Sunday, May 08, 2016

Un endémico odio a los judíos - Seth Frantzman



Recientemente ha existido un sentimiento de sorpresa ante el bastante frecuente estallido de odio hacia los judíos de unos  políticos europeos. Las declaraciones de estos políticos, que nunca se realizan en contra de cualquier otro grupo étnico o nacional, se consideran aceptables siempre que se hagan en contra de los judíos. En muchos casos, el odio a los judíos se empareja con el odio visceral hacia el Estado judío. Pero ¿por qué hay sentimiento de sorpresa? Europa ha generado odio contra los judíos durante dos mil años: leyes anti-judías, pogromos, expulsiones, matanzas, fueron una parte integral de la cultura europea. Muchos países europeos, y muchos de sus nacionales, colaboraron con el Holocausto nazi. Los nazis no fueron una excepción, sino una progresión natural de la historia europea. No representaron tanto el punto más bajo en la civilización europea, como la forma más elevada de su odio. La breve interrupción de las últimas décadas en las que el odio a los judíos no fue algo completamente normal, ni formó parte de las políticas de estado, es una excepción momentánea.

Es interesante ver a la Europa actual luchando con la migración de otros países. Los tan medíaticos carteles de "bienvenida a los refugiados" nunca existieron para los refugiados judíos. De hecho, en Europa se perseguió y exterminó a los judíos. Hoy sin embargo existen partidos que se afirman antirracistas y que tratan de abrazar la diversidad y el multiculturalismo. En cierto modo, el odio a Israel y al sionismo en Europa representa la manera en que los europeos tratan de transferir su arraigado antisemitismo a un nuevo y más aceptable tipo de odio.

No existe ningún país en el mundo que se vea sometido a esa clase de odio vicioso que se dirige a Israel en en círculos europeos, algunos de ellos autodeclaradamente ilustrados y multiculturales. En Siria, Bashar al-Assad ha convertido a 11 millones de personas en refugiados, sacrificando además a cientos de miles, pero ningún político europeo sugiere desmantelar Siria y "transferir" Siria a los Estados Unidos, como algunos políticos europeos han sugerido hacer con Israel.

El odio a Israel se esconde detrás de la idea de que Israel es una democracia, y por lo tanto todo el país tiene la culpa de las políticas de sus líderes. Pero nadie ha sugerido la erradicación de otras democracias que eligieron a líderes deplorables que cometieron abusos, tales como los Estados Unidos, Austria y Hungría. Sólo con Israel la solución postulada que el país debe ser eliminado. ¿Eliminado? Sí, y ¿por qué no? Ya lo han hecho antes, así que para ellos no parece descabellada la idea de que un gran número judíos puedan desaparecer y ser erradicados.

Sólo con el pueblo judío la existencia y persistencia de dicho pueblo representa un hecho discutible o una controversia aceptable en estos círculos europeos. Los crímenes de los nazis fueron enormemente monstruosos, pero nadie sugirió la destrucción de Alemania en su totalidad. Irónicamente hoy, cuando los políticos europeos tienen arrebatos donde comparan el sionismo con el nazismo, la solución de la eliminación o aniquilación del Estado judío representa algo totalmente diferente a lo que antes habían sugerido los nazis de Alemania. Eso es porque odian a los judíos.

Poco después de que las cámaras de gas terminaran de operar, muchos estados europeos abrazaron los "derechos humanos" y comenzaron a dar conferencias al mundo sobre los "derechos humanos". Poco tiempo después de que se dejaron de cometer crímenes de guerra, esos mismo estados querían tener un tribunal penal internacional para poner a prueba a los no europeos. El continente que produjo las ideas y elaboró la ingeniería que produjeron el asesinato en masa más grande de la historia humana, en una escala tan precisa y mecánica, a continuación pasó a  convertirse en el árbitro de lo que son los "derechos humanos". Sería como si las hordas mongoles, tras invadir y arrasar una buena parte del continente europeo, de repente se pusieran a dar al mundo conferencias sobre la paz y la importancia de las fronteras. Sin embargo, dado que gran parte del mundo se negó a poner en causa a Europa ante su indulgente, olvidadiza y elevada opinión sobre sí misma a la hora de decidir lo que es correcto e incorrecto, se mantiene este manto de incredulidad por el lugar que exterminó a tantos.

