Wednesday, October 08, 2014

Abbas destruyó las esperanzas de campo de la paz israelí - Shlomi Eldar - Al Monitor

El conflicto palestino-israelí divide a la sociedad israelí en dos campos. Un grupo se define como el "campo nacional", mientras que el segundo se denomina el "campo de la paz". Estas denominaciones están diseñadas no sólo para dar testimonio de las características, visiones del mundo y objetivos de las partes respectivas, sino también para desafiar al otro campo. El campo nacional critica a los que consideran como poco patrióticos y no nacionalistas, y a quienes están “dispuestos a renunciar a partes de la patria por un acuerdo falso”. El campo de la paz, por el contrario, se opone a aquellos que prefieren los territorios y los asentamientos a la paz con sus vecinos palestinos.

En los márgenes de este duro debate entre ambos campos, una gran cuestión ha surgido en los últimos años y gira alrededor de si el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas es realmente un verdadero socio para unas negociaciones de paz. ¿Se puede confiar en él? ¿Mantendrá su parte del trato, siempre y cuando se firme un acuerdo entre las partes? ¿Brindará un acuerdo de paz esa prometida seguridad a los israelíes?

Los fracasos de las negociaciones entre Israel y los palestinos y los diversos acontecimientos terroristas han ido reducido la importancia del campo de la paz. Pero incluso aquellos que se ven a sí mismos como parte integrante de este menguante campo de la paz, y que todavía creen en la solución de dos estados, se han sentido de nuevo perdidos y engañados esta semana.

Al adoptar una terminología falaz en su discurso ante las Naciones Unidas el 26 de septiembre pasado, Abbas ha insertado el último clavo en el ataúd de lo que aún quedaba de los cimientos del Acuerdo de Oslo. También extinguió la última chispa de esperanza entre los menguantes pero acérrimos devotos del movimiento por la paz.

"Os lo estuvimos diciendo todo este tiempo", podrían reprocharles simplemente los miembros del campo nacional a los decepcionados miembros del campo de la paz, "no hay un socio, no hay nadie con quien hablar".

Un alto funcionario del movimiento Fatah, bien versado ​​en el funcionamiento del círculo íntimo de Abbas en su cuartel general de Ramallah, le dijo a Al-Monitor que el jefe negociador palestino Saeb Erekat fue el que presionó a Abbas, durante las consultas que precedieron a la conferencia de la ONU, para que utilizara la palabra "genocidio". Erekat se apresuró a defender el discurso después de las críticas formuladas por la administración Obama ante la existencia de expresiones "provocativas".

Erekat las explicó y justificó diciendo: "El discurso del presidente Mahmoud Abbas incluyó seis temas principales. El primero de ellos era la condena del genocidio llevado a cabo por Israel contra los habitantes de Gaza. No permitiremos que los responsables de ello eviten el castigo y nos aseguraremos de que serán juzgados en un tribunal de justicia".

En una entrevista con la radio militar israelí el 29 de septiembre, Erekat agregó: "El genocidio es un intento directo de eliminar, horrorizar, reubicar y destruir una forma de vida".

La denominada “colmena” de Abbas, su círculo íntimo ["Yama'at Abu Mazen" en árabe], se compone de varios funcionarios de alto rango de la Autoridad Palestina, entre ellos Yasser Abd Rabo, Majed Faraj (jefe de seguridad) y Azzam al-Ahmed. A menudo, la alta funcionaria de Fatah, Hanan Ashrawi y el diputado árabe de la Knesset israelí, Ahmed Tibi, asesoran al presidente de la Autoridad Palestina. Pero Erekat es la figura más dominante de todos ellos. Últimamente ha aumentado el calibre de sus declaraciones hasta un punto que solamente puede ser descrito como nada menos que una incitación al odio y a la venganza. El discurso en la ONU de Netanyahu, en el que el primer ministro comparó el Estado Islámico a Hamas, también generó una reacción exagerada por parte de Erekat.

"Netanyahu está tratando de difundir el miedo existente al Estado Islámico... pero Netanyahu se olvida que él mismo lidera un Estado judío", dijo Erekat, y agregó: "Él quiere que yo llame a Israel Estado judío y apoya a colonos terroristas que matan, destruyen y queman mezquitas e iglesias.., tal como los hombres de [Abu Bakr, el líder del Estado Islámico] Baghdadi matan y aterrorizan".

