Friday, November 14, 2014

La nueva religión laica y progresista, el "culto a un sorprendente Rabin": La grandeza de Yitzhak Rabin - Seth Frantzman



Este artículo de Seth Frantman es ampliamente irónico, pues muestra de una manera bastante exagerada, y muy sarcástica, en que consiste la teología de este culto a un Rabin totalmente desconocido. El parecido de la historia que relata con la realidad es circunstancial. Si desean conocer lo que pensaba el auténtico Rabin lean este post previo. El verdadero Rabin, su auténtico y muy válido legado, no tiene nada que ver con esta interesada tergiversación que desde luego no se merece.


Yitzhak Rabin era un guerrero, un estadista, un diplomático, un héroe, un pionero, un kibbutznik, un sabra, un sionista, un constructor de la paz y, finalmente, un mártir. La Biblia nos habla "del león que se acuesta con las ovejas y el hombre que deberá vencer a las lanzas con los arados", también dice "bienaventurados los pacificadores". Rabin fue bendecido, tal como los judíos entonan cuando dicen el Kadish, "bendita sea su memoria".

Rabin fue la penúltima encarnación de las esperanzas y los sueños de los judíos a lo largo del mundo, así como también de muchas otras personas en el mundo. Él proporcionó esperanza, una luz para las naciones, y tal como dicen judíos, luchó por "redimir al mundo". Dedicó su vida a la consecución de ese mundo redimido, donde la injusticia sería vencida, y se volvería derecho lo errado.

Rabin nació en la casa cálida y amorosa en Jerusalén de unos decididos sionistas, miembros de la tercera aliyá, la mayor aliyá, que habían huido de las cenizas de Europa. Sus padres soñaban con lograr un estado para el pueblo judío, un refugio ante las persecuciones de ese flagelo milenario que aún es el antisemitismo. De joven había estado familiarizado con los auténticos sionistas, figuras como Ahad Haam, Martin Buber y Judah Magnes, ese sionismo humanista que no valora la conquista y el poder, sino la tolerancia, el multiculturalismo y la diversidad. Perfeccionó su sionismo como todos los pioneros, trabajando los campos de un kibutz, con vistas al Mar de Galilea.

El humanismo era su fuerza orientadora, pero comprendió que también había que hacer la guerra cuando nos fuerzan a ella. Como para simbolizar esa dualidad, se casó con Leah, otra pionera sionista de la generación Mayflower y una incondicional del periódico del Palmah más importante, en medio de la guerra. El sionismo se fundamentaba en el renacimiento, y por lo tanto, en medio de la guerra y en medio de graves amenazas para la supervivencia y de llamamientos a “arrojar a los judíos al mar" emanando de las capitales árabes, y con un ejército egipcio a sólo una docena de kilómetros al sur de Tel Aviv, gente como Rabin les demostró que el pueblo judío estaba por su renacimiento y por la humanidad.

Rabin también jugó un papel importante en uno de los eventos seminales del naciente Israel, cuando el estado se vio amenazado por oscuras fuerzas. Cuando los miembros del Irgún, una organización ampliamente considerada como terrorista por aclamados y bien conocidos intelectuales judíos como Hannah Arendt y Albert Einstein, trató de forzar el brazo para formar una milicia rival, Rabin ordenó a las fuerzas militares que aseguraran la supervivencia del Israel democrático. Uno puede ver una línea directa en su vida entre ese momento formativo y su posterior asesinato. La derecha en Israel adora la fuerza y, como muchos grupos de la sociedad civil han señalado como la Ong ACRI, existe una tradición antidemocrática en la derecha.

Rabin, tan temprano como en 1949, demostró sus motivaciones pacíficas cuando tomó parte en las discusiones en Rodas con Egipto buscando poner fin a la guerra entre los dos estados. Pero Rabin se quedó en el ejército y entendió que el naciente estado judío tendría que buscar la paz mientras se preparaba para la guerra. En 1967 llevó a cabo lo que se considera como una de las mayores operaciones militares de la historia, y derrotó a Egipto, Jordania y Siria en los seis días de esa guerra como jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Después de la guerra se dedicó a la política. En esos días, el partido israelí que había llevado el timón del estado desde su independencia y que era responsable de hacer florecer el desierto, el predecesor del actual Avoda o Laborista, estaba todavía en el poder, antes de que llegaran los oscuros días donde los anti-democracia y el mesianismo tomaron su control. Rabin se convirtió en el primer ministro más joven en la historia del país, y en uno de los más jóvenes líderes mundiales en 1974. Con sus trajes de color crema y viviendo una vida completamente secular, representaba al judaísmo humanista progresista. Era todo un icono para muchos y un héroe para la mayoría. Cuando él dio las órdenes para rescatar a los rehenes en Entebbe, lo hizo después de haber agotado todos los medios para llegar a una conclusión pacífica de la crisis, y la imagen icónica de los rehenes liberados se extendió bajo su mandato.

Aunque algunos historiadores siguen creyendo que fueron Anwar Sadat y Menachem Begin los que crearon el primer tratado de paz entre Israel y sus vecinos, fue de hecho Rabin quien vio las posibilidades de paz por vez primera en 1975, cuando se firmó el acuerdo interino del Sinaí con Egipto. Fue su visión la que allanó el camino para los Acuerdos de Camp David con Egipto.

