Friday, December 25, 2015

Incluso Amira Hass es demasiado "sionista" para los activistas pro-palesinos - Evelyn Gordon - Commentary




Muchas personas bien intencionadas todavía creen que los "activistas pro-palestinos" son exactamente a lo que suena ese término,  gente ansiosa de mejorar la situación de los palestinos poniendo fin a "la ocupación" y con la creación de un Estado palestino. Pero la periodista ampliamente pro-palestina del Haaretz, Amira Hass, nos proporciona el rostro de la verdadera naturaleza de estos activistas en su columna de esta semana: Son personas para las que ella misma, la conocida pro-palesina Amira Hass es una "sionista", y eso para alguien que se describe como "no sionista",  considera la inmigración judía a Israel un "crimen" y la violencia palestina contra Israel como un "derecho". En definitiva, se trata de personas en cuyo mundo no tiene cabida cualquier judío de Israel de cualquier tendencia política, y para los que el único futuro "pro-palestino" que vale la pena contemplar es que Israel deje de existir, sea como sea.

Para entender qué grado de extremismo requiere una visión del mundo que etiqueta a Hass como "pro-Israel", es necesario revisar el trasfondo. Amira Hass representa en el Haaretz, desde hace mucho tiempo, al analista de asuntos palestinos, pero ella es única entre los periodistas israelíes que cubren ese tema porque no vive en Israel, pues ha vivido durante más de dos décadas entre los palestinos, primero en Gaza y luego en Ramallah. Y esto no se debe simplemente a su dedicación periodística, es que allí están sus por otro lado declaradas simpatías.

Ella afirma explícitamente que no es sionista. Así lo expuso en la columna mencionada, durante un panel que moderó la semana pasada en la conferencia del Haaretz en Nueva York, "donde representantes del periódico dejaron claro que el Haaretz era una publicación sionista [N.P.: por favor, no se rían], y que su oposición a la ocupación se deriva de los principios sionistas. Me pareció apropiado distinguirme de esta postura".

En esta misma columna, ella escribía que los judíos de la diáspora que se mudan a Israel "estarían optando por participar en otro delito", un mensaje que dice que ha formulado en los foros que van desde la conferencia del Haaretz a reuniones con judíos sudafricanos. Como ella señaló correctamente, esto supone ser la antítesis del sionismo, que "predica en favor de la inmigración de los judíos de la diáspora a Israel". Por el contrario, ella parece favorecer que los palestinos inmigren a Israel, en todo caso ella dedica varios párrafos a denunciar la negativa de Israel a permitir que lo hagan.

Por otra parte, ella cree que los palestinos tienen "derecho" a matar a los israelíes. En un infame columna en 2013, ella escribió: "Lanzar piedras es el derecho y el deber de cualquier persona sujeta a la dominación extranjera". Que esas piedras sean armas letales cuyas víctimas han sido principalmente civiles inocentes, y que exista una lista de israelíes asesinados por lanzamientos de piedra contra sus coches que oscila entre bebés y niños pequeños a personas mayores, evidentemente no provoca ningún reparo a su moral.

Entonces, ¿qué podría haber hecho Amira Hass para enfurecer a los "activistas pro-palestinos" hasta el punto de acusarla del peor crimen para ella misma, ser sionista? En sus propias palabras, "lo que aparentemente enfureció a la mayoría fue que me atreví a afirmar que el uso de armas no hace avanzar a los palestinos hoy en día".

Esta afirmación no viene, Dios no lo quiera, provocada "por mi identidad israelí", es decir, ella no muestra remilgos ante al asesinato de sus compatriotas. Es sólo que en cualquier conflicto armado entre los palestinos y el ejército israelí, mucho mejor equipado, los palestinos inevitablemente perderán. O, para decirlo en sus propios y más peyorativos términos, los israelíes "tienen una capacidad de venganza destructiva más grande".

Esta también es, por cierto, la posición sostenida por el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas. También él ha dicho en repetidas ocasiones que, aunque él considera la "lucha armada" legítima en principio,  considera que se ha demostrado contraproducente en la práctica y por lo tanto debe ser evitada. Así que a los ojos de estos "activistas pro-palestinos", Abbas al parecer también puede ser catalogado de despreciable "sionista".

Por supuesto, los activistas en cuestión eran de Sudáfrica, y la rama sudafricana del BDS ha estado durante mucho tiempo a favor de la violencia, además de ser de las más virulentamente antisemitas del movimiento del BDS. Pero la diferencia es de grado en lugar de clase: los activistas "pro-palestinos" en otros lugares también son muy a menudo favorables a la violencia y muy antisemitas.

A juzgar por su columna, Hass no se ha dado por enterada por el hecho de que incluso ella sea condenada al ostracismo por ser demasiado "sionista". Pero quizás otros judíos liberales bien intencionados deberían hacerlo. Que una importante parte de los "activistas pro-palestinos" no tengan incluso un lugar en su mundo para Amira Hass, supone que no tienen ningún lugar para cualquier persona que no busque o desee la desaparición  de Israel, violenta o no. Así, mediante la cooperación con esos activistas, los judíos liberales no están promoviendo una solución pacífica de dos estados, están promoviendo el objetivo de esos activistas de un mundo sin Israel.

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