Thursday, November 13, 2014

La "atmósfera de ataques palestinos" no surge de la nada - Nadav Shragai - Israel Hayom


Funeral de Dalia Lemkus

La actual "atmósfera de ataques palestinos" no se ha creado de la nada. El ambiente que genera este tipo de ataques, inspirando el ahora denominado terrorismo de los "lobos solitarios", y que consiste básicamente en atropellos, puñaladas y disparos, ha sido frecuente durante bastante años. Recientemente, sin embargo, se ha amplificado a través de una cacofonía que ha ensalzado el terrorismo y la yihad contra los israelíes y los judíos, allí donde se encuentren.

Las diferencias entre Al Fatah, Hamas y la Autoridad Palestina en este sentido solamente son semánticas. No hubo una mala interpretación de la declaración del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas cuando llamó al terrorista que disparó contra el activista del Monte del Templo Yehuda Glick un "shahid" (mártir); y tampoco hubo ningún malentendido en los mensajes en la página de Facebook de Fatah - que encabeza el propio Abbas - elogiando a los terroristas que han llevado a cabo atropellos e incitando descaradamente a más ataques similares.

Esta vez, la incitación se promueve bajo el disfraz del libelo de sangre que representa el eslogan "Al-Aqsa está en peligro". La última vez estuvo ligada a la "ocupación", y antes de eso a la "opresión". Lo mejor, sin embargo, es no hacerse ninguna ilusión: el denominador común para estos libelos de sangre es el odio básico de los palestinos a todo lo que sea judío y a Israel, que ahora ha tomado la forma de una incitación, demonización y deslegitimación anti-Israel y de nuestro derecho a estar aquí.

Estos sentimientos fueron ilustrados con claridad hace unos pocos meses, en un evento patrocinado por Abbas, donde a los terroristas que Israel acababa de liberar se les otorgaron menciones especiales. Por otra parte, en una obra de teatro montada como parte de dicho evento, se enfrentaban inicialmente dos grupos rivales - la representación teatral de la pugna entre Hamas y Fatah -, el uno contra el otro. Pero en un determinado momento de la obra, los dos grupos bajaron sus banderas al suelo, se unieron alrededor de la bandera palestina, y fueron a participar en un tiroteo contra el enemigo, para "matar" a todos los "israelíes" luchando contra ellos.

Ahora, como en el pasado, los asesinatos palestinos están convirtiendo la ficción en realidad. Las personas que utilizan piedras, cócteles molotov, cuchillos, coches, y, finalmente rifles y diferentes armas de fuego, son el resultado de su exposición a este ambiente de odio durante muchos años. Se les ha enseñado que no hay diferencia entre los asentamientos de Gush Etzion y los asentamientos de Jerusalén y Tel Aviv, y que la entidad judía extranjera debe ser eliminada.

Haríamos bien en recordar cómo comenzaron la primera y la segunda intifadas. El terrorismo era el fruto de un idéntico mecanismo: "lo que siembras, lo cosecharás", en la creencia de que cuanto más terror puedan sembrar, en más débil se convertirá Israel, y por lo tanto mayores serán los beneficios que cosecharán los palestinos en futuras negociaciones (hasta el siguiente ciclo de terror y violencia, y luego negociaciones).

Tenemos que reconocer este patrón y tener cuidado con las trampas de las falsas negociaciones, y las continuas y peligrosas concesiones. Israel no debe dudarlo, esto es una guerra. Sólo hay que recordar que tenemos la razón y tenemos derecho, y que la Tierra de Israel - la tierra de Sión y Jerusalén - pertenece al pueblo de Israel, y nuevamente ganaremos esta guerra.

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