Sunday, May 29, 2016

Sykes-Picot y los sionistas - Martin Kramer





Muchas personas suponen que el acuerdo Sykes-Picot de 1916 que dividió las provincias árabes del Imperio Otomano entre Gran Bretaña y Francia, avanzó el proyecto sionista en Palestina.

El movimiento sionista fue celebrado por Sir Mark Sykes como uno de los suyos, por lo que muchos han asumido que él había diseñado el acuerdo para servir a los intereses sionistas. En palabras de un profesor palestino de historia de la Universidad de Bir Zeit, en Cisjordania, "Sykes-Picot fue un plan cuidadosamente diseñado como preludio de la Declaración Balfour. La creación de Israel en tierra palestina no habría sido posible sin el acuerdo Sykes-Picot". Un ex embajador de Israel ha escrito que el acuerdo Sykes-Picot "política y materialmente contribuyó a la realización de la visión sionista". Él incluso sugirió que su aniversario debía celebrarse en el calendario sionista como los aniversarios de la Declaración Balfour y la resolución de partición de la ONU de 1947 como "hitos en el camino hacia el Estado judío".

Esto es exactamente un gran error. En sus memorias, Chaim Weizmann, el líder sionista que fue uno los padres de la Declaración Balfour, escribió acerca de Sykes-Picot que fue "fatal para nosotros... La disposición de Sykes-Picot no era ser un tratado completo, pero era lo suficientemente oficial como para crear el mayor obstáculo para nuestro progreso". Sykes-Picot no fue un preludio de la Declaración Balfour, sino un obstáculo que tuvo que ser limpiado antes de llegar a la Declaración Balfour. Para entender eso, todo lo que uno tiene que hacer es mirar cuidadosamente el mapa.

Pero antes de eso, unas palabra sobre la finalidad de Sykes-Picot. Fue el activista árabe George Antonius quien escribió la célebre frase de que Sykes-Picot "fue el producto de la codicia en su peor momento". Pero fue un producto del miedo tanto como de la codicia, si no más. El temor era que en las secuelas de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y Francia, aliados y viejos rivales, entrarán en un conflicto desastroso por los restos del Imperio Otomano. Sykes-Picot tuvo la misma lógica que Yalta treinta años más tarde: se proponía una partición ordenada para evitar que los aliados durante la guerra se sumergieran en un nuevo conflicto después de la victoria. Y se puede decir que a la hora de prevenir el enfrentamientos entre los dos aliados y rivales, Sykes-Picot fue mucho más eficaz que Yalta. Preservar el equilibrio de poder era su objetivo primordial y, en este sentido, Sykes-Picot logró su propósito.

Sykes y Picot dividía las provincias árabes del imperio por una "línea en la arena" de este a oeste a través del desierto de Siria. Al norte de esa línea, sería una zona "azul" de directo control francés (incluyendo Beirut y Trípoli), y un estado árabe (o estados) bajo la protección francesa (incluyendo Damasco, Homs, Hama, Alepo y Mosul). Al sur de la misma, sería una zona "roja" de control directo británico (incluyendo Basora y Bagdad), y un estado árabe (o estados) bajo la protección británica (en su mayoría un desierto).

Lo primero que se observa es que Palestina no encaja dentro de la rúbrica dualista de las zonas de Francia y Gran Bretaña. Esta en la esquina del mapa, y de hecho está dividida en cinco partes.

- Una cuña en el norte del país, incluyendo los afluentes del Jordán sobre el mar de Galilea y la parte de la costa norte del lago, todo de color azul, es decir, bajo directo control francés.

- La orilla oriental del lago y el Golán están marcadas como parte del estado árabe bajo protección francesa.

- La mayor parte del país, incluida Jerusalén, Jaffa, Nazareth, Tiberias, y Gaza es de color marrón. Según el acuerdo, "en el área de color marrón se establecerá una administración internacional bajo la forma que se haya decidido tras la consulta con Rusia y, posteriormente, tras consultar con los otros aliados [la referencia es a Italia], y el representantes del jerife de la Meca". (En una nota conjunta anterior de enero de 1916, Sykes y Picot escribieron que "el jefe de la confederación árabe debe tener una voz igual en la administración de Palestina") La idea era que sería un condominio anglo-francés, con la medida aún no determinada de las aportaciones de los otros aliados.

