Wednesday, March 25, 2015

Nueva "acusación" de la administración Obama: Israel espió las conversaciones nucleares a puerta cerrada y pasó secretos al Congreso - Debka



El nuevo ataque procedente de la administración Obama en su campaña para estigmatizar a Benyamin Netanyahu y ​​al gobierno israelí recientemente elegido llegó este martes, 24 de marzo, bajo la forma de una fuga peyorativa al The Wall Street Journal (WJS).

"La inteligencia israelí estaba escuchando a escondidas las negociaciones nucleares a puerta cerrada entre Irán y los EEUU y otras potencias mundiales, y luego pasó información clasificada al Congreso de los Estados Unidos para tratar de que éste, de forma preventiva, eche por tierra el acuerdo", informaba el Wall Street Journal, agregando que la información procedía de fuentes anónimas.

"Una cosa es que los EEUU e Israel espíen a otros. Pero otra cosa es que Israel robe secretos a los Estados Unidos y luego los revele de vuelta a los legisladores estadounidenses para socavar la diplomacia estadounidense".

Citando la rivalidad espías versus espías que a menudo opera detrás de la escena en las relaciones Estados Unidos-Israel, ese mismo documento señala que, de hecho, la propia Casa Blanca descubrió que Israel había adquirido esa información sobre las conversaciones espiando ella misma las comunicaciones entre los funcionarios israelíes. "Descubrimos detalles que nos hacen creer que solamente podrían haber llegado a sus manos mediante el acceso a conversaciones confidenciales".

"Estas acusaciones son completamente falsas", dijo un alto funcionario de la oficina del primer ministro israelí. "El estado de Israel no realiza directamente espionaje contra los Estados Unidos o sus otros aliados".

Según nos dicen las fuentes de DEBKA la "acusación" del WSJ fue programada para contrarrestar el viaje a París del ministro de Inteligencia israelí, Yuval Steinitz, y del asesor de seguridad nacional Yossie Cohen, y tiene el sentido de ser "una advertencia a Francia, y a otros posibles líderes europeos", no demasiado satisfechos con el acuerdo nuclear perfilado entre los EEUU e Irán, y el cual permite a Irán preservar sus capacidades y seguir siendo un estado nuclear umbral.

El lunes, los enviados israelíes se encontraron con el negociador francés, el jefe del Servicio Nacional de Seguridad, Jacques Audibert. Ellos fueron capaces de entregarle información que contradecía los datos que los EEUU habían proporcionado sobre en qué medida las conversaciones bilaterales con Irán habían progresado.

La delegación israelí se ha dirigido a Londres para llevar a cabo la misma misión este martes.

La historia del WSJ plantea tres puntos.

1. La administración Obama prometió en varias ocasiones mantener informado a Israel sobre el contenido de las seis negociaciones con Irán lideradas por los Estados Unidos, y que serían "transparentes". La historia del WSJ demuestra que Washington violó este compromiso, al revelar que Israel necesitó activar a sus espías para llegar a los hechos. También es posible, alternativamente, que esos datos de las sesiones a puerta cerrada fueran filtrados a Israel por otros participantes, como Rusia, Francia, Alemania o el Reino Unido, que también parecen estar horrorizados por el alcance de las concesiones estadounidenses a Irán para conseguir un acuerdo.

2. ¿La administración Obama espera seriamente que Israel espere sentado y con calma mientras sus diplomáticos hacen concesión tras concesión a los iraníes, a sabiendas de que se está permitiendo a Irán llegar paso a paso a ser un estado en el umbral nuclear, con el peligro que supone para Israel y para sus vecinos del Golfo, y para la seguridad del Oriente Medio en general?

3. ¿Por qué Israel debería necesitar espiar las conversaciones cuando Israel, Arabia Saudita y Egipto, todos los cuales se oponen fuertemente al acuerdo que está tomando forma, creen que deberían haber sido socios en unas conversaciones que pueden determinar su destino, junto con las seis potencias mundiales externas? Si Irán se hubiera opuesto, las naciones del Oriente Medio más afectadas podrían haber jugado un papel en el banquillo, en lugar de ser excluidas de la toma de decisiones de forma que las viejas potencias coloniales determinan los límites de la región entre sí.

En este sentido, DEBKA señala que la administración Obama continúa con su venganza día a día contra Benyamin Netanyahu, como si él no hubiese sido elegido en unas honestas elecciones que permitieron a todos los ciudadanos de Israel dar a conocer su opinión a través de las urnas. Esta campaña se hace fuertemente eco de esa otra desencadenada en el campo de izquierda tras perder las elecciones y negarse a aceptar los resultados, como si nada hubiera cambiado.

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