Saturday, March 28, 2015

El reparto del Oriente Medio ha estado durante mucho tiempo en construcción - Washington Post



La evaluación de esta semana del presidente Obama de las perspectivas de paz en el Oriente Medio fue aleccionadora, pero realista. "Por ahora", dijo, "todavía no parece haber una perspectiva de un marco significativo... que daría lugar a un estado palestino", en consecuencia, "que podría terminar dando lugar a una espiral descendente de las relaciones que será peligroso para todo el mundo".

Obama dijo que este riesgo le obliga a "evaluar honestamente cómo manejar las relaciones entre israelíes y palestinos en los próximos años", sin pretender que un acuerdo de paz de dos estados pueda ser alcanzado. Obama señaló que: "No podemos seguir la premisa de nuestra diplomacia pública basada en algo que todo el mundo sabe que no va a suceder". Para aquellos que han criticado al gobierno por su injustificada convicción de que un acuerdo de paz estaba al alcance, este cambio será bienvenido.

Lo curioso de la declaración de Mr. Obama es que retrató este estado de cosas como un desarrollo reciente, atribuyéndolo a una declaración realizada en vísperas de las elecciones israelíes por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. El primer ministro dijo más o menos lo que dice ahora el presidente Obama: "Por ahora, no existen las condiciones para la creación de un Estado palestino".

La presunción de Obama de que fue esta declaración al calor de la campaña electoral la que, de algún modo, creó esta situación lamentable, y que Mr. Netanyahi aclaró posteriomente diciendo que aún así continuaba favoreciendo una solución de dos estados, resulta irrelevante.

Aunque Mr. Netanyahu es apenas criticable por el impasse en el Oriente Medio, el intento de retratar al líder israelí como el único responsable no tiene sentido. De hecho, el "marco" de un Estado palestino cuidadosamente ensamblado por el secretario de Estado Kerry también fue rechazado por el líder palestino Mahmoud Abbas, y el "proceso de paz" ha estado inactivo desde el rechazo a dicho marco hace casi un año. Además, los esfuerzos de Obama por promover una solución, que se remontan al 2009, han ignorado las innumerables advertencias de presuponer que su diplomacia lograría avances que no eran alcanzables. La culpa es de Mr. Obama, quien durante mucho tiempo ha estado fingiendo, y que ahora ha agravado su error al afirmar que la realidad que ahora acepta fue creada hace 10 días por la retórica de Mr. Netanyahu.

Nos gustaría creer que la campaña que la Casa Blanca ha emprendido contra Mr. Netanyahu durante la semana pasada refleja una estrategia que rubrica una "espiral descendente", en oposición a un pique o una venganza. Prevenir que las relaciones entre israelíes y palestinos se deterioren hasta el punto que provoquen el colapso de la Autoridad Palestina o la erupción de otro sangriento levantamiento en Cisjordania, debería ser una de las prioridades de la administración para el Oriente Medio.

A lo sumo, la presión de Estados Unidos, si se combina con un poco de diplomacia silenciosa, podría provocar que el nuevo gobierno israelí que Netanyahu está formando tome medidas que preserven la posibilidad de un Estado palestino, así como las buenas relaciones con Washington. Hemos instado a que Israel restrinja la construcción de asentamientos a las zonas que todo el mundo entiende que, probablemente, serán anexionadas en un acuerdo futuro; pero también que debe dejar de retener los impuestos que recauda para la administración palestina.

Sin embargo, Obama parece estar considerando romper con política de larga fecha de los Estados Unidos mediante su apoyo a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre los términos de un Estado palestino. Eso podría proporcionar al presidente un legado superficial y satisfacer su deseo de hacer la guerra política contra Mr. Netanyahu, pero no mejoraría el lamentable statu quo que describió.

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