Sunday, October 04, 2015

Gran artículo de recomendable lectura: La izquierda progresista y el derecho de Israel a existir - Charles Lipson - RealClearPolitics



Un pequeño incidente durante una reciente conferencia de Bernie Sanders, el candidato demócrata más izquierdista. en la Universidad de Chicago nos revela cómo la izquierda progresista se ha vuelto en contra de Israel. El lugar de la conferencia era el de más capacidad del campus, y estaba lleno de partidarios entusiastas. Durante un turno de preguntas y respuestas, un estudiante comentó que a él y a sus amigos les gustaba las políticas progresistas de Bernie, pero que no pasaba lo mismo con sus puntos de vista sobre el Oriente Medio. La respuesta de Bernie, y la reacción de la multitud, nos dan pautas sobre las que reflexionar.

En primer lugar, afirmó Bernie, Israel tiene derecho a existir. Se suponía que eso provocaría un turno de aplausos, pero no hubo tal. Sólo recogió un puñado de ellos. Sin embargo, eso cambió cuando Sanders comentó que favorecía fuertemente un estado palestino. Ante eso, el aplauso fue poderoso y sostenido.

Ese fue solamente un pequeño incidente, pero captó un movimiento que se ha venido desarrollando desde hace años en las universidades de élite y que ahora se está extendiendo a las instituciones culturales y medios de comunicación. Sus puntos de vista son, sin duda, alentados por la desconfianza del presidente Obama hacia el Estado judío. Pero él es menos un líder que un ejemplo en un momento determinado. La izquierda ama tanto a Israel como al fracking, al oleoducto Keystone, a Goldman Sachs, la identificación de los votantes, a Clarence Thomas, y a la caza de ciervos.

Lo que ha pasado en el campus, además de una supresión bien documentada de puntos de vista pro-Israel, es la formación de una duradera coalición de oposición no sólo a las políticas específicas de Benjamin Netanyahu, sino a la propia existencia de Israel (a una soberanía judía). La coalición está integrada por los dos grupos fundamentales en todos los campus de la élite: las "víctimas" autoproclamadas y los "culpables" autocríticos. Uno de los principales propósitos de esa coalición es orientar y clasificar a los estudiantes "progresistas" en uno de estos dos grupos y asignar a los "culpables" funciones específicas.

Los "culpables" son todos estudiantes acomodados, excepto los procedentes de las minorías aprobadas como víctimas. Estos estudiantes de clase alta y media son, por definición, "opresores". Sin embargo, ellos pueden expiar sus pecados declarándose "culpables" y demostrando que quieren remediar los destrozos que sus familias han provocado en América y en el mundo. Su propio movimiento especial es el "ambientalismo (calentamiento climático y ecología)" y la "seguridad" en el campus, pero una "seguridad" que por supuesto va mucho más allá que el legítimo objetivo de garantizar la seguridad física de todos los estudiantes a la hora de expresar sus puntos de vista, incluso aquellos que no gustan. Y es que son precisamente esas opiniones incómodas - las no políticamente correctas - las que provocan, según dicen, que se "sientan inseguros". Los decanos de los estudiantes, a quienes les importa un pepino la libertad de expresión, felizmente se apresuran a protegerlos. Pero la principal manera de que esos estudiantes de clase alta y media pueden lavar sus pecados es respaldar el movimiento de los "grupos de víctimas".

Desde luego no hay escasez de oportunidades. Hay todo tipo de víctimas autodesignadas en el campus, cada una de ellas compitiendo por la codiciada posición de "ser la minoría más terriblemente oprimida en los Estados Unidos". Entre los estudiantes internacionales, los ganadores indiscutibles son los palestinos (y los estudiantes musulmanes en general). Ellos se muestran contentos de poder obtener el apoyo de los demás, siempre y cuando nadie cuestione su condición de grupo nº 1 dentro de las víctimas internacionales de Occidente. Su principal actividad política es aparecer en todos los actos públicos donde exista presencia de Israel para protestar y, si la universidad no hace nada, interrumpir dichos actos por completo.