Desafortunadamente, Menachem Begin y su gobierno radical de extrema derecha llegaron al poder en 1977 y puso en marcha el movimiento de los asentamientos en Israel, poniendo así en peligro al sionismo y dañando la imagen prístina de Israel en el extranjero. Con Rabin fuera del poder, los judíos en el extranjero comenzaron a preguntarse, "¿pero qué sionismo es ese?,  ¿fuerza bruta, chauvinismo y extremismo religioso?".

El acceso al poder de Begin fue impulsado por el extremismo religioso y por los votantes mizrahi, cuya cultura, como muchos académicos han señalado, no era europea y se negaba a adaptarse a los valores europeos y humanistas de Rabin y de sus ilustradas y progresistas políticas. Pero cada vez que Rabin podía, trataba de influir en Israel para que mejorara. En 1984, cuando se convirtió en ministro de Defensa a raíz de la brutal masacre de Sabra y Chatila, retiró las fuerzas israelíes de Líbano lo más que pudo, dejando una pequeña zona de seguridad cerca de la frontera. Él quería que el Líbano fuera libre y buscó la paz con el Líbano.

Cuando se convirtió en primer ministro en 1992 vio que sus sueños, y los de su generación, de un Israel progresista y pacífico basado en los valores europeos y democráticos, se veían amenazados por la continua ocupación de Cisjordania. Él había sentido durante mucho tiempo que los palestinos no debían ser controlados por Israel y de inmediato se puso a sacar a Israel de las desastrosas políticas que la derecha había instaurado. Atrás habían quedado los días de la justicia social y los kibutzim, ahora estaban el chovinismo y expansionismo colono. Quizás recordó la forma en que se había levantado contra el Irgún en 1948 y cómo, una vez más, se estaba probando a la nación.

Con los Acuerdos de Oslo se buscó proporcionar sus derechos a los palestinos y garantizar su autodeterminación, la democracia y los derechos humanos. Palestina podría vivir en paz al lado de Israel. El guerrero dejó de lado su lanza y tomó el arado, y se convirtió en un "guerrero por la paz", como le llamaron sus biógrafos. Él no podía saber que en tan sólo tres cortos años sus planes para salvar a los palestinos y otorgarles un estado, haciendo de Israel una luz para las naciones, serían derribados.

La incitación y el extremismo llevaron a la muerte de Rabin. La libertad de expresión fue violentada hasta convertirse en un discurso del odio. El asesinato de Rabin no fue obra de un pistolero solitario, sino que formaba parte de una subcultura de la violencia que era alentada por la derecha radical.

Rabin se atrevió a soñar con la paz y pagó el precio más alto por sus sueños. Lo más trágico de su historia es que fuera asesinado por un judío, uno de los suyos, un miembro de la tribu. Al igual que la historia de Caín y Abel, donde fue su hermano quien lo mató. Al igual que César, fue uno de los suyos quién lo mató, y como con César, formaba parte de una cultura de odio y conspiración.

Rabin fue la última esperanza de Israel. Con su muerte, la esperanza de paz murió. Él fue un guerrero pacificador, un miembro de la generación fundadora, un sionista Mayflower, un kibbutznik, un laico aperturista y un sionista de mentalidad liberal. Antes de él, teníamos la esperanza de Israel, del estado que podría ser. Después de él, los heraldos del mal y de la oscuridad mancharon a Israel con más asentamientos, más incitación, más ataques a la democracia y a los derechos humanos, más racismo y segregación, y con aquello que muchos en el gobierno de Rabin hubieran identificado como una especie de apartheid.

Rabin entendía que la paz "implicaba dificultades, incluso dolor". En su último discurso dijo que iba a crear "una paz que va a resolver la mayoría de los problemas del Estado de Israel. Yo era un militar... luché todo el tiempo que no había perspectivas de paz... hoy yo creo que hay perspectivas de paz".

El legado de Rabin y la luz que nos dejó todavía se mantiene viva por sus descendientes. Su hija, una influyente legisladora israelí por propio derecho, es presidenta del Centro Rabin que ayuda a educar a los israelíes sobre la paz y la democracia. Su hijo Yuval, encarna el espíritu de su padre y es un líder por la paz. La familia Rabin demuestra que su legado nunca se agotará.

Aquellos sionistas liberales y aquellos judíos progresistas que cada vez les resulta más difícil identificarse con Israel, pueden identificarse con Rabin. A pesar de que toda la esperanza por la paz fuera probablemente destruida con él, y que nadie en Israel pueda igualar su grandeza, su legado, su estatura, su audacia y coraje, eso no significa que no se puedan anhelar actualmente.

Cada año recordamos a Rabin. Él trasciende a Israel, es un símbolo mundial de la paz, el único hombre que trató de dar a los palestinos un auténtico estado, el único que se atrevió a enfrentarse a Israel y que consiguió que se reflejara en un espejo, mostrando la sociedad que realmente puede ser. O bien una sociedad de paz, amor, justicia social y derechos humanos, o bien una sociedad de extremismo religioso, de extrema derecha, de extremismo machista, de fascismo, de oscuridad, donde el mal campa a sus anchas , y es gobernada por los gustos de unos inmigrantes matones presos de su trasfondo regresivo soviético, gente que no está en sintonía con la Europa democrática, gente que no abraza los valores europeos modernos, progresistas y humanistas, gente que se asemeja al ISIS y al macartismo.

Rabin fue el primer post-modernista. El más grande de generación más grande de Israel. Los jóvenes de hoy todavía pueden experimentar su legado en los numerosos parques y calles que llevan su nombre. En ellos aún pueden contemplar esa hermosa Israel, la que murió el 4 de noviembre de 1995.

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