Saturday, April 23, 2016

Jóvenes activistas judíos americanos: En realidad, ellos no odían a Israel, algunos simplemente "lo aman enfermizamente". ¿Seguro? - Seth Frantzman



He estado muy interesado ​​por el debate sobre Bernie Sanders, Israel y los judíos estadounidenses en los últimos días. En un reciente mensaje de Jacob Bacharach cuyo título era "Sanders respalda a los valores judíos en los que los Millenials creemos, e Israel no es uno de ellos",  él escribe ,

"Planté un montón de árboles en Israel para gastar el dinero que mis padres me dieron para la Escuela Hebrea. Pero estos proyectos, con la intención de atar a los jóvenes judíos americanos al Estado de Israel con unos lazos de afecto nostálgico, tuvieron el efecto contrario: hacer de Israel solamente un destino más, haciendo que Israel acabara siendo otro país ordinario, no la patria mística a la que hacemos un llamamiento durante la oración, sino un lugar más bien cutre, donde existe un peligro real, un país que, francamente, su desastrosa política y su vergonzoso tratamiento de los palestinos se me hace cada vez más insoportable... Sanders, el único candidato judío, nos llama de nuevo hacia una época anterior de la actual política judía, antes de que la casi completa integración de los judíos dentro de la élite blanca, una América de afluencia, y antes de que la idea de que lo más importante para los judíos de América fuera apoyar a un país extranjero a miles de millas de distancia". Él además una buena observación al decir que el movimiento BDS "a menudo es dirigido por judíos" y que esos activistas apoyan a Sanders.

Luego está Simone Zimmerman, que fue designada por Sanders para ocuparse del "área de divulgación judía". En lugar del concepto de Bacharan de que "ya no nos importa Israel", ella ha pulido sus credenciales como alguien profundamente solidaria. "Ella fue uno de los líderes de un grupo de jóvenes judíos que mantuvieron vigilias de protesta regulares fuera de las oficinas de la Conferencia del AIPAC (lobby pro-Israel), leyendo los nombres de los palestinos y de los israelíes muertos en el conflicto de Gaza", dice el informe JTA. Una líder en los campus de J Street, JTA nos cuenta las conexiones con la comunidad judía de Zimmerman: "Bisnieta de un sobreviviente del Holocausto", fue a la "escuela judía y a los campus judíos" y participó en su sinagoga. Ella fue a Israel, y estuvo en un "Comité de Acción por Israel" en Berkeley.

En un artículo escribió: "La hipocresía de esperar que los proyectos de justicia social nos hagan sentirnos bien para compensar la profunda indignación de los Millenials 'por las graves injusticias cometidas por el Estado judío', nos resulta casi imposible de soportar... No hay truco de relaciones públicas que pueda salvar la imagen de Israel. El problema no es la Hasbara. El problema es los casi 50 años de ocupación. El problema es el racismo rampante en la sociedad israelí. El problema son los ataques contra los defensores de los derechos humanos por parte de extremistas y por el Estado. El problema es un establishment judío que ignora o justifica todo esto". Ella ahora aboga por "una resistencia civil lado con lado con los palestinos".

Para mucha gente dentro de la multitud pro-Israel entre los judíos estadounidenses, este sería un comportamiento radicalmente anti-israelí. Para los creyentes en que el "antisionismo es antisemitismo", podría llegar a ser "antisemita". Una diputada israelí dijo que Bernie Sanders había cometido un "libelo de sangre" al inflar exageradamente el número de palestinos muertos en la guerra de Gaza de 2014.

Un amigo mío me envió un texto sobre el aprendizaje de estos nuevos esfuerzos de difusión entre los millenial judíos. Estaba feliz de que Bernie hubiera ignorado a las grandes organizaciones, como el AIPAC, que dominan las discusiones judías. Estaba feliz de que, por fin, alguien estuviera diciendo básicamente que "no vamos a pedir disculpas por lo que somos", y no vamos a entrar el rutinario apoyo a Israel. Sanders no estaría fuera de contacto, según este relato, de los más jóvenes, que lo apoyarían en un 80% en algunas primarias demócratas.

