Sunday, July 12, 2015

Cuesta que ciertos comentaristas israelíes entren en razón: ¿Por qué Francia considera que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas es un problema para la paz? - Akiva Eldar - Al Monitor



Vamos a empezar por el final. Incluso en 2015, marcando el décimo aniversario de la fecha límite fijada por la Hoja de Ruta de 2003 del Cuarteto (Unión Europea, Estados Unidos, Naciones Unidas y Rusia) para poner fin al conflicto palestino-israelí, la bandera de Palestina no va a volar frente a la sede de la ONU en Nueva York. El canciller (ministro de Exteriores) francés, Laurent Fabius, el hombre que cocinó la propuesta de resolución que permitiría convertir a la Autoridad Palestina (AP) en un Estado palestino, y trató de presentar su propia versión al Consejo de Seguridad de la ONU, ha decidido colocar su iniciativa en un segundo plano, si no en el congelador. Los israelíes que hablaron con él al final de su visita relámpago a Jerusalén y Ramallah el 22 de junio tuvieron la impresión de que el diplomático francés había llegado a la conclusión sombría de que no hay compradores serios de su iniciativa en cada parte.

Fabius comentó a los periodistas que "[el primer ministro israelí, Benjamin] Netanyahu me dijo que quiere negociaciones", tomándose la molestia de añadir: "No, esto no es broma, lo digo en serio". Sin embargo, una fuente diplomática israelí con conocimiento de los encuentros de Fabius en Jerusalén y Ramallah le dijo a Al-Monitor en condición de anonimato que Netanyahu estaba en su mayor parte interesado ​​en expresarle su descontento por el intento francés de eludir unas negociaciones estancadas. El primer ministro israelí advirtió a su invitado que Israel vería el reconocimiento por la ONU de un Estado palestino como una grave violación de los Acuerdos de Oslo, y que por lo tanto se consideraría relevado de la obligación de cumplir todos sus compromisos con la AP. No sólo eso, Netanyahu le dio a entender que no dudaría en iniciar una campaña mediática contra el gobierno francés sobre la cuestión palestina, como lo hizo en contra de la administración Obama sobre Irán.

Fabius también le dijo a los periodistas que el presidente palestino, Mahmoud Abbas le comentó que estaba dispuesto a volver a la mesa de negociaciones. Por otra parte, este 7 de julio el ministro de Asuntos Exteriores palestino, Riyad al-Maliki, anunció que la iniciativa francesa estaba fuera de la mesa y comentó que el liderazgo palestino también tenía sus reservas con respecto a una iniciativa alternativa francesa, la cual sustituiría el ámbito del Consejo de Seguridad de la ONU por una conferencia internacional que actuaría para renovar las negociaciones entre las partes. En una entrevista en la emisora La Voz de Palestina, ​​la radio oficial palestina, Maliki afirmó que Francia se había alejado de la iniciativa original bajo la presión estadounidense e israelí, y la preocupación de que tratar con el conflicto palestino-israelí podría dañar las negociaciones con Irán.

Las prolongadas negociaciones con Irán no impidieron hasta ahora a Fabius promocionar su iniciativa. Incluso la objeción de Israel a una abierta internacionalización del conflicto, y las reservas palestinos sobre varios artículos de la propuesta francesa, no debilitaron la voluntad del ministro de Asuntos Exteriores francés. Desde el principio, Francia tuvo en cuenta el hecho de que Netanyahu hará todo lo que pueda para frustrar la iniciativa de aceptación de Palestina ante las Naciones Unidas, y para oscurecer la imagen del gobierno francés. La gota que colmó el vaso francés fue el caos existente en el liderazgo palestino. La afirmación pronunciada hace 15 años por el entonces primer ministro Ehud Barak a su regreso en 2000 de las conversaciones de Camp David con el líder de la OLP Yasser Arafat, de que "no hay un interlocutor o socio palestino", se ha convertido en una profecía autocumplida. Abbas, que fue durante la última década fue considerado como la pareja definitiva para la resolución del conflicto, ha pasado de ser un componente central de la solución a ser una parte importante del problema.

