Thursday, October 16, 2014

¿Terroristas árabes? No en Hollywood - Sever Plocker - Ynet



Una nueva serie de televisión estadounidense presenta un agente secreto cambiando y perdiendo sus identidades. Suena sospechosamente. En el segundo episodio, el agente es enviado con una agente secreta como él, sólo que muy hermosa, para salvar a su patria del terrible peligro de las armas químicas.

Con el fin de frustrar el plan de los terroristas, "los dos agentes se infiltran en el corazón de la más profunda oscuridad", un grupo de gente horrible que está planeando poner sus manos en una arma de destrucción masiva a cualquier precio. Ellos son miembros de la mafia chechena.

No me digan que no han oído hablar de la mafia chechena. Si es así, eso significa que ustedes no han estado viendo las series americanas y británicas de suspense y acción. La mafia chechena aparece a menudo en estas series como fuente del mal y del terrorismo en el mundo. Ellos planean ataques terroristas masivos contra los centros de población de Nueva York y Londres, y apuntan con misiles contra símbolos del régimen occidental como la Casa Blanca y el Parlamento británico, y sus tentáculos del terror alcanzan al menos a la mitad de la tierra del planeta.

Es obvio que la mafia chechena controla y financia los grupos islamistas en el mundo árabe: estos crueles y astutos chechenos se aprovechan de la inocencia de los árabes de buen corazón. Por lo general, no están solos; tienen la ayuda de magnates sin conciencia de Wall Street, de la City de Londres y de Moscú.

Los guionistas de estas series tan populares no están demasiado preocupados por el hecho de que ni una sola organización terrorista chechena ha llevado a cabo un acto de terror en cualquier país occidental, y que ni un solo rastro de tales organizaciones chechenas se ha encontrado allí. Vale, pero ¿quién quieren ustedes que sean los malos en estas series? ¿Los islamistas árabes? Dios no lo quiera. ¿Mostrar a un terrorista árabe en una serie de televisión estadounidense o británica? Eso estaría en contradicción con todos los principios de la corrección política.

Así que no hay terroristas árabes-musulmanes, y tampoco hay terror iraní musulmán. Solamente el terror checheno. 

Obviamente, estoy exagerando, pero no sólo sobre Chechenia. Estos programas, así como una serie de películas de acción y espionaje, están llenas de personajes y organizaciones malvadas y maquinadoras de Serbia, Albania, Mongolia y, por supuesto, Corea del Norte - sin dejar de lado por un momento el terror asesino de las sociedades y corporaciones mercantiles - (el hecho de que ni una sola empresa en el mundo haya sido sospechosa de planificar y financiar actividades criminales o terroristas durante décadas, no parece preocupar ni molestar a los creadores de estas películas y series). Y si presentan a un terrorista paquistaní, afgano o iraní, seguramente es en realidad un doble agente capturado por la CIA.

En el pasado, los héroes y heroínas de las series de contraespionaje estaban ocupados persiguiendo a los enemigos de los Estados Unidos. Ahora ellos se ocupan exclusivamente de las luchas internas entre las agencias de inteligencia gubernamentales y de los contratistas del gobierno.

Los creadores de la cultura popular de Occidente se han convertido, con toda su alma y corazón, en devotos de una imaginaria corrección política que prohíbe presentar a "árabes o musulmanes malvados", eso sí, a menos que sean chechenos o buenas personas que han sido corrompidas por América y Occidente.

Ahora este boomerang está de vuelta. La opinión pública ilustrada de Occidente ha sido expuesta a los horrores de organizaciones terroristas como el ISIS, y se sorprende de su crueldad cuando se informa de ella en las noticias. Mientras tanto, el resto de la opinión pública se muestra sorprendida ya que no estaba preparada para esto. Estaba preparada para dar fe de la crueldad de los investigadores norteamericanos, de la codicia de las corporaciones y multinacionales, de los chanchullos de las agencias secretas especiales, y por supuesto, de la tristemente célebre mafia chechena.

Es por eso que el schock a la luz de la realidad ha sido tan grande. Es por eso que las reacciones son tan radicales. Es por eso que el presidente estadounidense Barack Obama se ha visto obligado, bajo la presión de una opinión pública conmocionada, a librar una guerra contra una organización que, en la ficción audiovisual, no está amenazando de ninguna manera a los Estados Unidos y no pone realmente en peligro sus intereses.

Pronto, es probable que este cambio llegue incluso hasta la propia televisión: los combatientes del Estado Islámico sustituirán a los otros principales "chicos malos" en las pantallas, pero sin conexión con la realidad. La realidad, después de todo, no cuenta. Son las reglas de la corrección política las que determinan lo que es correcto e incorrecto en las narrativas de la cultura popular de la televisión y el cine.

Nos permitieron que odiáramos a los chechenos, y de ahora en adelante quizás nos permitan también odiar al ISIS. El otro terror árabe no deberá ser mencionado aún.

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