- Los puertos de Haifa y Acre, y la llanura entre ellos, eran de color rojo y bajo administración directa británica. Gran Bretaña quería que fuera el punto final para un ferrocarril desde Bagdad hasta el Mediterráneo.

- Por último, pero no menos importante, el sur del país, incluyendo Hebron y Beer Sheba, así como la Transjordania, debían formar parte de un estado árabe independiente o de una confederación de estados bajo protección británica.

Por lo tanto, el mapa de Sykes-Picot constituía el primer plan de partición de Palestina en no menos de cinco zonas. ¿Por qué tantas piezas? Una vez más, el equilibrio de poder. Sykes tenía la esperanza de crear un puente de tierra controlado por los británicos desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo, pero otras demandas aliadas se interpusieron en el camino. Por lo tanto, el acuerdo, con respecto a Palestina, hizo concesiones a los intereses de casi todos los grupos interesados: Gran Bretaña, Francia, Rusia, Italia, y el Sharif de La Meca.

Con casi todo el mundo, pues faltaban en la lista los sionistas. Veinte años más tarde, George Antonius llamaría a Sykes-Picot un "documento impactante". Sin duda, sorprendió a los sionistas en Londres en abril de 1917. Es decir, cuando el activista sionista británico Harry Sacher se enteró por medio de un periodista amigo que había recogido la noticia desde Francia. Sacher informó a Chaim Weizmann, quien se mostró angustiado al ver que en el acuerdo no aparecía un solo rastro de consideración de los objetivos sionistas. En este mismo tiempo, los líderes sionistas habían entrado en una profunda discusión sobre Palestina con los funcionarios británicos, incluyendo a Sykes. Sachar escribió a Weizmann con disgusto: "Se nos ha mentido y engañado todo el tiempo".

Weizmann fue sorprendido por dos aspectos del acuerdo. En primer lugar, la partición de Sykes-Picot dividía a fondo al Yishuv. Muchos de los asentamientos sionistas más veteranos como Metullah, Rosh Pina, Yesod Hama'alah, Mishmar Hayardén... estarían en la zona francesa exclusivamente, al igual que Safed. La zona internacionalizada de color marrón incluiría Jerusalén, Jaffa, y Tiberíades, así como nuevos asentamientos como Tel Aviv, Petah Tikva, Rishon Lezion, Rehovot, y Zichron Yaakov. Weizmann llamó a esta división un "juicio de Salomón del peor estilo, con el niño cortado por la mitad y con esas dos mitades mutiladas".  Allí donde Sykes-Picot fuera implementado, protestó, "el esfuerzo de colonización judía de unos treinta años sería aniquilado".

En segundo lugar, el acuerdo dio a Francia un papel dominante que preocupaba a los judíos. Francia tendría el control total de los asentamientos de Galilea, y estaría en pie de igualdad con Gran Bretaña en Judea y en la llanura costera. Weizmann considerada a Francia como totalmente indiferente al sionismo, ya que lejos de facilitar la colonización sionista, Francia la bloquearía.

Entonces, ¿qué podían hacer? El movimiento inmediato de Weizmann fue presentarse en la Oficina de Asuntos Exteriores y protestar ante Lord Robert Cecil, en calidad de Secretario de Asuntos Exteriores. El informe de esa reunión de Weizmann es la crítica sionista más completa de Sykes-Picot. Weizmann denunció la propuesta de división entre la Galilea y Judea en términos enfáticos. "Siempre consideraríamos esto como una partición injusta", y el caso de Galilea "sin duda implicaría el irredentismo judío... Hay pocas dudas de que la división propuesta de Palestina elevaría una protesta que sonaría a través de un extremo a otro del mundo". En cuanto a la zona de control internacional o doble, el área de color marrón, "estaría plagada de peligros aún más graves... Cualquier empresa en el país tendría que ser aprobada por ambos gobiernos y llevaría constantemente a los celos". De acuerdo con Cecil, Weizmann incluso advirtió que  los sionistas de todo el mundo considerarían una administración francesa en Palestina como... "una tercera destrucción del Templo".