Este diagnóstico es compartido por altos cargos palestinos, por diplomáticos extranjeros y por los israelíes que están en estrecho contacto con ambos. Yossi Beilin, uno de los artífices de los Acuerdos de Oslo y co-autor del plan de 1995 conocido como el "documento Beilin-Abbas (Abu Mazen)", escribió un mordaz artículo bajo el título "Algo está podrido en el Reino de Ramallah". En el artículo de opinión publicado el 5 de julio en i24news, Beilin escribió que Abbas actúa como uno de los muchos dictadores de los estados de la Liga Árabe. Citó como ejemplo la decisión de la semana pasada del presidente palestino de echar a Yasser Abed Rabbo, quien fue durante muchos años uno de sus colaboradores más cercanos y dirigió el comité ejecutivo de la OLP. Lo hizo sin el debido proceso y sin informar a Abed Rabbo de la decisión.

Beilin, quién está familiarizado con los entresijos de la política interna palestina, señaló que Abed Rabbo fue despedido por sus vínculos con el ex primer ministro palestino, Salam Fayyad. Fayyad, y cualquier persona cercana a él, han quedado marcados por ser presuntamente agentes del mayor rival de Abbas, el ex líder de Fatah Mohammed Dahlan. Después de echarlo de su liderazgo, Abbas dirige una organización sin fines de lucro creada por Fayyad con el propósito de reconstruir la infraestructura en el AP. "Dos hombres de Estado palestinos, señalados como personas independientes y representantes fieles de su pueblo, fueron expulsados ​​de la clase política por ninguna razón mejor que los caprichos de un líder autocrático", así criticaba Beilin a su veterano socio durante tantos años, Abbas, del que fue su más ardiente defensor. Beilin hizo un llamamiento a la comunidad internacional, en especial a aquellos que donan grandes sumas de dinero a la Autoridad Palestina, para que exija explicaciones a Abbas por su conducta.

El caos en el liderazgo palestino no escapó a los ojos de Fabius y de sus asesores. El problema es que nadie más está dispuesto a saltar sobre el vacío dejado por la retirada francesa de su iniciativa. Funcionarios europeos, al igual que los americanos, se han dado cuenta de que sería políticamente prudente mantenerse alejado de este atolladero. El esfuerzo por promover una solución al conflicto está promoviendo muchos caminos a la búsqueda de fórmulas para gestionar el conflicto. Como Shlomi Eldar escribía el 3 de julio, un número creciente de líderes de Hamas están pidiendo una tregua con Israel a cambio de una flexibilización del bloqueo de la Franja de Gaza. Después de su reunión con Netanyahu, Fabius relató a los medios que comprendía que "existieran contactos y conversaciones indirectas sobre cuestiones humanitarias y la mejora de la vida en Gaza".

El presidente israelí, Reuven Rivlin, dijo esta semana que "la reconstrucción de Gaza también está entre los intereses de Israel", e incluso el ministro de Educación Naftali Bennett de HaBait Hayehudi, considerado un derechista de línea dura del gobierno de Netanyahu, le dijo a las noticias del Canal 2 que "ha llegado el momento de iniciar un movimiento internacional para la rehabilitación de la Franja de Gaza".

Uri Savir, durante años la mano derecha del ex presidente Shimon Peres y su compañero en los contactos con los dirigentes palestinos, escribió en un artículo en Al-Monitor que Israel debía tratar con Hamas sólo en las cuestiones tácticas, mientras que "las negociaciones reales" de una solución de dos estados deberían llevarse a cabo con Abbas y la Autoridad Palestina. De hecho, los únicos socios viables - en el pasado y en el presente - son el gobierno israelí y la Autoridad Palestina. El gobierno de Estados Unidos fue, y sigue siendo, el árbitro principal. Por lo tanto, se necesitan tres para este tango: dos bailarines y un árbitro creíble. Por desgracia, en la actualidad ningún líder está dispuesto a tomar sobre sí cualquiera de estos tres papeles.

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