Sunday, March 01, 2015

¿Judío francés o Francés de confesión judía? - Marion Bernard - i24news



"Judíos de Francia, la tentación de la partida", "Ser judío en Francia", "Judíos de Francia, la fuerza de la unión", estos son algunos de los titulares de los muchos números especiales dedicados por los semanarios franceses a la comunidad judía francesa, desde el ataque asesino del 9 de enero contra el Hypercacher de Vincennes.

Este repentino interés por estos cerca de 500.000 ciudadanos franceses se revela por la fascinación que despiertan, si juzgamos por el número de artículos dedicados a ellos a diario. Una especial atención que parecer querer demostrar una cierta toma de conciencia, mientras que otros lo comparan con un profundo malestar y prefieren mantenerse al margen de este frenesí mediático del momento.

Estos dossier nos presentan a varias familias de confesión judía con un punto en común: la mayoría revela su sensación de temor al tiempo que rechaza la idea de una partida, y algunos afirman que "ni hablar de ir a Israel", en lo que parece ser un buscado desaire a los llamamientos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, muy criticado por la prensa francesa por sus declaraciones juzgadas inapropiadas a la atención de los judíos de Francia.

Esta casi unanimidad en señalar que ellos "son franceses primero" y en rechazar su partida, parece sin embargo engañosamente optimista, o al menos bastante indicativa del grado de traumatismo generado tras los sucesos del 9 de enero, que actuó como un verdadero shock para una ya profundamente herida comunidad judía, sobre todo tras el asesinato de Ilan Halimi y de las víctimas de Toulouse. Por lo tanto, a pesar de los esfuerzos para mostrar el apego de los judíos franceses a Francia y su patriotismo a toda prueba, parece más bien que la desintegración de este vínculo histórico es muy efectiva para algunos, e inevitable para los demás.

Las controversias semánticas son también muy reveladoras del malestar en el que se halla inmersa la primera comunidad judía de Europa, golpeada fuertemente por una especie de "crisis de identidad": ¿Son franceses de confesión y/o orígenes judíos, o son judíos franceses? ?Su religión suplanta a su nacionalidad? ¿Estas preguntas tienen incluso lugar de ser?

Desconcertados por la controversia alrededor de esta yuxtaposición de palabras que de una manera o de otra pueden determinar cuando se es "políticamente correcto", nos ha parecido interesante hacer simplemente la pregunta, cuya contestación no es tan obvia, a los interesados ​​para conocer sus sentimientos.

Un grupo de veinte encuestados de todas las edades y de procedencias sociales confundidas, pero con una mayoría de jóvenes de entre 25 y 35 años, poco más de la mitad se consideran "judíos franceses", mientras que los otros destacan su ciudadanía y prefieren el término "francés de confesión judía". Un resultado poco concluyente que no permite extraer conclusiones apresuradas, y mucho menos alzarse contra esos que emplean una fórmula en lugar de la otra.

Dos individuos dijeron ser completamente incapaces de responder porque "es muy difícil" y "estos dos términos son inseparables", según precisaron.

"Me considero judía francesa, pero mi madre afirmaría lo contrario", dice una chica de 28 años, revelando un desacuerdo generacional sobre el tema, mientras que otro responde en la misma dirección antes de añadir: "depende de mi interlocutor".

En otras palabras, y en este caso, la afiliación religiosa tiene prioridad sobre la nacionalidad en el ámbito privado, pero si la pregunta fuese en un ámbito público, la respuesta habría sido diferente.

"Judío francés, pero no por mucho tiempo", dice otro, aparentemente en referencia a una inminente salida o al menos a considerarlo cuidadosamente.

Estas pocas reacciones bastante mitigadas y por supuesto nada exhaustivas, se hacen eco de la complejidad y de la heterogeneidad de esta comunidad dividida entre su claro compromiso con Francia, su cultura, su historia, con esta tierra de exilio para algunos judíos que llegaron en masa desde el Magreb en los años 1960 o incluso antes para los originarios de los países del Este, y el temor constante a ser el blanco de nuevos ataques.

"Tengo siempre presente que los judíos no tienen futuro en Francia, y sé que tenemos que irnos", dijo Clara, de 26 años, secretaria general de un movimiento político y una residente de un  barrio chic parisino, en las antípodas con los suburbios parisinos.

Preguntada sobre una eventual partida de Francia, la conclusión es clara: "No a corto plazo, pero en el futuro eso será inevitable", al tiempo que destaca su vínculo "muy fuerte" con el país en el que nació y donde estudió.

"Me siento desgraciada al ver como el país se marchita", dice con un cierto pesimismo: "Creo que la amenaza que pende sobre Francia no se puede controlar, incluso si me siento protegida por las autoridades", añade ella.

De hecho, si parece imposible medir la salida hipotética de judíos de Francia ya que permanecen divididos sobre el tema, lo cierto es que en gran parte al menos admiten haber considerado salir del país, tal como dan fe de datos de la Agencia Judía para Israel, En enero, unas 3.700 personas asistieron a las reuniones de información para la aliyah ("la subida" a Israel), contra 300 en el mismo período en el 2014.

Una fuga potencial de 3.700 elegibles para la ciudadanía israelí y codiciados por Jerusalén, mientras París parece decidido a no dejarlos partir. "Francia sin los judíos no es Francia", ha martilleado repetidamente el Presidente y el Primer Ministro francés.

La cuestión es si la relación nacional primará sobre la sensación de inseguridad que ronda a una comunidad que está bajo el punto de mira.

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