Para estas voces, Sanders representa un cambio importante y es un producto de la politización de la multitud por parte de Israel, cuando se movilizó por la cuestión de Irán y la también percibida alianza de Netanyahu con Mitt Romney. La inclinación cada vez mayor hacia la derecha en Israel, ha hecho que algunos demócratas se muestren incómodos. Hillary Clinton no es uno de ellos. Pero la nueva generación está diciendo "ya hemos tenido suficiente". Esta situación ha tomado un largo tiempo en llegar y es también una profecía auto-cumplida. Muchos de los que están alineados con J Street, Peter Beinart u otras voces judías de izquierda, sienten que la "relación" ya no está vigente. Existe el argumento de que los valores de Israel ya no representan los valores judíos de los Estados Unidos, y que los judíos estadounidenses no van a sacrificar esos valores.

Todo tiene un sentido perfecto. Los judíos estadounidenses son ante todo estadounidenses, Israel no los representa y no es como América. Pero lo que es más interesante es que muchas de estas voces de jóvenes judíos de izquierda no están diciendo en realidad "vamos a ignorar a Israel", sino que tienen una visión del mundo "israelocentrica". Es el reflejo de una visión del mundo a favor de Israel, para muchos de ellos centrada en Israel, y para ellos los males y abusos son el hecho principal y central. Ellos quieren leer los nombres de los niños de Gaza que murieron en la guerra, quieren apoyar a los inmigrantes ilegales y a los refugiados africanos en Israel, luchan a favor de los derechos de las tierras beduinas. Se trata de hacer a Israel a imagen de América. Ellos pueden decir en voz alta "no en nuestro nombre", pero, de hecho, algunos de estos puntos de vista se demuestran como profundamente obsesionados con Israel, y el concepto es convertir a Israel en un "O LaGoyim" o una "luz para las naciones".

En este punto de vista los Millenials a veces combinan la vieja visión americana del "destino manifiesto y la excepcionalidad estadounidense" con la "excepcionalidad de Israel y la necesidad de que Israel encarne ese espíritu de Tikun Olam tan progresista". Más que cualquier cosa, lo que quieren es que Israel sea una especie de experimento de justicia social para ellos. En muchos casos, hasta la necesidad de mejorar el nivel de vida de las minorías en Israel supera la necesidad de mejorar el nivel de vida de las minorías en los EEUU.

Por lo tanto, es cierto, ser pro-Israel no es desde luego un valor relevante para este grupo, pero Israel es un valor realmente. Hay muchos judíos que se han asimilado e integrado en Estados Unidos y para quienes Israel nunca fue interesante. Para ellos era un solo estado entre otros muchos, menos interesante incluso que Irlanda para los americanos de origen irlandés. Sin embargo, para otro grupo, Israel es la prioridad, pero de una manera anti-Hasbara.

A diferencia de los americanos irlandeses que en general no creen que Irlanda necesite simbolizar sus propios valores, muchos de estos jóvenes activistas judíos quieren que Israel represente sus valores. Ellos no viven en Israel, o si alguna vez han vivido, en su gran mayoría no desean quedarse en Israel. Su punto de vista tiene un tinte de actitud "civilizadora colonial" y su acción de "misión colonial". Ellos mejor que nadie saben lo que es "mejor para Israel", y ellos creen que tienen "el derecho y la obligación de luchar para que Israel sea mejor".

En un sentido, no son exactamente antisionistas. Tony Judt fue un antinacionalista y se convirtió en un antisionista. Pero estas voces exactamente no quieren acabar con el nacionalismo. Para ellos otros nacionalismos están bien, por ejemplo el palestino. Ellos desean que el sionismo encarne sus valores. Es un sionismo izquierdista y radical en un sentido.

Es también, a veces, una obsesión enfermiza y una relación enfermiza.




PD: Divertido análisis, interesante por recalcar el narcisismo de estas "bellas almas judías progresistas", pero que olvida que forman parte de un conglomerado estructural superior, la "izquierda radical", donde solamente se puede estar y permanecer si se sigue a rajatabla su mitología o sus doxas fundamentales; postcolonialismo, superioridad moral, absoluto apoyo a las minorías denominadas "no blancas", con una completa ausencia de autocrítica y de visión crítica de los objetos de su pasión.

Y en la pirámide de prioridades actuales de este conglomerado están por orden de importancia: musulmanes (con los palestinos encabezando el grupo), otras poblaciones o minorías de color, orientaciones sexuales distintivas y, finalmente, las mujeres.

Se ha podido ver como estos activistas judíos radicales salen en defensa de otros activistas que realizan proclamas antisemitas por formar parte de esos "grupos de interés prioritario".

Lo que nos cuenta Seth Frantzman parecer estar más bien en sintonía con un grupo de devotos del Haaretz.

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