Sunday, January 04, 2015

El empeño de Abbas de que reelijan a Netanyahu y la habitual ceguera voluntaria del New York Times - Herb Keinon - JPost


Cartel de Fatah del 2015


Cartel sirio de 1967

Tengan piedad del pobre presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, editorializaba el The New York Times en un editorial del jueves, pues "a sus casi 80 años, tiene que estar cansado y profundamente frustrado por el fracaso de años de negociaciones de paz con Israel para lograr el sueño palestino de un estado independiente".

Ni una palabra en el editorial, por supuesto, acerca de la propia responsabilidad de los palestinos en ese fracaso, solamente la mención de un montón de "políticos derechistas israelíes que se oponen a un Estado palestino y un gobierno israelí, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, empeñado en una constante expansión de asentamientos que vuelve la creación de un Estado palestino viable más difícil".

No obstante, el NYTimes no tenía más remedio que reconocer que la decisión de Abbas del miércoles de unirse a la Corte Penal Internacional provocará "casi seguro, que la situación empeore, retrasando la causa de la creación del estado palestino aún más". Y agregaba, "al tomar esta decisión antes de las elecciones israelíes, que se celebrarán el 17 de marzo, ha dado a los políticos israelíes de línea dura nueva munición para atacar a los palestinos y rechazar nuevas conversaciones de paz".

Según les aconsejaba "constructivamente" el editorial del NYTimes, los palestinos deberían retrasar llevar a Israel a la Corte Penal Internacional hasta después de las elecciones, a fin de "no dar munición a los políticos derechistas israelíes". Sin embargo, el editorial añadía que es posible que la crisis provocada por Abbas "pueda producir un nuevo examen y una mayor conciencia de los compromisos que ambas partes deben adoptar para que sus pueblos puedan vivir en paz". Es decir, el NYTimes dice que Abbas estaría obligando al electorado israelí a pensar largo y tendido antes de emitir su voto en marzo.

Si el NYTimes cree que este tipo de táctica obligará al público israelí a llegar a la misma conclusión que predican sus editoriales con respecto al conflicto árabe-israelí, entonces este diario realmente no entiende nada a la opinión pública israelí.

La posibilidad de que los movimientos recientes de Abbas provoquen que el público israelí se diga, "¡vaya parece que podríamos perder este barco!, ya que nuestro socio palestino Abbas está demostrando estar realmente interesado ​​en la paz y en la reconciliación", es menos que mínima.

En contraste con el NYTimes, el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha afirmado que el movimiento palestino es "contraproducente" y "daña y provoca muy mal ambiente en esas mismas personas (el público israelí) con las que los palestinos en última instancia, tienen que hacer la paz".

La amenaza de la Autoridad Palestina de llevar a los soldados israelíes a la Corte Penal Internacional reafirmará en el público israelí la idea de que Abbas y la Autoridad Palestina no son unos auténticos socios para la paz - tal como defiende la izquierda israelí -, y es probable que decante a los votantes hacia las posiciones de Netanyahu que defiende que Abbas, en realidad, no quiere ni negociaciones de paz, ni reconciliación, ni paz.

Los recientes movimientos de Abbas en contra de Israel en la arena internacional fortalecen, no debilitan, las perspectivas electorales del primer ministro, que ya han mejorado esta semana, aunque no necesaria ni totalmente a causa de las acciones de Abbas.

En primer lugar, el escándalo de corrupción que envuelve al Yisrael Beytenu lo más probable es que provoque que algunos de sus votantes se alejen del partido, y desde luego no parece probable que vuelvan su mirada hacia el Laborismo, sino al Likud, Bait Yehudi o al nuevo partido Koolanu de Moshe Kahlon.

En segundo lugar, la implosión del Shas también afectará a considerables votantes de ese partido. Esto también es bueno para Netanyahu, porque en estas elecciones se trata más bien de elegir bloques ideológicos, no partidos, y las partidos más capaces de trasladar sus votos de un bloque al otro, de la derecha a la izquierda, son el Shas - que ya lo ha hecho en el pasado -. y la lista de Kahlon.

Aunque los descontentos votantes del Shas no necesariamente piensen en el Likud, algunos de ellos sí podrían, y un Shas decreciente significa que hay un menor número de escaños que pueden pasar de la derecha a la izquierda.

Y el tercero impulso que recibió Netanyahu esta semana se debe a los movimientos de Abbas, que reforzarán el argumento de Netanyahu ante el público israelí de que el presidente palestino simplemente no está interesado para nada en la paz y en una reconciliación con Israel.

La decisión de Abbas de dirigirse a la Corte Penal Internacional, precisamente ahora, reforzó el argumento que los editorialistas del The New York Times nunca han sido capaces de aceptar: Abbas no quiere negociaciones. La situación actual resulta cómoda para el líder palestino. Él siente que el impulso internacional contra Israel corre a su favor, y que si sigue perseverando puede imponer una solución a Israel desde el exterior y sin compromisos por su parte.

Los movimientos de Abbas fortalecen en el sentido que él quiere a Netanyahu ante el público israelí para que gane las elecciones, aunque sólo sea porque eso hará que sus intentos de conseguir que el mundo imponga sus condiciones a Israel sean mucho más fáciles. De lo contrario, los movimientos recientes de Abbas son casi insondables.


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