Saturday, January 03, 2015

¿Un acuerdo secreto de coalición de gobierno entre Netanyahu-Herzog (Likud-Laboristas) después de la votación de marzo? - Debka



El gobierno israelí ha estado tradicionalmente encabezado por uno de los dos principales bloques rivales, el Likud en la derecha, y los Laboristas en el centro-izquierda, excepto para los gobiernos de unidad en tiempos de crisis y un caso de un primer ministro en rotación. Ninguno de estos bloques ha alcanzado nunca una mayoría suficiente como para formar un gabinete sin el apoyo de otras pequeñas facciones.

Esta vez puede ser diferente, según le han comentado a DEBKA fuentes políticas. Los sondeos de opinión recogidos en privado por los estrategas de los partidos indican una estrecha pelea en las elecciones generales del 17 de marzo entre el Likud de Binyamin Netanyahu y ​​los Laboristas, ahora en la oposición, de Yitzhak Herzog, aunque éste ha formado una sociedad con Tzipi Livni y su pequeño partido Hatnuah. El Likud se mantiene ligeramente por delante con 23 a 24 (de un total de 120) escaños en la Knesset, en comparación con los 20-23 de los Laboristas.

En lugar de participar en una insoportable y dura negociación tras las elecciones con un montón de pequeños partidos para construir un gobierno de coalición, Netanyahu y Herzog parecen haber encontrado un terreno común sobre las grandes líneas de una posible asociación para compartir el poder.

Lo más significativo de esta asociación es que les permitiría debilitar a la línea dura judía representada por Naftali Bennett (16-18 escaños), de Avigdor Lieberman con su Yisrael Beitenu (en hundimiento de 10 a 7 escaños), el nuevo Kulanu de Kahlon (8-9 escaños) y al partido de Yair Lapid (cayendo hasta 6-7 escaños). También reduciría el poder de negociación del bloque ultra-religioso.

Netanyahu ha confesado su ambición de reducir la fragmentada escena política de Israel en grandes bloques.

Estas negociaciones a puerta cerrada no se llevan cara a cara entre el primer ministro y líder de la oposición, sino a través de un intermediario de confianza mutua, y que según fue revelado a DEBKA sería el hermano del líder laborista, el general de Brigada (reserva) Michael Herzog.

En la década del 2000, Mike Herzog fue jefe de la sección estratégica de la División de Planificación del IDF. Su carrera incluyó servir como ayudante de campo de Shaul Mofaz, luego ministro de Defensa y jefe del Estado Mayor de otro ministro de Defensa, el ex líder Laborista, Ehud Barak, quien más tarde fue primer ministro.

De mayo de 2009 a marzo 2010, Mr. Herzog actuó como enviado especial en los esfuerzos del primer ministro Netanyahu y ​​el ministro de Defensa Barak para resucitar las negociaciones de paz con los palestinos. El primer ministro también ha agregado a su enviado personal Yitzak Molcho con el equipo de los Estados Unidos que sostuvo conversaciones con Siria desde diciembre de 2010 hasta el inicio de la guerra civil en marzo de 2011.

El hermano del líder laborista es actualmente un miembro de dos think tanks estadounidenses, The Jewish People Policy Institute y el Washington Institute for Near East Policy, por donde han pasado la mayor parte de los altos funcionarios de inteligencia y seguridad de Israel en algún momento. Por lo tanto, es una figura conocida en los círculos que cuentan en las capitales de América e Israel.

Hacia el final del año pasado, Netanyahu, pensando ya en unas elecciones anticipadas, añadió de nuevo a Mike Herzog como enviado secreto para los contactos de Molcho con los estadounidenses y los palestinos. Él también estuvo implicado en la diplomacia en nombre del primer ministro sobre otras cuestiones estratégicas, incluyendo la cuestión nuclear iraní.

En el último par de semanas, Mike Herzog ha redoblado sus esfuerzos para construir un puente entre su hermano y el líder del Likud, avanzado en tres esferas:

1. En la última semana de diciembre, Netanyahu y ​​Yitzhak Herzog lanzaron una rara iniciativa legislativa conjunta en la Knesset para elevar el salario mínimo en los sectores público y privado.

2. Los dos líderes han dejado de utilizar los ataques personales. Livni, mientras tanto, mantiene una ofensiva estridente contra Netanyahu y ​​los elegidos en el Likud durante las primarias del partido. Los círculos alrededor de ellos comentan: "Ella pronto lo comprenderá".

3. El primer ministro aceptó al nuevo afiliado a la coalición Laborista, el respetado economista y profesor Manuel Trachtenberg, de 64 años, como ministro de Finanzas en el nuevo gobierno después de las elecciones. Nacido en Argentina, el profesor tiene un doctorado en economía por la Universidad de Harvard y está especializado en las innovaciones tecnológicas. Un firme defensor del libre mercado, se opone a los cárteles y monopolios. En 2011, el gobierno lo puso a cargo de un equipo para la resolución del creciente malestar social por las diferencias de ingresos y se demostró receptivo a las demandas de los manifestantes.

Dentro de los elegidos en las primarias del Likud de esta semana, se ha producido la derrota de los más duros, presentándose el votante candidatos relativamente moderados de centro-derecha, mejor posicionados para futuras carteras en un potencial gobierno de unidad.

Las medidas adoptadas hasta ahora en la dirección de esta asociación son preliminares y tentativas. Todavía hay obstáculos que superar, entre ellos, principalmente, el resultado de las elecciones, como qué partido será el primero y el número de votos. El Likud se mantiene firme en el liderato hasta el momento, pero aún así, los partidarios de Netanyahu puede verse obligados a sacrificar importantes ministerios por el bien de la coalición con los laboristas.

Y así las aspiraciones de Naftali Bennett al ministerio de Defensa, las del likudnik Katz al de Finanzas y de Miri Regev (la única crítica de Netanyahu entre los cinco primeros del Likud) al de Vivienda son prematuras.

Un empate entre ambos bloques podría obligar a la aceptación de un acuerdo de rotación para el cargo de primer ministro entre sus líderes, dos años cada uno. Entonces las negociaciones se centrarían en quién iría primero.

Pero en el volátil Oriente Medio y en el turbulento espectro político israelí, las diez semanas que restan son un período suficiente para echar abajo todo tipo de acuerdos.

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