Saturday, May 21, 2016

Las Fuerzas de Defensas de Israel (IDF) versus el pueblo de Israel - Shmuel Rosner - NYT



El ejército israelí es un ejército del pueblo, y esto es por lo general algo que reconocen los israelíes. Hace unas semanas se celebró solemnemente el Día del Recuerdo. Al día después se celebró alegremente el Día de la Independencia. Se trata de una semana donde el país rinde homenaje a las Fuerzas de Defensa de Israel, la institución que defiende su frágil ser, y el IDF saluda al público israelí que envía a sus hijos e hijas al servicio obligatorio.

Pero este año no ha sido típico. El IDF se ha enfrentado a un aluvión de críticas. El ejército, que ha disfrutado históricamente del apoyo de todo el espectro judío israelí, se ha politizado. Que esto haya sucedido es un fracaso de los líderes del IDF, un fallo similar a la pérdida de una batalla. Peor aún, el IDF no puede ganar en el campo de batalla sin la confianza de la opinión pública israelí.

La razón inmediata para esta indignación fue un discurso del jefe adjunto de personal del IDF, el mayor general Yair Golan. En sus observaciones sobre Día del Holocausto, el general Golan dijo que ve similitudes entre la Alemania nazi de la década de 1930 y ciertos sectores en el Israel actual en lo que se refiere a ciertos "signos de intolerancia y de violencia".

Como era lógico de esperar, su discurso no fue bien recibido. Por un lado, el Día del Holocausto no es el momento ideal para realizar controvertidas declaraciones políticas. Por otra parte, lo que dijo no tenía sentido. Israel es culpable de muchos pecados, pero los "aberrantes procesos que tuvieron lugar en Europa", según sus propias palabras, no están pasando aquí. El general fue repudiado por los políticos, fue objeto de burlas en las redes sociales y llamado por ciertos expertos a renunciar. Probablemente sorprendido por una reacción tan enojada, el general Golan dio marcha atrás al día siguiente, aunque de forma muy poco convincente.

Pero los comentarios del general del Golan no surgieron en el vacío. Durante los últimos meses parece que hay una brecha cada vez mayor entre el público y el IDF en materia de comportamiento civil.

En febrero, el jefe del Estado Mayor del IDF desconcertó a muchos israelíes cuando, refiriéndose a los ataques palestinos con cuchillos, afirmó que no quería ver a un soldado vaciar un cargador "contra una muchacha que empuña unas tijeras". Algunos israelíes, dio a entender, tenían un gatillo demasiado fácil cuando se trata de atacantes palestinos. Un estudio encontró que la mayoría de la población judía israelí no apoyó su llamamiento a la prudencia.

En marzo, un soldado disparó a un atacante palestino herido a la cabeza mientras yacía en el suelo. El IDF., con toda la razón, detuvo al soldado y le condenó por violación de la conducta debida. El público, nuevamente, no estuvo de acuerdo. Una encuesta encontró que el 68% de la población judía desaprobó el tratamiento recibido por el soldado por parte del IDF. De acuerdo con un análisis, el 82% de las respuestas en los medios sociales apoyaban al soldado. Ya existen más que suficientes instituciones, piensan los israelíes, que se especializan en manchar a los militares israelíes. Simplemente, los comandantes no deben entregarles municiones.

Estos incidentes están todos conectados: un alto mando del IDF se muestra preocupado por las señales de que el público israelí se siente menos comprometido con mantener un alto estándar moral al luchar en las batallas de lo que antes solía ser. Sí, un palestino con un arma podría ser peligroso, pero el IDF quiere evitar el derramamiento de sangre cuando ese atacante es una niña de 13 años de edad. Sí, un atacante puede ser matado como medio de defensa, pero el IDF no quiere matar a los atacantes que ya están en el suelo y no supongan ningún peligro. Sí, el IDF forma a valientes y dedicados israelíes, pero está preocupado por un Israel en el que existe un detectable aumento en el lenguaje del odio y una indiferencia preocupante por la vida humana.

Los líderes del ejército están en una posición difícil. Tienen buenas razones para estar preocupados por estas tendencias; de hecho, todos los israelíes deberían estarlo. Pero estos líderes también se muestran inciertos a la hora de hacer frente a una sociedad que está cambiando rápidamente. Muchos de ellos siguen siendo los miembros de una vieja élite, mayormente secular y alineada con el partido Laborista, y sienten que están perdiendo poder frente a los israelíes más a la derecha, israelíes más religiosos. Estos líderes sienten que parte de su sagrada misión de proteger al país implica el mantenimiento de las normas de moralidad e integridad que se les enseñó.

Pero los líderes militares deben saber que ganar un combate depende de tener una estrategia sólida y de ejecutar las tácticas adecuadas. Cuando se trata de la gestión de las percepciones de los israelíes, el IDF no parece tener ni esrategia ni las tácticas adecuadas.

Y el público israelí se está cada vez más dividiendo cuando se trata de los líderes de la institución más venerada de Israel: un grupo más pequeño a la izquierda les defiende, mientras que la derecha (una mayoría creciente) se resiente de su docencia. El primer ministro Benjamin Netanyahu definió el discurso del general Golan como "irritante", mientras que los líderes de la oposición apoyaban a los generales. La ex canciller Tzipi Livni dijo que estaba "orgullosa" del general Golan, que está llenando un "vacío de liderazgo".

Con los políticos convirtiendo a su vez al IDF en una pugna política, el "centro" - es decir, la mayoría de los israelíes - lo ve con horror. Necesitamos a nuestro ejército para ganar todas las buenas batallas. Y eso incluye a la batalla que ahora tan torpemente están librando: mantener intactas las normas de Israel pero sin perder su condición de ejército del pueblo de Israel. El jefe de personal del IDF, el teniente general Gadi Eisenkot, reconoció en su discurso del Día del Recuerdo que los soldados de Israel deben saber "más allá de toda sombra de duda que toda la nación los apoya".

Para lograr eso, el general Eisenkot y sus colegas deberían ser tan vigilantes como sea necesario para hacer cumplir las normas en el campo de batalla y dejar el debate político a los políticos.

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