Esta coalición anti-Israel ha acumulado algunas importantes victorias, debido en gran parte a que sus puntos de vista son compartidos por profesores de humanidades y de ciencias sociales (La economía es la excepción.) Actualmente se han excluido por completo las voces a favor de Israel desde prácticamente cualquier ámbito que tenga que ver con en el Oriente Medio. Esto va más allá de los propios centros de estudios del Oriente Medio, ya controlados por completo. También significa que casi no hay especialistas pro-Israel dentro de la ciencia o la historia política. Significa además que aquellos profesores jóvenes que no quieran arruinar su carrera deben mantener cualquier punto de vista pro-israelí bien oculto. (Y créanme, así lo hacen.) El sionismo, por ejemplo, es una palabra odiada en el campus en áreas como los estudios de género, así por ejemplo todo miembro de esa área de la facultad de Brandeis se opuso a la decisión de la universidad de honrar a Ayaan Hirsi Ali, la oponente más destacada en el mundo a la mutilación genital femenina. Ella había formulado algunas opiniones críticas acerca de los musulmanes. En mal momento, porque Brandeis se rindió inmediatamente a sus perseguidores.

En el fondo, su pensamiento bienpensante consta de tres ejes:
 (a) Israel es malo porque es fuerte.  
 (b) Israel no tiene derecho a existir y a la autodefensa, ya que es un Estado europeo en el Oriente Medio musulmán. 
 (c) los palestinos y los otros musulmanes no son responsables de su destino, o de sus crímenes, porque son víctimas oprimidas.  
La izquierda odia la fuerza militar de Israel y su voluntad de usarla por las mismas razones que odia el poder estadounidense. Como cosmopolitas bienpensantes que son, nunca aprobarían tal brutalidad. Obama capturó esta perspectiva mediante un lapsus freudiano. "Nos guste o no", explicó, "seguimos siendo una superpotencia militar dominante". Pero a la izquierda no le gusta serlo. Y no les gusta que lo sea Estados Unidos, y por supuesto no les gusta que lo sea Israel. En cuanto a Rusia, China, Irán o Corea del Norte, los cuales continúan blandiendo amenazas militares, lo mejor para ellos es no pensar en eso. Las amenazas pueden desaparecer de tu mente, pero todavía amenazan a todos los demás con hechos que están ahí y son innegables.

Pero Israel no sólo es poderoso para la izquierda (al igual que para el mundo musulmán), sino que además es un remanente de los delitos de Europa: el imperialismo y el Holocausto. Las facultades universitarias están muy preocupadas con el imperialismo y los legados post-coloniales, a los que culpan de muchos de los males del mundo. Ellos ven a Israel a través de esa lente, como una colonia de colonos blancos europeos en una región árabe-musulmana, Ellos ignoran alegremente la conexión ancestral del pueblo judío con su tierra, incluso su continua presencia allí y su significado religioso central. Además ignoran por completo cuántos judíos fueron expulsados ​​de los países árabes, los cuales que se han convertido en virulentamente antisemitas.

La combinación de la herencia religiosa de Israel, su nacionalismo, su prosperidad y su autodefensa sin complejos, completa prácticamente todo aquello que detestan los intelectuales cosmopolitas seculares. Es por eso que en su discurso de 2009 en El Cairo, Obama ofreció una "defensa" tan tibia del derecho de Israel a existir, pues Israel era necesario según dijo, porque los judíos necesitan un lugar donde ir después del Holocausto Esta es la opinión del profesor promedio de literatura francesa: Israel es el hijo bastardo de los delitos de Europa.

En la cosmovisión de la izquierda, los palestinos y los otros musulmanes no son vistos como agentes de su propia historia, para bien o para mal. Ellos sólo son víctimas justas. Esta visión condescendiente debe mucho a Jean Jacques Rousseau y a su visión romántica e idílica de los "buenos salvajes", aún no maldecidos por la civilización. ¿Qué se puede esperar de este tipo de personas? Los crímenes de esas "víctimas" no son más que "las armas de los débiles". ¿Y quiénes somos nosotros, los opresores, para criticarlos? Eso sería cometer un pecado imperdonable pues culparíamos a las víctimas.

Durante años, esta coalición de antisionistas ha marchado a través de campus al grito de "Palestina debe ser libre, desde el Jordán hasta el mar". El estado que exigen, desde el río Jordán hasta el Mediterráneo, significa que Israel debe desaparecer por completo. Así que cuando Bernie Sanders dice que Israel tiene derecho a existir, ellos no pueden reaccionar positivamente. Su silencio vergonzoso nos dice que, para ellos, la propia existencia de Israel ya no es una "posición progresista".

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