Sunday, October 05, 2014

Un gran artículo: Abbas incita al odio y nosotros nos culpamos por ello - Dror Eydar - Israel Hayom




¿Cuál es el significado de esta tendencia a buscar excusas cada vez que los palestinos exponen su verdadero yo?

Ahora resulta que es culpa nuestra que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas haya hecho añicos la imagen de abuelo inofensivo que la izquierda israelí había confeccionado para él. Vimos como se puso de pie y mintió en el peor discurso de incitación que un representante palestino ha hecho nunca para los occidentales, utilizando para ellos de verificadas acusaciones realizadas contra la Autoridad Palestina para revertirlas en contra de Israel y ello sin pestañear. Ni una palabra sobre el motivo de la guerra de este verano pasado; ni una palabra sobre el golpe de Hamas planeado contra él. ¿Y algunos esperan que confiemos en él?

Éstos son algunos de los términos que utilizó en gran parte de su discurso: genocidio, una nueva "Nakba" ("catástrofe"), un Estado ocupante racista, apartheid, colonialismo, un estado por encima de la ley. Pero esto es culpa nuestra. Durante años, los medios de comunicación y el mundo académico israelí han golpeado con esta falsa doctrina. Sión era el punto de partida para el dogma que alcanzó los bastiones del liberalismo fundamentalista occidental, el de aquellos que tienen vergüenza de admitir su odio hacia los judíos y han encontrado un sustituto odiando y difamando a Israel.

¿Genocidio? Solamente en la segunda mitad del siglo XX y a través de todo el mundo musulmán - en Argelia, Sudán, Afganistán, Somalia, Bangladesh, Irak, Líbano, Yemen, Jordania, Chad, Kosovo, Tayikistán, Siria, Libia - los musulmanes han masacrado a millones de otros musulmanes y cristianos. En la mayoría de los lugares, fue un brutal, un metódico exterminio que se ajusta a la definición escalofriante de genocidio. ¿Pero a quién le importa? Eran musulmanes, no judíos tratando de protegerse a sí mismos.

Hacia el final de su discurso, este supuesto socio moderado afirmó que lo que había causado el terrorismo en nuestra región era - prepárense - la indulgencia internacional hacia Israel. Luego, hablando del Estado Islámico, dijo: "Frente al terrorismo que asola nuestra región por parte de grupos como ISIL (ISIS) y otros que no tienen base alguna en la tolerante y humanitaria religión islámica, y que están cometiendo atrocidades brutales, se requiere mucho más que una confrontación militar... Se requiere, en este contexto, y como prioridad, poner fin a la ocupación israelí de nuestro país, la cual constituye, en sus procedimientos y perpetuación, una forma abominable de terrorismo de Estado y un caldo de cultivo para la incitación, la tensión y el odio".

Esto es en lo que Abbas realmente cree: él prefiere no examinar el fenómeno del Estado islámico y evita sus raíces islamistas. Al igual que otros líderes árabes, las suyas son condenas generales. El Estado Islámico muy bien puede haber llegado desde el espacio exterior hasta aquí.

Por otro lado, yuxtapone al Estado islámico con una entidad mucho más repugnante para él, el Estado de Israel, el cual, según este socio moderado, es un "Estado terrorista" y un "caldo de cultivo para la incitación, la tensión y el odio", y que es en realidad más peligroso que las decapitaciones islamistas. Este sentimiento está presente a través de todo el discurso. Entonces, ¿por qué nos aferramos a ese becerro de oro llamado "proceso de paz"?

Celebremos los Días de Expiación, pero ya es hora de despertar.

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