¿Por qué tantos europeos odian a los judíos? ¿Qué les hicieron los judíos a ellos? Muy pocos europeos buscan hoy verdaderamente esta respuesta. ¿Por qué un continente produce tanto odio, tanta discriminación contra un pueblo? Con el fin de encubrir su historia, estos europeos ya han decidido que el Estado judío representa a los "nuevos nazis". "Hitler era un sionista en su época inicial, antes de volverse loco", opina el ex alcalde de Londres.

Ellos odian al sionismo. Pero ¿por qué surgió el sionismo? Porque en Francia se persiguió a Dreyfus, lo que llevó a Theodor Herzl a verificar que la asimilación no funcionaría. Los judíos, en gran medida, trataron de asimilarse a la civilización europea. Para ello renunciaron a su religión, a sus tradiciones. Se vistieron como los europeos, abrazaron la cultura europea, su música, filosofía, derecho, e inclusive adaptaron su nacionalismo. Hablaron los idiomas europeos. A pesar de que los europeos redibujaron las fronteras de lugares como Galitzia, los judíos aceptaron las nuevas fronteras. Ellos eran anteriores a la presencia de estos nuevos estados que iban y venían, pero aún así aceptaron los nuevos nacionalismos. Pero eso no fue suficiente para los europeos, quienes inventaron el concepto de antisemitismo para reemplazar la excusa religiosa a su odio a los judíos.

En el punto preciso en que muchos europeos abandonaron el cristianismo, que había sido su excusa para odiar a los judíos a los que acusaron ​​de "asesinar a Cristo", los europeos decidieron entonces que los judíos representaban a una raza "extranjera" y "parasitaria" separada. El laicismo les dotó de las teorías de las razas y el darwinismo social les informó de que los judíos estaban en la parte inferior de la escala evolutiva. El antisemitismo, el odio a los judíos por ser semitas, y por lo tanto no blancos y no europeos, se convirtió en la nueva razón para odiar a los judíos. En cada generación europea la razón para odiar a los judíos adoptó una nueva lógica. Los abuelos los odiaron por ser no cristianos. Los padres los odiaron por motivos raciales "científicos", es decir, por ser semitas. Y la generación actual les odia por ser nacionalistas y tener un estado.

El extremismo y el nacionalismo europeo condujeron directamente al sionismo, esa ideología por la cual los judíos fueron culpados posteriormente por los europeos de ser nacionalistas. Irónicamente, el sionismo inicial imitó lo que veía a su alrededor, el nacionalismo europeo. Se buscaron respuestas a la "cuestión judía", y los europeos consideraron que la "respuesta" debería ser  un estado independiente alejado del suyo. Otros judíos buscaron otras respuestas tales como la asimilación o conceptos comunistas revolucionarios. En cada caso, cualquiera que fuera la opción o la respuesta de los judíos, fue duramente criticada. Así el comunismo fue etiquetado de movimiento "judío", y la razón de ello fue el odio a la Rusia soviética "porque era judía". Los judíos que se asimilaron y se convirtieron en capitalistas, inmediatamente fueron odiados por "perjudicar a los trabajadores". Hoy en día, mucha gente del mundo académico, aún sigue dando publicidad a historias en la línea de "como los Rothschild controlan el mundo" o "no a la guerra de los Rothschild". Todo lo que representaba al "otro" en el continente europeo, se convirtió en judío para la imaginación europea.

Si alguien se identifica con la extrema izquierda, entonces la mayoría de los judíos son de derechas. Y si la gente es de derechas, entonces culpar a los judíos por ser cosmopolitas y debilitar el sentimiento nacional. Si por el contrario se acusa los judíos de ser etnocéntricos y anti-árabes, al mismo tiempo se les puede acusar de apoyar el multiculturalismo y la inmigración.

La historia europea cambia a menudo con respecto a quienes son los "buenos" y los "malos". Pero en ese camino, los judíos siempre representarán al "enemigo de moda", a lo que está mal en la corriente europea.

Es extraordinario que un pequeño grupo de personas dentro del mundo, un grupo que sólo representa a unos 12 millones de personas sobre unos 7 mil millones, sea siempre el objeto de esta obsesión europea. No fueron suficientes los que perecieron en las cámaras de gas. Nada parece satisfacer la ira y el visceral y obsesivo odio patológico a los judíos en estas mentes europeas, salvo la desaparición del pueblo judío.

En Noruega, Francia, Reino Unido, España, Alemania, etcétera,  una buena cantidad de políticos, académicos y otras personas, algunas bien situadas en las élites, se muestran obsesionados por los judíos. Los europeos no se obsesionan con los sijs, los albaneses, los macedonios,  o con los que tienen que ver con Birmania o Zimbabwe, solamente tienen ojos para los judíos e Israel.



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