Según las encuestas que se dieron a conocer en la zona palestina, la Autoridad Palestina (sobre todo después de la operación Margen Protector en Gaza), Abbas no es popular y no tiene el apoyo de la opinión pública palestina. Las fallidas negociaciones con Israel empujaron a Abbas hacia una esquina y a la desesperación total. Ahora, al parecer, él ha decidido luchar por su supervivencia política.

Mi colega Daoud Kuttab escribió en el Pulse of Al-Palestine Monitor que el presidente de la autoridad inició una campaña para intentar aprovechar su última oportunidad para lograr la independencia palestina. Kuttab explicó que Abbas optó por dejar de tratar de complacer a los demás, y en lugar de ello preocuparse primeramente por complacer a su propio pueblo.

El hombre que eligió un camino diferente al camino torcido de su predecesor Yasser Arafat, y una ruta totalmente diferente al movimiento rival Hamas, no tuvo éxito en convencer a los israelíes de la veracidad de sus intenciones. Por lo tanto, en lo que a él se refiere, Abbas se está embarcando en un nuevo camino, su último camino, una batalla diplomática para persuadir a los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que apoyen el establecimiento de un Estado palestino y su aceptación por los distintos órganos de la ONU. Por lo tanto, él también tratará de aplacar a la opinión pública palestina que exige procesar a los israelíes de alto rango responsables del "genocidio" (de acuerdo a Abbas y a sus asesores).

Pero este nuevo camino de Abbas tampoco garantiza el éxito. De hecho, Abbas no tiene casi ninguna posibilidad de llegar a la línea de meta y cumplir sus promesas ante su nación. La ONU no determinará las fronteras de un Estado palestino y no podrá obligar a Israel a aceptar unas condiciones impuestas de retirada y de evacuación de los asentamientos, y ciertamente no podrá imponer dividir Jerusalén. La ONU no podrá conceder a Abbas un estado palestino en bandeja de plata.

En sus desesperados intentos por salvar su vida política, Abbas muy bien puede haberse infligido un mayor daño a sí mismo y a su nación. Un fracaso en la ONU a la hora de conseguir declarar un Estado palestino incrementará las presiones infligidas a él por sus opositores para que facilite unas nuevas elecciones a la Autoridad Palestina. Abbas fue elegido para su actual cargo en enero de 2005, tras la muerte de Arafat. Desde entonces, Abbas ha evitado o impedido la celebración de unas nuevas elecciones para el cargo de presidente de la Autoridad Palestina.

Las críticas a Abbas por parte de la opinión pública palestina no sólo se derivan de la insuficiencia de sus negociaciones diplomáticas con Israel y de la resultante falta de esperanza. De hecho, es bastante probable que también sea impopular debido a la estructura de su régimen y a los métodos de intimidación que ha utilizado con sus oponentes y con cualquiera que se atreviera a amenazar su posición. Una de las personas que fue castigada políticamente por Abbas el año pasado fue Salam Fayyad, el ex primer ministro y líder del partido "Tercera Vía". Fayyad renunció a su cargo en abril de 2013 en el contexto de unas relaciones conflictivas con el presidente de la Autoridad.

Recientemente [agosto 2014], los miembros de la Fuerza de Seguridad Preventiva palestina allanaron las oficinas de la ONG Futuro para Palestina encabezada por Fayyad, con la excusa de que la asociación estaba operando ilegalmente. Lo que querían saber era si la asociación tenía futuras intenciones políticas, en otras palabras, si podría poner en peligro la posición de Abbas como presidente de la Autoridad Palestina. Incluso Mustafa Barghouti, que es popular entre muchos jóvenes de la Autoridad Palestina, fue acosado y acechado por los estrechos colaboradores de Abbas.

Abbas se dirigió a la Asamblea General de la ONU con este pesado equipaje y con el objetivo de preservar su posición y derrotar a sus oponentes. Lo que él va a lograr con una sola palabra ("genocidio") será destruir el último puente que le quedaba y que había sobrevivido a todas las tormentas que se han prodigado en los últimos años entre israelíes y palestinos.

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