Friday, June 17, 2016

El amargo lamento de la izquierda - David M. Weinberg - Israel Hayom



El editor en jefe del Haaretz Aluf Benn publicó en las páginas de la revista Foraign Affairs la semana pasada una lamentación por el "fin del antiguo Israel", reivindicando la versión en gran medida "secular y progresista" de un Israel que una vez capturó la imaginación del mundo.

En su artículo, Benn dibujó un retrato oscuro y amenazante de Israel y de su política que considera fuera de control y ajena a la realidad. Se trató de un falso retrato de sus políticos a los que acusó de tendencias dictatoriales, de sus rabinos a los que dibujó con simpatías racistas, de la población de origen ruso a la que achacó inclinaciones fascistas y de los colonos a los que acusó de ambiciones mesiánicas.

El Israel de Benn ya no es realmente tolerante. Los conservadores, los sionistas religiosos, los "tribalistas" y los políticos sefardíes están tomando la Corte, el ejército y los medios de comunicación. La "cultura mizrahi" - oh Dios mio - también está contaminando las ondas. La "ocupación" se está convirtiendo en permanente y todo es culpa del retorcido primer ministro Benjamin Netanyahu. La ministra de Cultura del Likud, Miri Regev, la ministra de Justicia de Habayit Hayehudi, Ayelet Shaked y el líder de Israel Beytenu y actual ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, están liderando este retorno hacia el medievalismo.

Por otra parte, los palestinos, la izquierda liberal, los diversos grupos de derechos humanos y la decepcionada comunidad mundial son los últimos vestigios de esperanza para la "robustez" y "cordura" de Israel. Y tal vez el ex jefe del IDF, Gabi Ashkenazi, pronto pueda entrar galantemente en la vida pública en un caballo blanco para salvar a Israel de otra década de degeneración de Netanyahu.

¡Ay como sufre la élite WASP israelí (blancos, askenazis, seculares, postsionistas) que lee el Haaretz y los muy asimilados judíos de la diáspora, que ahora tienen cada vez más razones para "distanciarse" a sí mismos de rancia Israel.

La verdad es que Israel se ha movido a la derecha diplomáticamente por buenas razones estratégicas y hacia un conservadurismo sociológico por saludables motivaciones de identidad. Pero eso no quiere decir que Israel se haya vuelto menos estable, democrático, ilustrado, justo, noble, creativo, emocionante o legítimo. Sólo significa que, demográfica y políticamente, la izquierda ha perdido su control sobre la clase media y con ello su dominación socialista-teutónica del país, lo cual explica perfectamente y el malhumor y el juicio histérico de Benn

Benn es un sionista fiel y en general es un buen analista diplomático. También es un amigo. Por lo tanto, su discurso redactado para el Foraign Affairs sólo puede ser otra expresión más de la desesperación profunda que azota a la izquierda.

Y esa desesperación proviene de permanecer encerrados en la burbuja bohemia de Tel Aviv, en la orilla izquierda de Israel, mientras carecen de las herramientas para apreciar y disfrutar de la metamorfosis positiva acontecida en la identidad moderna judía-israelí. Y además demuestran tener muy poca resistencia para soportar los malos vientos de criticismo que soplan a través del Oriente Medio y de algunas capitales occidentales.

Una evaluación mucho menos amarga y considerablemente más sólida de Israel y de su futuro se puede encontrar en el artículo que el profesor Martin Kramer publica en la misma edición de Foraign Affairs.

Martin Kramer (que es el presidente del Colegio Shalem de Jerusalén) se centra en la capacidad dinámica de Israel para hacer frente a todo tipo de amenazas y de retos potenciales, incluso ante una post-pax Americana en el Oriente Medio. Demostrando además que el status quo supuestamente "insostenible" en Cisjordania es bastante sostenible, tanto lógica como moralmente, y que Israel tiene una ventaja cualitativa sobre cualquier combinación imaginable de enemigos.

"La noción popular entre algunos expertos israelíes de que sus compatriotas viven en un estado de perpetuo miedo paralizante induce al error a los aliados de Israel y a sus adversarios", comenta Kramer. "Los líderes de Israel son cautelosos pero confiados, no entran en pánico con facilidad, y practican el juego del largo plazo que todo el mundo juega en el Oriente Medio. Nada les deja más inmóviles que el mantra vacuo de que el statu quo es insostenible. La supervivencia de Israel siempre ha dependido de su voluntad de sostener el status quo que ha creado, conduciendo a sus adversarios a renunciar a su destrucción, y a un posterior compromiso.

Los israelíes se sorprenden cuando los Estados Unidos insinúan que ellos entienden y conocen mejor los genuinos intereses a largo plazo de Israel, y que Israel está supuestamente demasiado traumatizado o confundido para discernir correctamente. A pesar de que Israel ha cometido un montón de errores tácticos, es difícil argumentar que su estrategia no ha sido otra cosa más que un éxito. Y dado el historial tambaleante de los Estados Unidos en sus logros o inclusive en su definición de sus intereses en el Oriente Medio, es difícil de decir lo mismo acerca de la estrategia de Estados Unidos".

Lo más importante, Kramer presenta una imagen precisa de un sano y fuerte Israel, en contraste directo con la imagen de estancamiento y de retraso cultural, postulada por Benn.

"Las lamentaciones al estilo bíblico sobre la corrupción final de Israel han sido un elemento básico de las recalcitrantes críticas antisionistas al estado durante 70 años", escribe Kramer. "Nunca han estado tan alejadas de la realidad. Por supuesto, Israel ha cambiado... pero decididamente para mejor en todas las medidas. Israel es más globalizado, próspero y democrático que en cualquier otro momento de su historia".

"Mientras que otros países y zonas que le son próximas del Oriente Medio se deslizan bajo las olas de una lucha sectaria implacable, las minorías de Israel descansan seguras. A medida que Europa se tambalea bajo el peso de unos inmigrantes musulmanes que popularmente no son deseados, Israel recibe a miles de inmigrantes judíos de Europa. A medida que otros países mediterráneos luchan con la deuda y el desempleo , Israel cuenta con una economía en crecimiento apoyado por oleadas de inversión extranjera.

"El electorado israelí continúa girando en torno a Netanyahu precisamente porque él tiene aversión al riesgo: a las guerras innecesarias y a los ambiciosos planes de paz que claramente no se pueden implementar. La frustración abrumadora 'de la Casa Blanca de Obama se adapta muy bien a la de la mayoría de los judíos de Israel ante dichos planes"

"La resistencia de Netanyahu provoca frustración y alimenta la debilidad de la izquierda de Israel. Frustrados en las urnas, se consuelan con la falsa noción de que la democracia de Israel debe estar en peligro".

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