Friday, April 22, 2016

Ahh, la "Ocupación", siempre la única culpable de toda la violencia palestina y de su "desesperación"



¿Desesperación y pobreza?

Abdel Hamid Abu Srour, de 19 años de edad, el primer bombardero suicida en Jerusalén en una década, no creció en un campo de refugiados y su tíos son prósperos comerciantes.

Pero a pesar de realizar continuos viajes de compras a Jordania, la foto de portada en su página de Facebook incluye la imagen de Yahya Ayyash, el principal fabricante de bombas de Hamas, que murió en 1996.

El lunes por la tarde, Abdel Hamid Abu Srour abordó el bus de Egged Nº 12 y se colocó un paquete entre las piernas. Sus tíos piensan que podría haber sido su primera visita a Jerusalén. Su asiento estaba por encima de los tanques de gasolina del vehículo, de acuerdo con los medios de comunicación israelíes. Sus parientes se burlaron de la idea de que Abu Srour pudiera saber cómo hacer una bomba por sí mismo. Quien le dio la bomba y la forma en que fue detonada es ahora objeto de una investigación

El Ministerio de Salud palestino describió a Abu Srour como a un residente del campo de refugiados de Aida, un duro y politizado barrio de estrechos y serpeantes callejones, donde las paredes están pintadas con murales del fallecido líder palestino Yasser Arafat y cubiertos con desteñidos carteles donde se aclama como mártires a adolescentes terroristas palestinos muertos cuando pretendían asesinar a judíos, ya sea atacando a civiles o en enfrentamientos con las tropas israelíes.

Pero según sus familiares, Abu Srour llevaba una existencia acomodada como vástago de un clan conocido por el bienestar y prosperidad de la que disfrutan los ocho hermanos, dueños de una cadena de tiendas de muebles y lo suficientemente ricos como para llevar a sus hijos pequeños de vacaciones en Jordania y ponerlos en marcha sus propias tiendas de venta de ropa.

"Somos financieramente acomodados, se puede decir que bastante", dijo su tío Mahmud Abu Srour, que se reunió con sus familiares en un patio de una casa de una familia bien de Belén esperando el regreso del cuerpo de su sobrino para que pudieran enterrarlo.

Los primos adolescentes de Abu Scour escuchaban a sus tíos hablar, pero guardaban silencio. Ellos llevaban relojes caros, jeans ajustados y zapatillas de lujo.

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