Wednesday, March 25, 2015

Todo lo que necesitan conocer sobre la nueva coalición gubernamental en menos de 1000 palabras - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Los partidos que representan a 67 miembros de la Knesset han recomendado a Binyamin Netanyahu como primer ministro de Israel al presidente de Israel. Reuven Rivlin. Netanyahu tiene ahora la tarea de convertir a estos miembros de la Knesset en una coalición en pleno funcionamiento. ¿Cuáles son las opciones de Netanyahu? Si él y el líder laborista Herzog no pueden sacar con gran sorpresa el conejo de la chistera y formar una coalición de unidad - y esto no parece probable que suceda, aunque nunca digas jamás en política -, su mejor opción es la de formar una coalición con estos 67 miembros.

¿Cuáles son los principales obstáculos para la formación de una coalición de este tipo? Todo el mundo quiere ser ministro, todo el mundo quiere ser importante... y claro, Netanyahu necesita complacer a todos. O casi.

También tiene que hacerlo mientras echa un ojo a un mundo y un Obama decepcionados por su reelección, y que no se muestran felices con la elección de los electores de Israel.

Los objetivos de Netanyahu: Un gobierno con ministros capaces, no demasiado excéntricos, cohesionados y duraderos. Él quiere un gobierno como el que tenía en su segundo mandato, de 2009 a 2013. Incluyendo posiblemente a alguien de afuera, con pedigrí de la izquierda. Ehud Barak fue ese "alguien" en 2009, pero Barak tenía un partido. En el 2015, Netanyahu - si realmente quiere que se les una ese tipo de persona - tendría que encontrar a alguien sin partido, al igual que hizo  el primer ministro Menachem Begin cuando le pidió a Moshe Dayan que fuera su ministro de Asuntos Exteriores.

Los problemas de Netanyahu: Cada partido de su coalición puede hacer temblar su gobierno (en teoría, podría vivir sin uno de los 6 partidos con esos escaños -, pero entonces su coalición tendría 61 miembros, demasiado pocos para tener confianza). Por lo tanto, cada líder de estos partidos podría concluir que podría pedir más poder y más carteras de alto nivel. Avigdor Lieberman dice que quiere ser ministro de Defensa. Naftali Bennett quiere ser ministro de Asuntos Exteriores. Moshe Kahlon quiere ser ministro de Hacienda. Si Netanyahu dice que sí, sí y sí, no le queda nada por su propio partido el Likud, el partido que realmente ganó las elecciones. Y él también tiene un problema con el resto del mundo.

Las ventajas de Netanyahu: Ganó las elecciones y los líderes políticos respetan la victoria. Además, todos las partidos puedan hacer demandas, pero al final del día no tienen otra alternativa real. Si Netanyahu dice que no entran en la coalición, tendrían pocos lugares donde ir. No hay otra alternativa viable a una coalición de Netanyahu. Si los socios hacen demandas que Netanyahu no puede satisfacer, se verá obligado a:
(a) Trabajar más duro por la Unidad - en ese caso los socios perderían poder.
(b) Ir inmediatamente a otra ronda de elecciones mientras pide al público que no de tanto poder a partidos que realizan demandas indignantes. 
Sin duda, este es un movimiento arriesgado para todos, y que todos querrán evitar. Así que el delicado juego de la negociación va a ser exigente acerca de obtener lo más posible sin ser visto por la opinión pública como irrazonable.

Las partidos también tienen problemas que resolver que complican la formación de la próxima coalición.
Likud (30 escaños): el partido ganó las elecciones, y el partido quiere más carteras y más poder. Netanyahu no será capaz de satisfacer a todos, pero siempre fue lo suficientemente inteligente como para mantener su "base" feliz, sabiendo que la base es lo que le mantiene o le envía hacia abajo.

Kahlon (Kulanu, 10 escaños): Este hombre verdaderamente quiere ser ministro de Hacienda, si no lo consigue, podría no querer seguir (y Netanyahu ya le ha ofrecido el puesto de Trabajo).

Lieberman (Yisrael Beiteinu, 6 escaños): Él es irregular, aunque puede ser serio cuando exige ser ministro de Defensa, o, como segunda mejor opción, mantener el ministerio de Asuntos Exteriores. Con solo seis escaños, eso es lo que uno llamaría descaro. O tener pelotas.

Shas (7 escaños): No van a ser un problema, siempre y cuando se permita a Aryeh Deri volver a la escena del crimen y convertirse en el ministro del Interior. A la opinión pública no le puede gustar, y tampoco a los tribunales.

UTJ o Judaísmo de la Torah (6 escaños): No será un gran problema. Lo único que quieren es sus posiciones habituales, es decir ministerio de la Salud y el Comité de Finanzas, y la alegría de desmantelar todo lo que hizo Yair Lapid pieza por pieza.

Bennett (Hogar Judío, 8 escaños): Su narrativa resulta algo patética: perdimos asientos para que Netanyahu ganará, es decir, nos "sacrificamos" por Netanyahu, y ​​por lo tanto nos merecemos un premio de consolación para nuestras ansiosos ocho escaños. Por supuesto, Hábit Hayehudi no se "sacrificó", sino que fue asaltado por Netanyahu. Y en política no hay premios de consolación, sólo los juegos de poder. ¿Puede Bennett, que realmente no tiene otra alternativa, ser capaz de obtener de Netanyahu tanto como Kahlon puede obtener (y que sí podría tener una alternativa, al menos en teoría)? ¿Se sentirá obligado Netanyahu a complacer a los votantes religiosos sionistas que abandonaron a Bennett en el último minuto para salvarle la piel, y al campo de la derecha con él?

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