Sunday, November 16, 2014

Resulta que uno de los socios principales de Mr. Obama (después de lo iraníes), también descubrió América, y además considera a los olivos como árboles judíos



América no fue descubierta por Cristóbal Colón en 1492 sino por “navegantes musulmanes” tres siglos antes, según ha asegurado este sábado el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Navegantes musulmanes habían llegado a las orillas de América en 1178. En sus diarios, Cristóbal Colón se refirió a la presencia de una mezquita sobre una montaña en Cuba”, ha dicho el mandatario en un discurso televisado durante la ceremonia de clausura de la primera cumbre de Líderes Musulmanes Latinoamericanos, que se ha celebrado estos días en Estambul.

Voy a hablar con mi hermano cubano [el representante de Cuba en la cumbre]. Una mezquita quedaría bien sobre esta montaña hoy también. Su permiso es suficiente [para que la construyamos]”, añadió el jefe de Estado de Turquía, un país en el que casi toda la población es musulmana.

Lo cierto es que la afirmación de que América fue “descubierta” por marinos musulmanes en el siglo XII no es nueva. Ciertos académicos islámicos citan un documento chino que supuestamente describe un viaje de navegantes musulmanes a América en el año 1178.

Y la referencia a "la mezquita" no se encuentra en los propios diarios de Colón, como mencionó Erdogan, sino en el relato de San Bartolomé de las Casas. Este cuenta que Colón describió una montaña en lo que hoy es Cuba que tiene “una pequeña colina en su cumbre, que parece una elegante mezquita”. Por lo demás, en América nunca se han encontrado ruinas islámicas precolombinas.

En su discurso, Erdogan también aprovechó para defender el islam como una religión de paz. “Convertir a la gente a la fuerza, con la espada, nunca ha sido parte del islam. Nuestra religión nunca ha sido una herramienta de explotación”, añadió el presidente turco. “Quienes colonizaron América por su oro y África por sus diamantes, ahora lo hacen en Oriente Medio por su petróleo con la misma sucia conspiración”, continuó Erdogan en referencia a las potencias occidentales.

En el poder desde 2002 junto a su Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco, islamista y conservador), Erdogan llegó al cargo de primer ministro al año siguiente. Durante sus primeros mandatos, tanto él como el AKP fueron alabados internacionalmente por aumentar las libertades democráticas en Turquía y por desarrollar rápidamente la economía.

Sin embargo, analistas turcos denuncian que el presidente es cada vez más autoritario y que querría imponer su visión personal a toda la sociedad. En los últimos años, sus Gobiernos han dado más espacio público a la religión islámica, han tratado de restringir el aborto y Erdogan ha insistido públicamente en que las mujeres deberían tener al menos tres hijos. De hecho, en una ocasión en 2012 interrumpió durante una rueda de prensa al primer ministro de Finlandia, Jyrki Katainen, que estaba de visita en Turquía, para decirle que también las finlandesas deberían tener tres o más hijos.

Además, los críticos con Erdogan apuntan a que tras tantos años en el poder está cada vez más desconectado de la realidad. El año pasado,tras una serie de multitudinarias protestas en su contra, convirtió en su principal consejero a un experiodista que había asegurado públicamente que potencias extranjeras habían intentado matar a Erdogan mediante telekinesis.

Ahora, tras ganar las elecciones a la Presidencia el pasado agosto, Erdogan se ha apropiado de un suntuoso y polémico palacio que estaba siendo construido como residencia del primer ministro. El complejo, que de momento ha costado 615 millones de dólares y aún no está acabado, tiene más de 1.000 habitaciones y se ha dicho que, con sus 40.000 metros cuadrados de superficie edificada, es mayor que la Casa Blanca y el Kremlin.


En Turquía desconfían del olivo "judío" - Michael Rubin - Commentary

A causa de sectarismo del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, Turquía se ha convertido en un lugar muy inhóspito si perteneces a una minoría religiosa, ya sea judía, cristiana, aleví, o yezidi. En los últimos años, islamistas turcos han asesinado o intentado asesinar a sacerdotes en la propia Turquía. Considerando que el Gobierno turco ha buscado la simpatía internacional por la crisis de refugiados que se ha desatado tras el ascenso del Estado islámico en la vecina Siria e Irak, el tratamiento de los refugiados por Turquía difiere brutalmente según sea su religión. En pocas palabras, cuando Turquía distribuye ayuda humanitaria, a los yezidis no les llega. Y a la comunidad turca aleví - básicamente una secta de la rama chiíta de la que forman parte al menos una quinta parte de la población de Turquía - Erdoğan les ha negado el reconocimiento de sus lugares de culto y ha considerado que sus hijos solamente deben ser educados en la doctrina suní. Los judíos, por su parte, se enfrentan a un antisemitismo sin precedentes que ha provocado que la comunidad judía turca haya comenzado a recoger sus cosas y partir, tal como hizo la mayoría de la comunidad judía iraní durante y después de la revolución islámica de Irán.

¿Pero hasta que grado se ha instalado el antisemitismo en el interior de Turquía? Erdogan, por supuesto, no tiene ningún amigo dentro del movimiento ecologista y ambientalista de Turquía. Las protestas desatadas en el parque Gezi comenzaron como un esfuerzo para salvar uno de los pocos espacios verdes que quedan en el centro de Estambul ante el desarrollo inmobiliario patrocinado por el gobierno. Dichas protestas se transformaron en un movimiento de oposición más amplio como resultado de las tácticas de mano dura de Erdogan. Durante los meses siguientes, Erdogan aceleró el desarrollo inmobiliario despertando la ira de los que tratan de proteger los espacios verdes de Turquía. Ahora, al parecer, los partidarios de Erdogan han encontrado una nueva y creativa manera de justificar la destrucción de árboles. Desde una columna turca se ha reseñado una campaña de rumores promocionando la idea de que los olivos son "pro-judíos" y por lo tanto deben ser destruidos. Un interlocutor turco traduce el pasaje clave:
Cuando se acerque el fin del mundo, una guerra estallará entre los musulmanes y los judíos, que ganaran los musulmanes. Los judíos entonces tratarán de huir y de esconderse detrás de los árboles. En esos momentos, todos los árboles gritarán "Musulmán, hay un judío escondido detrás de mí, ven y mátalo". Sólo los olivos no denunciarán a los judíos que se escondan tras ellos. Y ello debido a que el olivo es un árbol judío, y por eso Israel está promoviendo la plantación de olivos.
Por lo tanto, al parecer, es deseable reducir la presencia de olivos. Por lo tanto, no debe haber ninguna queja cuando el partido gobernante turco, Justicia y el Desarrollo (AKP), destruye miles, si no cientos de miles de olivos en el oeste de Turquía, para despejar las tierras para la minería y el desarrollo industrial. Todo está destinado simplemente a prepararse para el fin del mundo y para la aniquilación de los judíos.

Aunque claro, Mr. Obama, Erdogan es su socio principal y Turquía pertenece a Europa . ¿Qué podría salir mal?



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