Tuesday, September 08, 2015

El final de la batalla por el acuerdo con Irán: Algunas lecciones aprendidas - Shmuel Rosner - Jewish Journal



El Congreso va a votar pronto sobre el acuerdo con Irán y una larga batalla habrá terminado. Aquellos que querían un resultado diferente tendrán que adaptarse a una nueva realidad. Quienes apoyaron el acuerdo - si no son ciegos, y no todos ellos son ciegos - deberían ser prudentes y digerir este doloroso proceso como una señal de advertencia: el acuerdo tiene muchos defectos, y sus consecuencias podría volverse en contra de sus partidarios más pronto de lo esperado.

También existe la posibilidad - creo que es una posibilidad lejana, pero no siempre tengo razón - que el acuerdo funcione de verdad, y que sus seguidores sean los que en última instancia vayan a prevalecer. Si eso sucede, los opositores al acuerdo deben estar dispuestos a admitir el error y aceptar, con satisfacción, un resultado positivo.

Algunas lecciones aprendidas (la mayoría de ellas reaprendidas):

- La política exterior es determinada por los presidentes, no por el Congreso. Ya lo sabíamos, pero es bueno recordarlo, y el hecho es que el Congreso no parece realmente querer ser más consecuente en tales asuntos.

- El apoyo a las políticas del presidente se determina en la mayoría de los casos por afiliación partidista. Aun cuando las cuestiones profundas estén sobre la mesa, e incluso cuando aunque congresistas y senadores tengan profundas preocupaciones con respecto a ciertas de sus políticas - y en este caso muchos legisladores demócratas tienen profundas preocupaciones -, muy pocas personas del Congreso están dispuestos a votar en contra del presidente de su partido.

- Todas las políticas estadounidenses se presentan de una manera tal que tratan de convencer a los votantes estadounidenses que son buenas para Israel. El presidente Obama y su equipo nunca dijeron que el acuerdo con Irán iba en el interés de los Estados Unidos, y que seguirían esa política aunque no fuese buena para Israel. Lo que dijeron es que además también era buena para Israel. Así que todavía existe el interés de pretender aplicar políticas que son buenas para la seguridad de Israel. Eso es algo reconfortante.

- Los judíos de América también participan del mismo ejercicio: aquellos de entre ellos que apoyan el acuerdo no dicen "somos americanos, y por lo tanto hacemos lo que es bueno para los Estados Unidos, independientemente de si lo es para Israel". Ellos se convencen de que lo que apoyan es bueno para ambos países. Este punto de vista hace que sea mucho más fácil apoyar una política que la mayoría de los israelíes - y el gobierno israelí - ven como perjudicial.

- Los israelíes tienden a esperar demasiado de los judíos de América. Es cierto, obtienen una gran cantidad de apoyo de los judíos americanos, y deben ser agradecidos por ese apoyo, pero se dan cuenta de que ese apoyo tiene unos límites claros. De hecho, cuanto más profunda es la cuestión para los Estados Unidos, menor apoyo a Israel van a conseguir si las posiciones de los dos gobiernos no son las mismas.

- Barack Obama aún tiene la capacidad de comunicarse con los judíos de América. Él es un maestro en la manipulación - no en el mal sentido, sino más bien en un sentido político - de la opinión de los judíos americanos. Eso es lamentable, para él y, posiblemente para Israel, porque así él no necesita trabajar duro para influir en los israelíes de la misma manera, cuando aún tenía la oportunidad de hacerlo.

- Israel tiene un problema creciente con el Partido Demócrata. Parte de ese problema proviene de las políticas de Israel y de su falta de esmero a la hora de tratar con ese partido, pero no todo el problemas procede de Israel  - es demasiado fácil convertir a Netanyahu en el único responsable y en el culpable del deterioro de la posición de Israel entre los legisladores y votantes demócratas. La dirección del partido bajo la dirección de Obama también ha contribuido a que las relaciones se hayan vuelto  problemáticas.

- A causa de Obama e Irán y del voto en el Congreso, Israel va a mantener sus dedos cruzados ante las próximas elecciones presidenciales americanas, decantándose por el candidato republicano. Esto contribuirá a dar sentido a la creciente alienación entre los demócratas, judíos incluidos, e Israel.

- Netanyahu es un obstáculo para el mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos e Israel - el personaje y su tono hace que sea mucho más difícil para muchos estadounidenses sentirse cercanos de Israel -. Pero los estadounidenses deben darse cuenta de que muchos israelíes ven la batalla que libra Netanyahu contra el acuerdo con Irán como una acción valiente, y que considerarían a un líder israelí menos confrontacional con menor respeto.

- Los israelíes quieren buenas relaciones con los EEUU, pero no quieren que su gobierno sea un felpudo americano.

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