Sunday, December 13, 2015

¿Siglos después de su excomunión, ha llegado el momento de anular la prohibición de Spinoza? - Cnaan Liphshiz - Times of Israel



Más de 350 años después de que comunidad judía portuguesa de Amsterdam excomulgara a Baruch Spinoza y prohibiera sus escritos para la eternidad, los libros del filósofo están a la venta en la tienda de recuerdos de la sinagoga de la comunidad.

Spinoza, el filósofo judío de origen hispano-portugués que sentó las bases intelectuales de la Ilustración y al que se menciona a veces como el primer judío secular de la historia, fue desterrado por los judíos portugueses de Amsterdam en 1656 por herejía. El hecho de que sus obras se vendan ahora en la propia comunidad que en el pasado le condenó al ostracismo, es citado por algunos como evidencia de que la prohibición es efectiva pero ya no es operativa.

Pero para los admiradores del filósofo, el hecho de que nunca se rescindiera formalmente sigue siendo una mancha para la comunidad y refuerza la opinión de Spinoza de que el judaísmo es una fe dogmática de mente estrecha.

Es por eso que cientos de ellos se reunieron el domingo para un debate histórico sobre la conveniencia de levantar formalmente la prohibición y, tal vez, incluso efectuar una rehabilitación simbólica de Spinoza en el redil del pueblo judío.

"Sus ideas son parte de la herencia holandesa", dijo Ronit Palache, un judío laico holandés de unos 30 años y un autodenominado seguidor de Spinoza que participa en la organización del simposio. "Ha llegado el momento de levantar la prohibición, pero hace bastante tiempo que se hace esperar. De alguna manera es un punto negro en la historia judía".

El simposio, un evento con las entradas agotadas y que contó con un discurso del jefe de la comunidad judía portuguesa holandesa y de algunos de los principales estudiosos de Spinoza de cuatro continentes, ofrece una rara visión de un escrito original que se guarda en la biblioteca de la comunidad. Un texto inusualmente largo y cruel, el recurso al destierro - "herem" en hebreo -, fue leído en voz alta en portugués, sin explicitar sus no especificadas "malas opiniones y actos", seguido de una cadena de maldiciones contra Spinoza que entonces tenía tan sólo 24 años de edad .

"Maldito durante el día y maldito por la noche; maldito cuando se acuesta y maldito cuando se levanta. Maldito cuando salga y maldito cuando venga", se puede leer, y se agrega:" El Señor no lo perdonará, pero el furor de Jehová y su celo irá contra este hombre... y borrará su nombre de debajo del cielo".

A raíz de la prohibición, fuera de la sinagoga y de la comunidad, así como tras un intento de asesinato por un fanático judío, Spinoza dejó su Amsterdam natal y la comunidad judía. Dedicando su vida al estudio de la óptica y al desarrollo de su filosofía, publicando su obra magna "Ética" en 1677, el año de su muerte por una enfermedad pulmonar a los 44 años. Spinoza fue enterrado en un cementerio de La Haya.

El por qué Spinoza fue detestado tan apasionadamente es un asunto de cierta especulación, comenta Steven Nadler, un profesor norteamericano de historia de la Universidad de Wisconsin y una autoridad internacional en Spinoza. El documento del herem no especifica las "malas acciones" de Spinoza, pero Nadler cree que deriva de varias de sus afirmaciones, incluyendo que Dios no existe, que los judíos no eran un pueblo elegido y que la Biblia hebrea no tiene procedencia divina.

Spinoza elaboró ​​estas ideas en su "Ética" y otros escritos, donde se argumentaba que el judaísmo y sus escrituras eran construcciones artificiales destinadas a ejercer un control sobre los antiguos israelitas. Sus críticas fueron luego aprovechadas por Immanuel Kant y Georg Hegel en algunos de sus escritos antisemitas.

En el simposio, Nadler argumentó que el herem se impuso por la revolucionaria filosofía de Spinoza, pero también propuso varias explicaciones políticas.

Una hipótesis se refiere al hecho de que Spinoza se presentó ante los tribunales holandeses para librarse de las deudas de su padre en unos momentos en que se esperaba que los miembros de su comunidad comparecieran ante un tribunal judío.

Otra teoría sugiere que Spinoza amenazó con vengarse de otros judíos por su herejía, ya que estaba profundamente resentido con el Estado y con el público religioso en su sentido más amplio. En 1678, el gobierno holandés también prohibió sus escritos y estableció fuertes castigos contra cualquier persona que vendiera sus libros. Desautorizar a Spinoza fue un acto público necesario para una temerosa comunidad que deseaba evitar enojar a sus anfitriones generalmente tolerantes.

Pero mientras que la prohibición del Estado holandés se rescindió hace mucho tiempo, la comunidad judía ha resistido los repetidos llamamientos a seguir su ejemplo, entre ellos uno del primer primer ministro de Israel David Ben-Gurion.

El simposio del domingo no será un punto de inflexión en este tema, según comentó a los asistentes el rabino jefe de la comunidad judía portuguesa, Pinchas Toledano. No obstante, y tomando nota de la desaparición de hecho de la prohibición y de la ausencia de cualquier limitación a la libertad de pensamiento (citó como prueba la presencia de sus libros en la propia la tienda de la sinagoga), Toledano comentó que no tenía ni la autoridad ni la voluntad de rescindir la medida.

El levantamiento del herem "implicaría claramente compartir los puntos de vista de Spinoza que afirman que Dios no existe" y que "la ley de Moisés ya no es relevante", dijo Toledano. Estas ideas "desgarran las bases mismas de nuestra religión".

Otros judíos portugueses holandeses se muestran en desacuerdo. Nathan Lopes Cardozo, un influyente rabino ortodoxo, comenzó su discurso sosteniendo un retrato de Spinoza que el padre de Cardozo, un judío secular, había dibujado en la década de 1940 mientras vivía en la clandestinidad de la ocupación nazi.

"Él era el único rabino de nuestra familia", dijo Cardozo de Spinoza.

Cardozo comentó que se opone a las observaciones de Spinoza sobre el judaísmo, que dijo que eran "deliberadamente sesgadas" y "en última instancia, basadas en la completa ignorancia de Spinoza del Talmud". Sin embargo, el levantamiento de la prohibición "eliminaría un gran estigma del judaísmo como dogmático e intolerante, como argumentó erróneamente Spinoza".

Mientras el debate continúa, Toledano se convirtió en un intérprete improbable de los sentimientos de Spinoza sobre el herem. Él "nunca solicitó que se dejara sin efecto el herem", comentó Toledano, y "probablemente incluso se burló de todo el concepto del herem y de los rabinos que lo impusieron".

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