Monday, November 09, 2015

¿Por qué los judíos son llamados judíos? - Elon Gilad - Haaretz




La palabra "judío" proviene en última instancia de Judá, un antiguo reino centrado en Jerusalén, en el siglo II antes de Cristo. Pero, ¿cómo el nombre hebreo del reino, Yehudah (Judah en inglés), pronunciado ye-hu-DAH, engendró la palabra "judío"?

La más temprana referencia al Reino de Judá está en una tablilla de arcilla encontrada en Nimrud, la capital del poderoso imperio asirio (y ahora un montón de ruinas en el norte de Irak después de que el ISIS borrara la ciudad antigua). La tableta, Kalhu Palace Summary inscripción nº 7, que data aproximadamente del 733 a. C., describe las hazañas militares del rey Tiglat- Pileser III de Asiria. Entre la lista de reyes y reinos que fueron vencidos está: "Jehoahaz, de la tierra de Judá".

Claramente, ahí se refieren al encontronazo del rey Ahaz con los asirios descrito en Reyes II, 16.

Antes de ver cómo el nombre de un antiguo reino llamado Yehudah se transformó en un grupo étnico-religioso llamado "judíos", debemos contemplar en primer lugar cómo ese reino recibió su propio nombre.

Por seguir el orden: El reino israelita original fue llamado Judá. Durante el período Persa ese territorio se convirtió en una provincia de ese imperio llamada Yehud. Posteriormente, en la época romana, esa tierra se convirtió en una provincia romana llamada Judea. Pero vamos a hablar de la primera de esas entidades sucesivas.

Según la Biblia, el reino fue nombrado así por la tribu de la que surgió. Esa tribu era la de Judá, que a su vez era el nombre de su progenitor epónimo: Judá, el cuarto hijo de Jacob.

Como es el caso con sus hermanos, la Biblia explica el nombre de Judá basándose en un juego de palabras que se pierde totalmente en la traducción: "Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y ella dijo: Ahora alabaré al Señor: por esto ella le llamó Judá" (Génesis 29:35). La frase de la Biblia que la edición del King James traduce como "pueda alabarte" es o-DEH, lo que realmente quiere decir "pueda agradecerte". Si el nombre es una concatenación de "Yehu", una forma abreviada del nombre divino, y de "udah", del verbo "agradecer", significaría que el nombre sería "Gracias a Dios".

Muchos eruditos bíblicos modernos rechazan el relato bíblico como una mera ficción que se fue desarrollando a través del tiempo, sobre todo para explicar la relación entre las tribus y para explicar por qué Judá debía enseñorear sobre los demás. Así pues, si el antepasado Judá nunca existió, ¿cómo la tribu llegó a ser denominada con ese nombre?

Los eruditos están de acuerdo con la Biblia en que la primera mitad o parte del nombre es la forma abreviada del nombre divino. En lo que difieren es en su segunda parte. El arqueólogo estadounidense William F. Albright presentó a hipótesis de que "odeh" es un verbo que significa "dirigir, conducir", de la raíz YDH, la cual existe en árabe, una lengua relacionada, aunque no en hebreo. Así, según Albright, el nombre de la tribu significa "dirigido por el Señor".

El filólogo judío alemán Julius Lewy, por el contrario, cree que el nombre significa "de Yahweh" (el pueblo)", con el argumento de que la "d" en el nombre era un posesivo final de la lengua hurrita. Ambas explicaciones parecen poco probables.

Judá es destruido

Sin embargo, Judá obtuvo su nombre, el cual no duró mucho tiempo. En el 586 a. C., el reino fue invadido y destruido por el imperio Babilónico y las élites israelitas fueron exiliadas a Babilonia.

En el 538 a. C., Ciro el Grande decretó que los exiliados israelitas pudieran regresar a su tierra, la cual fue reestructurada como una provincia persa semiautónoma llamada Yahud.

Durante los siguientes 700 años, Jerusalén y sus alrededores mantuvieron alguna versión de este nombre de su tierra mientras pasaba de dominador en dominador. Esto terminó cuando la revuelta de Bar Kojba fue aplastada en el 135 d. C. Los romanos expulsaron a los judíos y renombraron la región como Siria-Palestina.

Pero mientras la región ya no fue designada por el nombre latino IVDÆA (Judea), el grupo étnico-religioso en el que se rastrean sus orígenes se extendió por todo el Imperio Romano y recibió una denominación que designaba a la gente de esa tierra, "iūdaeus". Esta palabra latina proviene de la palabra griega equivalente "ioudaios", que a su vez provenía del arameo "yehudai", y que a su vez proviene de la palabra hebrea "yehudi", Judeano.

Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con la palabra inglesa "judío"?

Descendiendo a las edades oscuras

A medida que el Imperio Romano se venía abajo y Europa descendía en la Edad Media, en los siglos IV y V d. C. el latín hablado en la provincia romana de la Galia se convirtió lentamente en lo que los lingüistas llaman el francés antiguo. Las palabras latinas comenzando con la letra "i" empezaron a ser pronunciadas como la letra "j" (que no existía en ese momento). Más tarde, durante los siglos siguientes, el nombre "iūdaeus" comenzó gradualmente a truncarse. Durante el siglo X, la palabra francesa para judío se pronunciaba "judeu". Un siglo más tarde la palabra se transformó en "juiu".

Mientras tanto, en el 1066, un grupo de aristócratas normandos francófonos dirigido por Guillermo el Conquistador, tomó el control de Inglaterra.

Los normandos no sólo trajeron el francés a Inglaterra: también trajeron a los judíos, que hicieron de Inglaterra su hogar permanente por vez primera, al menos en cantidades apreciables. Las nuevas personas extranjeras eran conocidos por su nombre francés - en ese momento -  "juiu" (después de la conquista normanda, el francés empezó a utiliza una "f" al final de la palabra, en lo que es hoy "juif").

El uso más antiguo en inglés registrado de "Jew (judío)", de acuerdo con el Diccionario Inglés de Oxford (que es donde uno mira este tipo de cosas) es de aproximadamente el año 1.275: "Pilates hym onswerede, am ich gyv þenne?". Se trata de una traducción del Nuevo Testamento: "Pilato respondió: ¿(Acaso) Soy yo judío?" (Juan 18:35).

La ortografía de "gyv" sufrió algunos cambios en el tiempo, mientras la u y la v se diferenciaban a finales del siglo XIV.

En los siglos siguientes aparecieron varias variaciones: Ive, iewe, Iew y más. Finalmente, en el siglo XVII, la letra J apareció en inglés como una manera de distinguirla de la I pronunciada como nosotros, que proviene de fuentes germánicas (por ejemplo, isla), mientras las de origen francés se pronunciaban como una suave G. Después "Jew" cayó en esta última categoría y comenzó a ser escrita con una J. El primer caso conocido de este deletreo es la comedia costumbrista de Richard Brinsley Sheridan "The Rivals", en 1775:" Ella tendrá una piel como una momia, y la barba de un Judío".

Y así es como tenemos esta ortografía en inglés desde entonces.

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