Thursday, February 26, 2015

¿Qué hay detrás del alto nivel reportado de antisemitismo en los campus americanos? - Shmuel Rosner - Jewish Journal



La definición de un incidente o un evento en particular como un caso de antisemitismo está abierto a interpretación y discusión, han escrito Barry Kosmin y Ariela Keysar en un nuevo estudio titulado "Encuesta Nacional Demográfica sobre los Estudiantes Judíos Universitarios 2014: Informe sobre el Antisemitismo". De hecho, el primer pensamiento que viene a la mente después de leer este informe es que el antisemitismo, al igual que otras cosas, es una cuestión de geografía. La versión americana de los incidentes antisemitas en los campus estadounidenses se llama "antisemitismo", pero no tiene que ver en absoluto con el "antisemitismo" en Francia o Suecia. Es inquietante, pero no alarmante. Es deprimente, pero no aterrador.

El estudio se centra en una pregunta: "A pesar de que diferentes personas tienen diferentes puntos de vista sobre lo que constituye antisemitismo, ¿diría usted que ha presenciado o ha sido objeto personalmente de actos de antisemitismo en cualquiera de los siguientes contextos desde el inicio del año académico...".

Bueno, en esta encuesta muchos judíos dijeron que sí.

Por supuesto, es posible que estén siendo demasiado sensibles y que vean el antisemitismo allí donde quizás no exista, o quizás que sea casi insignificante. Los mismos autores sugieren cuidadosamente que hay un elemento de sensibilidad que hay que tener en cuenta: "los estudiantes judíos estadounidenses han tenido una gran conciencia del antisemitismo por su educación y por experiencias viajeras... Esta exposición cultural ha creado una situación en la que los estudiantes judíos poseen una conciencia histórica y una sensibilidad que falta en la sociedad estadounidense en general, y más tristemente entre los propios gestores y administradores de la universidad".

O tal vez se trate de que los campus americanos son ahora menos hospitalarios para los estudiantes judíos de lo que muchos de ellos han creído que eran.

 "La mayoría (el 54%) de los estudiantes judíos de la encuesta informaron haber sido objeto de, o ser testigos, de actos o expresiones de antisemitismo en su campus", dice el informe. Por desgracia, "no hubo... ningún intento de solicitar información sobre los autores" en la encuesta, por lo que no sabemos mucho sobre el contexto de los delitos descritos por los estudiantes.

O tal vez esta encuesta, que "no puede presumir de ser una muestra aleatoria nacional plenamente representativa", de alguna manera fue positiva a la hora de reflejar a la población que más sufre, o es más sensible, de todos los grupos judíos.

El estudio no llega a apuntar a un cierto grupo de judíos que sufre más que otros ese acoso antisemita. Los jóvenes ortodoxos y de la Reforma, hombres y mujeres, los que están más abiertos acerca de ser judío en el campus y los que no están tan abiertos a ello, todos ellos reportan niveles similares de antisemitismo. Pero hay una marcada discrepancia entre estos dos grupos de víctimas: los partidarios del AIPAC (lobby judío pro-Israel tradicional) reportan una frecuencia mucho más alta de incidentes antisemitas que los partidarios de J Street (el lobby judío pro-Obama), el 73% frente al 49%, respectivamente. Y mientras que el 49% de los partidarios J Street sigue siendo un porcentaje bastante alto, los autores comentan con razón que este hallazgo "podría interpretarse como un apoyo a la idea de que el antisemitismo en el campus tiene un elemento político".

Podría significar una cosa así bajo al menos dos maneras muy diferentes:

Los partidarios del AIPAC son mucho más sensibles - o paranoicos - con respecto al antisemitismo, y por lo tanto son más conscientes de los insultos, o tal vez tiendan a interpretar esos acontecimientos con más recelo. Por supuesto, esta podría ser la razón que explique por qué están más atraídos por el AIPAC, para empezar, o bien podría ser el resultado de su participación en una organización que pone de relieve las luchas judías contra sus enemigos.

Por otra parte, tal vez los partidarios de AIPAC están más involucrados en actividades que atraen a las respuestas antisemitas, como mítines, eventos o conferencias públicas que se centran en Israel. Teniendo en cuenta que los partidarios de J Street, siendo generalmente mucho más ambivalentes acerca de Israel y tendiendo a marcar sus distancias o incluso a demostrar su malestar con Israel en tiempos de tensión, como es el caso de muchos partidarios J Street, el estudio no llega a evaluar cuantos de esos incidentes que reportan estos partidarios de J Street como antisemitas están relacionados con Israel, pero sí tenemos información anecdótica que sugiere que esta falta de intensidad (cuando se trata de Israel) es una posibilidad, dejando claro por qué un partidario AIPAC siente con más calor ese antisemitismo que un seguidor de J Street.

Los autores se preguntan: "¿Por qué muchos miembros del cuerpo estudiantil judío, el cual está socialmente muy integrada, sienten que están bajo un ataque hostil?" El informe plantea la pregunta, pero es demasiado breve para dar una respuesta. "Este informe sugiere la necesidad de una detallada y profunda investigación del problema que hemos descubierto", escriben los autores. Claramente, la información más importante que falta en este estudio tiene que ver con los autores de estos delitos de antisemitismo y sus motivaciones.

¿Está el antisemitismo en los campus determinado por unos simples casos de insensibilidad y de ignorancia entre los estudiantes no judíos? ¿Es de naturaleza política? ¿O tal vez los universitarios judíos deban respirar profundamente y relajarse, en lugar de interpretar unos insultos ordinarios como antisemitas?

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