamente. Cuestionar el hecho de hacer autostop no equivale necesariamente a una mentalidad de "culpar a la víctima". De hecho, lo opuesto es lo cierto: aquellos que aceptan que el enemigo es despiadado y cruel son también los que quieren que seamos más pragmáticos acerca de cómo volver la vida más complicada a los secuestradores y asesinos. ¿Es acaso el derecho a hacer autostop tan sagrado que debemos luchar por él a cualquier precio? Prevenir que las adolescentes hagan autostop por temor a los depredadores sexuales no equivale a rendirse a esos depredadores, y decir a los colonos adolescentes que no hagan autostop por temor a los terroristas tampoco equivale a rendirse ante el terrorismo. Es una postura pragmática que vale la pena que se escuche.

Una característica muy frustrante del secuestro de estos adolescentes es que los israelíes tienen que lidiar con una obvia falta de sentido. Una auténtica crueldad sin sentido. Este secuestro no va a descubrir ahora a nadie que el terrorismo palestino es despiadado y repugnante, eso lo sabemos desde hace mucho tiempo. Hemos visto volar autobuses, hemos visto familias sacrificadas mientras dormían, hemos visto cabezas aplastadas, hemos visto a muchos jóvenes asesinados. Tampoco este secuestro nos va a revelar una lección ignorada acerca de la complejidad de la situación entre Israel y Palestina, ya sabemos que es compleja y sospechamos que lo seguirá siendo durante muchos años. Y tampoco va a convencer finalmente a Israel de que la ocupación no es viable, por supuesto que la continuación de la ocupación es problemática, pero Israel todavía no está seguro en la actualidad de que exista una mejor alternativa.

El hecho de que haya un debate dentro de Israel acerca de estas cuestiones es comprensible y saludable. El hecho de que este tipo de debates sean cada vez más feroces y emocionales, cuando el país está buscando a tres adolescentes secuestrados, también era de esperar. Y sí, también es natural que muchos israelíes hayan dejado atrás hace mucho tiempo los días perdidos de la unidad y de la armonía. Hace treinta años era mucho más fácil permanecer unidos. El país era mucho más pequeño, de tres millones a algo más de ocho millones en la actualidad. Los temas eran menos controvertidos, la ocupación aún era joven y la esperanza de una paz aún seguía latiendo. La prensa también era menos estridente. En suma, la cultura era más ingenua.

Y sin embargo - inclusive - si este horrible crimen del secuestro de unos adolescentes es una especie de test o prueba para la sociedad israelí, no veo ningún motivo de gran preocupación. El debate, la ira, la disputa sin parar, los intercambios de fuego en los medios sociales, todo ello son un signo de fortaleza. A los israelíes lo sucedido realmente les importa; los israelíes se muestran altamente comprometidos; los israelíes sienten la necesidad de decir algo, de hacer algo. Sí, en algunos momentos todo esto tiene el regusto de una pelea innecesaria, pero… ¿acaso no son así casi todas las peleas de familia?

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