Sunday, February 22, 2015

La campaña anti-Netanyahu en el New York Times se inclina hacia el antisemitismo - Moshe Phillips y Benyamin Korn - Algemeiner



La campaña contra el discurso del primer ministro Benjamin Netanyahu ante el Congreso ha alcanzado un nuevo mínimo cruzando la línea que divide la crítica legítima a Israel de los más oscuros bulos antisemitas.

Nosotros no usamos el término "antisemitismo" a la ligera. Las críticas a los dirigentes israelíes o a las políticas específicas del gobierno de Israel son, por supuesto, perfectamente legítimas. Pero todos los observadores prudentes entienden que las críticas a Israel representan a veces una mera y delgada máscara que oculta la  promoción de los estereotipos anti-judíos y las teorías de conspiración.

La campaña de susurros, filtraciones y rumores elevados contra el primer ministro Netanyahu se quitó la máscara esta misma semana y comenzó a promover alguno de los bulos anti-judíos más desagradables: que Israel está tratando de controlar el gobierno de los Estados Unidos.

Un anuncio de una página completa en el New York Times del 19 de febrero contaba con fotos de un sonriente presidente Obama y un Netanyahu con el ceño fruncido bajo este título: "¿Quién es nuestro comandante en jefe?".

El mensaje no pudo ser más claro: los israelíes - los sionistas, el lobby pro-Israel, los judíos - están tratando de convertir al primer ministro de Israel en el comandante en jefe de los Estados Unidos.

En el anuncio se procede a acusar a Netanyahu y a los congresistas pro-Israel de tratar de "iniciar una guerra" al oponerse al acuerdo del presidente Obama con Irán. "Los judíos nos está arrastrando a una guerra" es una de las mentiras antisemitas más antiguos de la circulación.

Uno de los ejemplos más notorios de esta línea es el infame discurso de Charles Lindbergh en una manifestación "América Primero" en Iowa en 1941. Denunció que los "grupos judíos de este país están haciendo campaña para la guerra" (contra la Alemania nazi).

"Judíos (o sionistas, o israelíes) que controlan el gobierno" es otro insulto muy gastado. Recibió un gran impulso en 2007 con la publicación del libro "El lobby israelí y la política exterior estadounidense" de los profesores John Mearsheimer y Stephen Walt, donde argumentaban que Israel y su lobby en Washington controlaban la política de Oriente Medio de los Estados Unidos y arrastraron a Estados Unidos a la guerra de Irak . No en vano, el libro recibió grandes halagos de aquellos a que no les gusta Israel, como el ex asesor de seguridad nacional de la administración Carter, Zbigniew Brzezinski.

Según Abraham Foxman, de la Liga Anti-Difamación, Mearsheimer y Walt estaban promoviendo "una patraña antisemita clásico sobre los judíos, la de su gran poder y su control desproporcionado de los gobiernos, con el colofón de que los judíos sólo se preocupan por sí mismos". Incluso Aaron Miller, un antiguo funcionario del Departamento de Estado que medio en las negociaciones de paz y es conocido por su inclinación pro-palestina, caracterizó la tesis de Mearsheimer y Walt como "un peligroso y oscuro tropo oscuro que coexiste con otros más odiosos, como los bulos antisemitas sobre cómo los judíos controlan los medios de comunicación y los bancos, y también el mundo".

Entonces, ¿quién patrocinó el anuncio del 19 de febrero en el New York Times? El lector medio del diario no sería capaz de decirlo porque por alguna razón la organización patrocinadora trató de ocultar su identidad. En vez de enumerar su nombre y portavoces, aparece simplemente una web:  niacouncil.org . Aquellos que visitan ese sitio descubren que el patrocinador es el Consejo Nacional Iraní-Estadounidense (NIAC), un grupo con un nombre aparentemente inocente pero con un orden del día no muy inocente.

NIAC es un lobby que trabaja para poner fin a las sanciones estadounidenses contra Irán, e insta a los estadounidenses a ser más conciliadores con el régimen iraní. El mes pasado, distribuyeron un llamamiento para recaudar fondos acusando al Congreso de "seguir el ejemplo de Israel sobre Irán", incluyendo la declaración distorsionada de un senador que supuestamente dijo a los israelíes: "Vamos a seguir su ejemplo".

El fundador y director de NIAC es Trita Parsi, un joven académico iraní-estadounidense que fue autor de un libro sobre las relaciones Estados Unidos-Israel titulado "Alianza traicionada". El título lo dice todo por sí solo. Zbigniew Brzezinski lo describió como una obra "penetrante y muy oportuna". Sin sorpresas pues.

No obstante, se plantean dos cuestiones importantes.

En primer lugar, varios convencionales ex funcionarios estadounidenses, como el ex subsecretario de Estado Thomas Pickering, el ex subsecretario de Estado John Limbert, y los ex congresistas Wayne Gilchrist y Jim Moody, son miembros de la junta asesora de NIAC. ¿Permanecerán en esa organización a pesar del despreciable anuncio del grupo en el New York Times ?

En segundo lugar, ¿fue este anuncio coordinado con alguien de la Casa Blanca? Esta pregunta debe formularse, y no sólo porque el mensaje del anuncio coincide con los ataques de miembros de la administración Obama contra el gobierno israelí, sino porque según Omri Cerén, en Commentary, Parsi "ha sido invitado a la Casa Blanca, a conferencias de la CIA y ha visitado a la antigua Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton". Además se ha jactado en correos electrónicos internos que conoció el discurso de Obama a los iraníes con motivo del Año Nuevo persa en marzo [de 2010] varias horas antes de que fuera publicada en Internet. Mr. Parsi tendría que explicar cuándo fue la última vez que tuvo contacto con funcionarios de la administración Obama.

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