Tuesday, September 23, 2014

La revista médica Lancet secuestrada por una campaña anti-Israel - Jake Wallis Simons – Telegraph



Durante casi 200 años, Lancet ha sido considerada como una revista médica muy respetada. Pero según importantes figuras médicas británicas, la revista The Lancet ha sido secuestrada para lanzar una campaña incansable en contra de Israel, y se utiliza como plataforma por unos presuntos teóricos de la conspiración.

En agosto, se publicó una polémica "Carta abierta para el pueblo de Gaza" que condenaba a Israel en los términos más enérgicos posibles, pero sorprendentemente no se hacía ninguna mención de las atrocidades de Hamas.

Los cinco principales autores de la carta dejaron en claro que no tenían "intereses en el conflicto". Sin embargo, todos ellos han realizado una ruidosa campaña en favor de la causa palestina durante muchos años.

Además, una muestra de mensajes de correo electrónico de libre acceso en grupos de Google, muestran que dos de los autores, la Dra. Paola Manduca y la Dra. Swee Ang, tienen simpatías con las opiniones de David Duke, un supremacista blanco y un ex Gran Mago del Ku Klux Klan.

La Dra. Swee Ang, una cirujana ortopédica, y la Dra. Manduca, una profesora de genética en la Universidad de Génova en Italia – y ambas a la vez miembros de ONG’s  pro-Palestina - enviaron correos electrónicos en cadena a sus contactos promoviendo un vídeo titulado "CNN Goldman Sachs & The Matrix Zio".

El vídeo consiste en una extensa diatriba antisemita del supremacista blanco Duke, en el que afirma que "la Matriz de Poder Sionista controla los medios de comunicación, la política y la banca", y que "algunas de las prácticas racistas de la élite judía y su tribalismo hacen avanzar su agenda supremacista".

La Dra. Ang escribió: "Este es un vídeo impactante que por favor hay que ver. No se trata de Palestina, !!se trata de todos nosotros!!". En otro correo electrónico, la Dra. Manduca transmitió un mensaje alegando que los atentados del maratón de Boston fueron de hecho realizados por judíos. "Esperemos que alguien en el FBI sea lo suficientemente inteligente como para mirar con más cuidado las pistas en Boston y encuentre a los verdaderos culpables detrás de estos atentados en lugar de comprar la versión sionista". En otro lugar, compartió un artículo comparando el Estado judío a una "higuera estranguladora", que crece alrededor de otros árboles y toma su luz del sol, lo que a menudo provoca la muerte de los árboles indígenas.

El propio David Duke se ha mostrado encantado por el aparente apoyo de estos respetados médicos. "El último grupo de personas en unirse a las filas de aquellos que han roto las cadenas de la censura sionista ha sido un valiente grupo de profesionales de la medicina", escribió en su blog.

En respuesta a las preguntas formuladas por el Daily Telegraph, la Dra. Manduca emitió una declaración en la que negaba ser antisemita. "[Pero] legítimamente utilizo mi derecho a la libertad de opinión", dijo ella, "y a no estar de acuerdo o valorar las políticas del gobierno de Israel, ni de muchos otros, incluyendo judíos de dentro y fuera de Israel".

Por su parte, la Dra. Ang dijo: "Yo no sabía quién era David Duke, o que estaba conectado con el Ku Klux Klan. Me preocupa que haya algo de verdad en el vídeo, que los judíos puedan controlar los medios de comunicación, la política y la banca, ¿qué diablos está pasando? Yo estaba preocupada".

Ella dijo que tuvo conocimiento del vídeo por un amigo, el Dr. Kamal Alubaid, que parece haber estado activo en páginas conspiracionistas sobre el 11-S. En un mensaje, él se refería al Estado judío como el "racista y apartidista (sic) Israel".

Por otra parte, el Dr. Mads Gilbert, un tercer autor de la carta, dio una entrevista con el periódico noruego Dagbladet en 2001 en la que dijo que las atrocidades del 11-S fueron el resultado de la política exterior occidental, y que apoyaba los ataques terroristas según que "contexto".

Activistas israelíes han llevado toda esta información a la atención de la revista The Lancet en una carta enviada el 1 de septiembre. Sin embargo, la revista se ha negado a emitir una respuesta y no ha eliminado la carta abierta de su sitio web - a través del cual se recogieron 20.000 firmas de apoyo -.

"Es totalmente irrelevante. Es una campaña de desprestigio", le dijo al Daily Telegraph el editor de la revista The Lancet, Dr. Richard Horton. "Honestamente no veo lo que todo esto tiene que ver con la carta sobre Gaza. No tengo planes para retirar la carta, y no la retiraré aunque se compruebe que hay relación".

El Dr. Horton, quien en el pasado ha sido portavoz en los mítines organizados por la ONG de izquierdas (y anti-Israel) Stop The War Coalition, negó que la reputación de la revista se vería dañada por dar una plataforma a personas que parecen sostener tales puntos de vista, y dijo que el Lancet no tiene la intención de investigar las alegaciones.

Según sus críticos, el episodio actual es sólo el último ejemplo de los prejuicios anti-Israel que los editores de la revista The Lancet han animado.

"Durante muchos años, la revista The Lancet ha estado utilizando sistemáticamente su reputación para atacar a Israel", dice el profesor David Katz, un experto en infección e inmunidad en el University College de Londres.

"The Lancet se supone que es una revista médica políticamente neutral. El hecho de que ha resultado ser una plataforma para antisemitas una plataforma y no hayan reaccionado, incluso cuando se les ha enfrentado a la evidencias, resulta espantoso. Ellos han permitido que su odio a Israel les ciegue a las normas de la ciencia médica y la búsqueda de la razón".

NGO Monitor, un organismo israelí que monitoriza las ONG y asociaciones, señala que en los últimos 15 años, la revista ha formado varias asociaciones con grupos palestinos, entre ellos la Alianza Lancet-Palestina de Salud, Ayuda Médica para los palestinos y el Programa de Gaza Community Mental Health.

Por el contrario, no han existido colaboraciones similares con grupos israelíes.

El profesor Katz y una serie de otras figuras médicas de alto nivel han escrito al Defensor del Pueblo médico para registrar sus quejas.

El 29 de agosto, el Profesor Sir Mark Pepys, director de la Unidad de Wolfson Drug Discovery en la UCL, escribió: "El fracaso de los Menduca y los otros autores a la hora de revelar sus extraordinarias conflictos de intereses". El transparente esfuerzo por ocultar esta viciosa diatriba política partidista, y convertirla en sustancialmente mendaz al presentarla como un llamamiento humanitario inocente, no tiene cabida en cualquier publicación seria, y mucho menos una revista médica profesional, y deshonraría incluso el más bajo de la prensa amarilla.

El acusa al Dr Horton, editor de The Lancet, en lo personal: "la conducta de Horton en este caso es consistente con su uso habitual y totalmente inadecuado de The Lancet como vehículo para sus propias opiniones políticas extremistas", dice. "Se ha restado mucho de la antigua gran prestigio de la revista".

En respuesta, el Dr. Horton dijo: "¿Cómo se puede separar la política y la salud? Los dos van mano de la mano".

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