A partir de abril de 1917, Weizmann y su movimiento se dedicaron a dar un vuelco a Sykes-Picot. Los sionistas tenían un objetivo: cambiar el plan de partición de Sykes-Picot por un protectorado británico exclusivamente sobre la totalidad de Palestina. Sólo bajo un protectorado británico, concluyó acertadamente Weizmann, podría el proyecto de un hogar judío echar raíces y florecer.

Y Weizmann tuvo éxito en lo que se refiere a Palestina, pues logró revertir Sykes-Picot por completo. ¿Pero fue realmente un éxito suyo? De hecho, tenía un montón de socios poderosos. En el momento en que Weizmann supo de Sykes-Picot, muchos funcionarios británicos ya querían destrozarlo. Pensaron que Sykes había regalado demasiado a los franceses. En particular, no se fiaban de los franceses en el flanco del canal de Suez, que era la línea de vida imperial de la India. Pero si los británicos y los ANZACs iban a luchar y morir por liberar a Palestina, ¿por qué entonces debería Gran Bretaña compartirlo con nadie? Como Lloyd George escribió después de los ejércitos bajo Allenby: "La redención de Palestina de la agresión fulminante del turco se convirtió en una columna en llamas a la hora de sacarlo adelante. El Acuerdo Sykes-Picot pereció en su propio fuego. No valía la pena luchar por Canaán con el fin de condenarla a la suerte de Agag y esculpirla en pedazos ante el Señor. Palestina, si es capturada, debe ser una e indivisible para renovar su grandeza como una entidad viviente".

El propio Sykes se retractó del acuerdo y trataron de obtener de Picot que fuera modificado, ayudando a formular la Declaración Balfour. En 1919, el líder sionista Nahum Sokolov escribió: "Desde el punto de vista de los intereses sionistas en Palestina, Sykes-Picot recibió justamente severas críticas; pero fue el propio Sykes quien la criticó más fuertemente y con el cambio de circunstancias se desligó de él por completo".

La Declaración Balfour fue el paso crucial a la hora de desentrañar la esquina de Palestina del mapa Sykes-Picot. La administración militar británica vino después. El último clavo en el ataúd llegó en diciembre de 1918, cuando Lloyd George Clemenceau se reunió en Londres. "¿Dime lo que quieres?", le dijo Clemenceau. "Quiero Mosul", le contestó  Lloyd George. "Usted lo tendrá. ¿Algo más?". "Sí, quiero Jerusalén también". "Usted lo tendrá". Ausente Francia, Sykes-Picot se deshizo formal y finalmente cuando Gran Bretaña recibió el mandato exclusivo de toda Palestina. Fue ese exclusivo protectorado británico que con el tiempo hizo que Israel fuera posible. Israel probablemente nunca habría nacido si el mapa Sykes-Picot se hubiera aplicado.

Así pues, Sykes-Picot se convirtió en letra muerta en lo que respecta a Palestina no más tarde de 1918, si no antes. ¿Pero dejó algún legado? El mapa de Sykes-Picot proclamaba que ningún actor podría determinar unilateralmente el destino del país. Había demasiados intereses en conflicto. Durante los años del mandato, Gran Bretaña tenía el poder suficiente para controlar las tensiones. Pero sólo veinte años después de Sykes-Picot, las particiones se convirtieron de nuevo en la solución para resolver los intereses en pugna en Palestina. Así ha sido desde el plan Peel de 1937, con el plan de partición de la ONU de 1947 y desde entonces. La idea de la partición acordada es el legado duradero de Sykes-Picot. Incluso el control de cincuenta años de Israel de todo el país desde el mar Mediterráneo hasta el río Jordán desde 1967 no se ha deshecho. Otros aspectos de Sykes-Picot desaparecieron por completo. La idea de una partición acordada de Palestina, propuesta ya en 1916, pero nunca realizada, es probable que permanezca con nosotros durante algún tiempo por venir.

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