Thursday, December 04, 2014

Hay que tener lastima por los votantes de la corriente principal de Israel. Sus opciones no son grandes - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Israel va a elecciones. Y a partir de ahora, todo lo que se oirá de los políticos israelíes será la propaganda de campaña. No, Israel no va a elecciones debido a la tonta insistencia del ministro de Finanzas Yair Lapid por una incomprensible ley de 0 IVA. Y no va a elecciones debido a la cínica insistencia de Netanyahu en una Ley Fundamental fuera de lugar: Israel ya es un Estado judío. Y no va a las elecciones debido a la ausencia de un reavivamiento de las negociaciones con los palestinos. Y no por Irán, o por el presupuesto, o por las relaciones con el gobierno de Obama. Israel no va a elecciones por esas cuestiones: Israel va a las elecciones por una cuestión de personalidades.

Netanyahu quiere ser el primer ministro. Lapid quiere ser el primer ministro. Bennett quiere ser el primer ministro. Hay demasiados posibles primeros ministros para esta coalición, y tienen que estar vigilando constantemente sus espaldas en lugar de ocuparse de los asuntos de gobierno. Netanyahu sospechaba, no sin razón, que Lapid estaba tratando de tenderle una trampa: le hace pasar el presupuesto, incluido un proyecto de ley de 0 IVA, y luego derroca a su coalición. Lapid sospechaba, no sin razón, que Netanyahu no tenía intención de pasar en realidad su proyecto de ley de 0 IVA, un proyecto de ley que se comprometió a pasar como fuera.

Ya no pueden creer a nadie cuando las elecciones están en el horizonte. Por lo tanto, no esperen saber realmente si Netanyahu tiene un acuerdo con los partidos haredim para después de las elecciones, así como los partidos a la izquierda de Netanyahu se opondrán firmemente a ello. Él podría tener un entendimiento con los haredim, y puede que no. Podría mantener este entendimiento después de las elecciones, y puede que no. La próxima coalición dependerá lógicamente del resultado de las elecciones, y no de acuerdos preestablecidos. Y el resultado puede ser complicado. Nadie sabe realmente lo que los votantes van a hacer, ya que el dilema al que se enfrentan en las próximas elecciones es mucho más complicado que al que se enfrentaron hace dos años.

Piensen en las últimas elecciones, esas que Israel tuvo hace menos de dos años. Poco después de esas elecciones, escribí un artículo con el titular de que "Israel es un país moderado: 20 notas breves sobre la elección". Esa realidad no ha cambiado. Escribí que los votantes enviaron un mensaje a Netanyahu: "consigue nuevos amigos". Es decir: querían mantenerle como primer ministro, pero no querían que estuviera a la cabeza de una coalición de partidos de derecha y haredi. La mayoría de los votantes, según las recientes encuestas, todavía parecen querer exactamente lo mismo. Ellos no ven ninguna alternativa viable a Netanyahu como primer ministro (eso es un problema, Israel tiene que encontrar la manera de tener otras alternativas). Pero su entusiasmo por la vieja fórmula derecha-haredi es baja.

El fracaso de la coalición actual es lo que hará que el dilema de los votantes sea más pronunciado. En las últimas elecciones, podían soñar con una coalición kumbaya: derecha razonable y centro-izquierda de línea dura, laicos sensibles y religiosos moderados. Dejando así de lado a los que no les gustan: los haredis, los izquierdistas, los árabes. Se trataba de tender puentes entre los principales partidos de la corriente de la mayoría sionista.

Por desgracia, esto no funciona. El centro-izquierda fue dirigido por un líder inexperto e ineficaz. Los religiosos moderados resultaron ser solamente medio moderados. El partido gobernante tiene demasiados elementos populistas. La constante lucha interna prosiguió, motivada por la ambición personal de los líderes, y por los miembros más extremos de cada una de los partidos. No funcionó y, claramente, el presidente del Gobierno, una vez más, quiere una coalición diferente, una coalición estable. Así que los votantes de derecha y los ultraortodoxos de Israel no tendrán muchos problemas: van a votar por una coalición que sea aceptable para ellos. Pero los votantes de la corriente principal y mayoritaria de Israel (una corriente transversal que incluye a votantes del Likud, Habayit Hayehudi, Yesh Atid, Israel Beiteinu, Hatnuah, Laboristas, Kadima y el nuevo partido de Kahlon) se enfrentan a una elección mucho más difícil, ya que si no pueden conseguir lo que quieren, van a tener que considerar una opción menor. Y bien podría ser una cualquier coalición más estable que se incline más a la derecha, o bien otra coalición más inestable y esquizofrénica. O bien pueden elegir - las encuestas actualmente no dicen que esa opción parezca viable - reemplazar al Primer Ministro y al partido en el poder con algún otro, que ellos creen que no será tan competente. ¿Pero van a hacer tal cosa después de haber visto en acción a un inepto ministro de Finanzas durante los últimos dos años?

Hay que tener lastima por los votantes de la corriente principal de Israel. Sus opciones no son grandes.

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