Wednesday, June 22, 2016

Como los americanos dejaron que la sunita Faluya cayera en manos chiitas e iraníes - Debka



En los últimos días, la prensa occidental ha estado llena de informes sobre la muerte y la destrucción causada por el Estado Islámico en Faluya, Irak occidental. Sin embargo, ningún medio de comunicación está cubriendo el desastre humano aún en curso en el que decenas de miles de residentes sunitas de la ciudad están huyendo por sus vidas, incluyendo muchas personas ancianas, mujeres y niños. Algunos están escapando de los intensos combates o porque sus casas han sido destruidas. Sin embargo, muchos suníes también huyen por su temor de sus "liberadores", las milicias chiíes iraquíes pro-iraníes que capturaron las partes oriental y central de Faluya.

Estas milicias, las fuerzas de movilización popular y las Fuerzas Badar, reciben órdenes del general iraní Qassem Soleimani, comandante de las Brigadas Al Qods, y del Brig. General Mohammad Pakpur, comandante de las fuerzas terrestres del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria.

No hay mucha diferencia entre los actos de barbarie cometidos por el ISIS y el salvajismo de milicianos chiíes contra los habitantes sunitas de la ciudad iraquí. En muchos casos es incluso peor. Los combatientes pro-iraníes están quemando y volando casas, asesinando y violando a las mujeres, y ejecutando niños y ancianos con bayonetas o disparos.

La iraquí Guardia Republicana Especial (SRG) , también llamada la División de Oro, que participó en la captura del centro de la ciudad , se retiró de las partes de Faluya cuando los combatientes pro-iraníes entraron. Lo hicieron a pesar de que el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi había prometido al asesor de la Casa Blanca Douglas Ollivant, a cargo de Irak, que la SRG protegería a la población sunita de la ciudad de las milicias chiítas. Lo que sucedió en realidad fue que los soldados iraquíes abrieron la puerta para las atrocidades.

Fuentes estadounidenses en Washington y Bagdad informaron el lunes 20 de junio que el presidente Barack Obama y sus asesores estaban furiosos con Al-Abadi por no cumplir su promesa. Pero según las fuentes militares y de inteligencia de DEBKA señalan que nada de esto no hubiera sido posible si no fuera por la participación militar americana del lado de los iraníes.

Se permitió a las milicias pro-iraní alcanzaran el centro de Faluya y abrumaron al ISIS mediante bombardeos masivos llevados a cabo por aviones americanos AV-8B Harrier II, que volaron desde las bases en el Golfo Pérsico, y los F-18 Hornets desde el portaaviones USS Harry S. Truman en el Mediterráneo oriental.

Incluso las urgentes llamadas de la Casa Blanca al primer ministro al-Abadi en los últimos días para poner fin a los asesinatos y a otras atrocidades contra la población sunitas no tienen mucho sentido. Washington sabe que no tiene ninguna autoridad sobre los generales iraníes o los comandantes de las milicias chiíes para detener la masacre.

Las fuentes militares y de inteligencia consultadas por DEBKA apuntan a una repercusión especialmente grave resultado directo de los crímenes de guerra que los americanos han permitido que ocurran en Faluya. Washington tendrá muy difícil poder alistar a aliados sunitas locales para la captura de los dos principales fortalezas del ISIS, Mosul en Irak y Raqqa en Siria.

Algunos de los comandantes de campo estadounidenses parecen creer que pueden prescindir de apoyo suní y depender de otras fuerzas locales, como los kurdos, para seguir adelante. Pero deben tener en cuenta que muchos jóvenes sunitas, después de presenciar las atrocidades pro-iraníes en Faluya, bien puede optar por ponerse del lado de ISIS como un mal menor.

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