Saturday, June 28, 2014

Un violento antisemitismo está de vuelta en Alemania - Tom Wilson - Commentary



En medio de la corriente de odio dirigida contra Israel, resulta bastante fácil permanecer insensible ante los incidentes diarios de intolerancia contra los judíos, en particular los muchos que emanan desde Europa. Cuando un anciano judío y su hija son atacados. y el primero hospitalizado, después de asistir a una vigilia a favor de Israel en Hamburgo, uno no puede evitar sentir un escalofrío. La vigilia en cuestión se celebraba en solidaridad con los tres adolescentes israelíes que han sido secuestrados por terroristas palestinos. Aparentemente, eso resultaba excesivo y era imposible de tolerar para algunos, y en poco tiempo una agresiva contramanifestación se había organizado. ¿Qué era exactamente lo que estaban defendido al oponerse a una manifestación que pedía la liberación de los chicos israelíes?

Uno de los organizadores de la vigilia, al que evitaré nombrar, ha tenido anteriormente que recibir  protección, me contaba cómo los contra-manifestantes golpearon el anciano de 83 años, tirándole al suelo antes de que después comenzaran a golpear a su hija que estaba tratando de proteger a su padre. Un comunicado de prensa de la red Hamburg for Israel relataba cómo la víctima del asalto tuvo que recibir cirugía por una herida en la cabeza y todavía se estaba recuperando en el hospital. Al parecer los atacantes procedían de unos grupos antiglobalización denominados (apropiadamente) ATTAC (Asociación para la Tasación de las Transacciones financieras y Ayuda a los Ciudadanos), y visto el significado de sus siglas hemos de preguntarnos ¿qué tienen que ver con la liberación de tres jóvenes judíos secuestrados por Hamas?

Tal vez algunos de esos contra manifestantes argumentarían que se oponen a los esfuerzos de “mano dura” del IDF a la hora de rescatar a los adolescentes. Tales quejas podrían tener cierta lógica si procedieran de alguna ONG internacional, alemanas incluida. Sin embargo, cuando Siria e Irak están sumidos en una de las más brutales guerras civiles imaginables, cuando Egipto está encarcelando a los periodistas y están previstas numerosas ejecuciones de opositores al gobierno, es simplemente grotesco que eso los europeos únicamente utilicen su dedo acusador contra Israel, el único país en la zona donde existe una democracia liberal permanente, y no desde luego gracias a todas esas ONG que buscan socavar al país implacablemente.

En el caso de Alemania, parece que la memoria se desvanece a una rapidez vertiginosa, quizás no. Dada la prevalencia del sentimiento anti-Israel en Alemania uno no puede evitar preguntarse si ese sentimiento es fruto del perverso intento de devolverles la pelota a los judíos por todo lo que aquí tuvieron que soportar. Después de todo, en una encuesta de 2011 el 47% de los alemanes pensaba que “Israel estaba llevando a cabo una guerra de exterminio contra los palestinos”. ¿Acaso puede alguien creerse realmente eso, o bien solamente se trata de una sentimiento muy conveniente para algunos alemanes creer en esas cosas?

En los últimos años no ha habido ciertamente una escasez de incidentes antisemitas y anti-israelíes en Alemania. Solamente en abril de ese año un hombre israelí fue atacado por un grupo de jóvenes en Berlín, y en enero el diario alemán Neue Osnabrucker Zeitung publicó un editorial afirmando que la definición específica de Israel como un Estado judío lo hacía semejante a un "apartheid" y a una “teocracia”, y en febrero el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, hablando frente a la Knesset, realizaba la absurda acusación de que Israel restringía la cantidad de agua accesible a los palestinos. Y esto al mismo tiempo que Assad estaba matando de hambre a numerosos palestinos que se habían revelado en los campos de refugiados de Siria. Y no merece la pena detenerse en los desvaríos de Gunter Grass, anteriormente la conciencia de izquierda de Alemania, ahora ampliamente desacreditado por las revelaciones de su pasado nazi.

Es preciso constatar que apenas se puede ignorar que cuando se viaja a través de la Ribera Occidental, muchos de los proyectos tienen el patrocinio alemán, y que muchos de los patrocinadores y activistas tienen una evidente agenda política anti-Israel. Tampoco se puede ignorar que las ONG alemanas y sus miembros son sumamente propensos a realizar juicios rápidos y predeterminados sobre Israel. Con tan pocos judíos permaneciendo en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, parece como si algunos alemanes hubieran sentido la necesidad de seguir a los judíos en su camino hasta el Oriente Medio.

Leer acerca de incidentes como este último ataque violento en Hamburgo, no es difícil pensar en la posibilidad de que muchos alemanes aún mantienen una relación enfermiza con los asuntos judíos. Los europeos en general, y los alemanes en particular, han sido siempre demasiado apresurados a la hora de condenar al Estado judío. Tal vez realmente no hay mejor manera para distraer la atención de la propia culpa pasada que adjudicar a sus víctimas delitos similares.

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