Saturday, June 06, 2015

El "amor duro y crítico" del rabino Obama - David M. Weinberg - Israel Hayom



Si alguien tenía alguna duda acerca de lo que le está reservado a los Israel para los próximos 19 meses, el presidente estadounidense Barack Obama lo ha dejado bien claro: un doloroso y largo castigo político por lo que él entiende como un comportamiento amoral del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Con el fin de rescatar los elevados valores del Tikkun Olam (la reparación del mundo) y el sionismo de estos "neardentales conservadores" que amenazan con arruinar Israel, Obama arenga y trata de empujar a Israel hacia una corrección de su curso: volver a los "verdaderos" valores morales del judaísmo y el sionismo, en los que él según parece ahora es todo un experto. Él dice estar inmerso en una cruzada (¿o quizás deberíamos decir en una yihad?) para salvar a Israel de sí mismo, ni más ni menos.

Ese es el resultado de los sermones repletos de suficiencia y de superioridad moral del rabino Obama durante las últimas semanas: en una entrevista al Atlantic con Jeffrey Goldberg, en su discurso ante la sinagoga Adas Israel de Washington, y en una entrevista en la televisión israelí Canal II ante Ilana Dayan, Obama es pura nostalgia por los "viejos buenos tiempos, cuando los israelíes WASP (blanco, asquenazies, socialistas laicos y pioneros)" gobernaban el país y soñaban todo el día con "conceder la tierra que trabajaban a los palestinos y con la paz en el Oriente Medio".

Y desde el momento en que Obama "sufre por este díscolo Israel", y puesto que él es una autoridad en lo referente al "auténtico judaísmo y sionismo", se siente moralmente obligado a echar en cara la "verdad" a los votantes israelíes del Likud y Habayit Hayehudi. Todo es por vuestro propio bien, les dice. Después de todo, él sabe lo que es verdaderamente mejor para Israel.

Se ha tardado casi 40 años, pero ahora tenemos en la Casa Blanca una especie de cruce entre el hiper-crítico George W. Ball (leer su "Cómo salvar a Israel a su pesar") y el desenfrenado y extravagante "rabino" extremista Michael Lerner del Tikkun Magazine. Quién puede dar más.

No hace falta decir que el muy crítico Obama no tiene ningún "amor duro o crítico" que compartir con los palestinos y con otros islamistas radicales, antisemitas y anti-estadounidenses de la región. Él no es un experto en el verdadero Islam, según se ve, por lo tanto él no puede reprocharles nada acerca de sus valores morales. Él no creció amando y admirando a Anwar Sadat, y sí, según nos dice, amó y admiró a la primer ministra israelí Golda Meir y a los kibutzim.

Así, Irán y el grupo Estado Islámico podrá violar y saquear toda la región, que el rabino Obama tiene como principal ocupación regañar y presionar a Israel.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas puede acusar a Israel de genocidio, atacar a Israel con cargos de crímenes de guerra en el Tribunal Penal Internacional, alabar a los terroristas en Jerusalén, cortar los "acuerdos de unidad" con Hamas, mantener posiciones de rechazo a todas las cuestiones clave sobre la pacificación y permitir que sus medios de comunicación, televisión, radio y prensa, y los predicadores de las mezquitas lancen libelos de sangre y otras venalidades sobre los judíos como nazis y Satanás. No obstante, eso no le importa tanto al rabino Obama como regañar y presionar a Israel.

Y de eso trata su auténtico amor, ¿acaso no lo saben?

La apelación moralizante de Obama a los "valores" judíos y sionistas en realidad solo es fruto de un astuto truco. Si él trata de vender sus ideas políticas como "valores" y coloca a sus oponentes como violando sus propios "valores", entonces su amenaza de castigo de repente parece noble.

El experto del Instituto Hudson, Michael Doran, teoriza que la moralizante apelación de Obama a los "valores liberales" forma parte de un esfuerzo concertado para distanciar a los judíos estadounidenses de Netanyahu. Después de todo, Obama representaría a "los valores judíos americanos" mejor que Netanyahu. Esto a su vez, según postula Doran, tiene como objetivo debilitar la oposición a su política de pacto con Irán dentro de la comunidad judía estadounidense.

No sé si el truco funcionará para el acuerdo con Irán, pero es obvio que Obama está tratando de ablandar la oposición interna para un cambio de política ante las Naciones Unidas que acometerá la administración Obama y que supondrá abandonar a Israel. Obama, de hecho, lo insinuó en su charla de la televisión israelí.

También es evidente que éste supuesto "Obamasionismo" trata de hecho de acelerar la división entre los judíos de América e Israel. Atacando de esa manera a Netanyahu, Obama ya ha impactado peligrosamente el discurso sobre Israel entre la judería norteamericana.

En un artículo de la semana pasada con el pretencioso título de "Un mensaje a los judíos centristas de América: Es tiempo de hablar claro", E. Robert Goodkind y Martin J. Raffel del Foro de Política de Israel  (IPF) participan en nuevas críticas hacia ese Israel donde "agonizan sus valores morales y roles".

Al igual que el rabino Obama, han descubierto la "necesidad de ser auténticos" en su conjura en favor de la defensa de unos "valores centristas agradables": se deben tener conversaciones "honestas" (es decir, francas) con Israel y "hablar honestamente" para lograr recuperar y hacer  avanzar sus "viejos principios morales".

Al igual que Obama, ellos "sienten la responsabilidad de hablar con honestidad" sobre lo que piensan que conducirá a la seguridad a largo plazo y a la "preservación de una verdadera democracia en la patria judía". Estos líderes judíos estadounidenses afirman que siente la novedosa obligación de "actuar para que Israel se incline hacia sus anteriores, honestos y supremos valores centristas".

Al igual que Obama, ellos "quieren hablar con honestidad" y quieren "decir la verdad al poder". Emplean el término "honestos" no menos de siete veces.

"Honestidad significa decirle al gobierno israelí que el logro de la paz con los palestinos debe ser una empresa activa, no una meta aprobada a regañadientes", añaden. "Esto implica abandonar la mayor parte de Cisjordania", declaman estos líderes y expertos centristas judíos en búsqueda de honestidad.

Por desgracia, una persona tan testaruda como yo no puede darles validez. Y es que esta gente es increíblemente arrogante: saben mejor que los israelíes, esos que viven auténticamente en Israel y que sufren las consecuencias por ello, lo que es mejor para Israel y para los valores judíos. Por desgracia, este sentimiento encaja perfectamente con el discurso que incita Obama de "salvar a Israel, a pesar suyo".

Quiero decirles lo siguiente al rabino Obama y a los líderes del IPF: Escuchamos sus "honestas" exhortaciones. Nos gusta que disfruten de sus autosatisfactorios valores centristas, pero por favor, no se engañen a si mismos pensando que están haciendo algún favor a Israel al declarar como "deben ser" los parámetros de las retiradas, de las políticas exteriores y de la defensa de Israel.

Yo les digo, gracias, pero no nos interesa esa clase de amor duro o crítico. Sin embargo les animo a "afrontar sus valores" y volver a comprometerse con la democracia israelí sobre una base más realista y respetuosa.

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