Friday, June 17, 2016

Una declaración de guerra de parte de dos ex ministros de Defensa



Una declaración de guerra - Dan Margalit

Sin comparar sus notas con antelación, el ex ministro de Defensa Moshe Yaalon y unas horas más tarde el ex primer ministro Ehud Barak, declararon una guerra política sin cuartel contra el liderazgo del primer ministro Benjamin Netanyahu. La respuesta de Netanyahu llegó rápidamente. Afirmó que estaban actuando por motivos personales.

He estado otras veces en Herzliya y he visto a muchos participantes profetizar como estos dos ex funcionarios anteriormente, y los resultados no fueron uniformes. Hubo discursos que prendieron fuego entre los partidos, causando grietas y roturas. Los dos que sobresalen son la creación del Partido Rafi por el primer primer ministro de Israel, David Ben Gurion, y el Kadima bajo el liderazgo del primer ministro Ariel Sharon.

También hubo mucha agitación por discursos como estos que terminaron con nada más que un gemido, con el establecimiento de una especie de facción que tuvo una duración de uno o dos trimestres, y sus iniciadores del momento o bien se bajaron del escenario político o bien volvieron al hogar, es decir, a su partido original. Kadima también jugó un papel importante en este lado de la ecuación, al igual que anteriormente la facción Gesher del ex ministro David Levy.

Nadie sabe a dónde nos llevará. El jueves, Barack se negó a abordar la posibilidad de que él vuelva a la arena política. Afirmó que cualquier interés en sus asuntos personales distrae al público de los difíciles, importantes y casi apocalípticos problemas que planteó en su discurso, en el que atacó duramente a Netanyahu. ¿Por qué entonces considera que el primer ministro Netanyahu es alguien apocalíptico? Moshe Yaalon, por su parte, dijo que "sin duda" pelearía por el liderazgo del país.

La salida de Yaalon del gobierno de Netanyahu jugará un papel importante en el duelo verbal que se espera que tenga lugar entre ellos. Muchos de los que hablaron con Yaalon durante sus años en el ministerio de Defensa le oyeron decir de su propia boca que él no sería el candidato que socavara a Netanyahu. Pero la grieta se creó, y no comenzó de la noche a la mañana. Se inició con la lucha por la evacuación de las viviendas del asentamiento de Beit El que estaban bajo las órdenes de demolición del Tribunal Supremo. Yaalon comenzó a quejarse de que Netanyahu no defendía al estado de derecho, inclusive si él no impidió a Yaalon hacer lo que había que hacer. Desde entonces, su relación ha estado en una empinada cuesta hacia abajo.

Esto es probable que sea una de las luchas más fascinantes de la historia de la política nacional de Israel. Desconocemos si verdaderamente Barak trata de regresar a la política, algo que todavía no está claro, ya que muchos aún no parecen estar dispuestos a votar por él a pesar de tenerlo en alta estima. Yaalon por el contrario está amenazando al Likud en su columna vertebral, ya que tiene la intención de obtener los apoyos allí más bien que de los laboristas, Meretz, Yesh Atid y Kulanu.

Sólo se necesita paciencia y resistencia. La coalición actual es de 66 miembros de la Knesset, una coalición por lo tanto fuerte, y echarla abajo con protestas y en las urnas (tal como fue el llamamiento de Barak) no será una tarea fácil, sino que será una lucha cuesta arriba, incluso para los luchadores más experimentados. Tan dramáticos como fueron los discursos el jueves, eran sólo los sonidos de la señal de partida.



Ex ministros de Defensa lanzan ataques separados contra Netanyahu

El partido Likud respondió con dureza el jueves por la noche a las intervenciones de los ex ministros de Defensa Ehud Barak y Moshe Yaalon en la Conferencia de Herzliya.

"Parece que esta tarde la Conferencia de Herzliya se convirtió en un acto de la campaña de primarias de aquellos políticos frustrados que están compitiendo por la posición de salvador de la izquierda", dijo el Likud.

Cualquier persona que sea ajena a la clase política y se acerque a cualquier micrófono disponible para soltar este tipo de discursos diseñados para asustar a la gente dirá exactamente lo contrario de lo que dijeron estos políticos, cuya idea principal es conseguir titulares y permanecer en la conciencia pública ", dijo el partido.

La respuesta del Likud se produjo después de que Barak y Yaalon atacaran el primer ministro Benjamin Netanyahu, tanto en términos de relaciones personales cómo en su tarea de gobierno.

Barak se preguntó:"¿Por qué estamos viendo en el pesimismo, la pasividad y el miedo sino a causa de la parálisis de todos los días del gobierno y del hombre que lo conduce, en vez de vivir en medio de la confianza, el valor y el poder de decidir y actuar?"

Barak criticó lo que llamó el "victimismo llorón empapado de autocompasión en lugar de promoverse el orgullo en cada corazón de Israel. Facciones, separatismo y división, individuos que incitan a uno contra otro, un enfoque del 'divide y vencerás' en lugar de fomentar verdaderamente la unidad entre la gente, respetando el privilegio de no estar de acuerdo".

Según Barak, Netanyahu tiene en su agenda "seguir controlando todos los territorios para siempre y seguir construyendo en los asentamientos. Israel con él no está interesado en la solución de dos estados y no quiere un estado palestino existiendo a su lado, pero está dispuesto a aceptar una autonomía. Israel está a la espera de que el mundo se acostumbrarse a esa realidad".

Barak hizo un análisis de los intentos de reforzar el gobierno de Netanyahu y el Likud, y comentó que consistieron principalmente en el debilitamiento del sistema de justicia, de la sociedad civil y en atacar al IDF.

"Este gobierno secuestrado y Netanyahu entienden que ante una sociedad sana, las medidas necesarias para poner en práctica su programa podrían provocar que el Tribunal Supremo las declarara ilegales, y que la sociedad civil saliera a las calles por cientos de miles para detener su puesta en práctica", dijo Barak.

Por lo tanto, y según Barack, "Netanyahu actúa de forma preventiva, dándose tiempo y poco a poco, para debilitar al Tribunal Supremo, sacudir la confianza de la sociedad civil, crear miedo y de paso silenciar el discurso crítico. Por otra parte, aquellos que impulsan la agenda de un único Estado judío del Mediterráneo hasta el río Jordán, deberían darse cuenta que las medidas físicas que serían necesarias en el futuro para imponer sus objetivos podrían suponer ir más allá de los límites, y que los comandantes del IDF y los agentes de seguridad del Shin Bet podrían negarse a  ejecutarlas".

"Por lo tanto, les resulta crucial erosionar gradualmente los valores sagrados del IDF jugando con los miedos existenciales, el odio a los otros, potenciando el discurso del silencio, el racismo, el populismo y el nacionalismo, todo ello en un amplio movimiento de 'reeducación' de toda la población y sobre todo del IDF y de sus comandantes, potenciando un espíritu más extremista y degradando la conversación en los medios de comunicación sociales potenciando lemas como  'Todos somos el héroe Elor Azaria [el soldado que disparó a un terrorista palestino inmovilizado en Hebrón]' "

Según Barak, Netanyahu emplea la retórica del miedo y de la calumnia porque "bajo una amenaza inmediata, bajo el temor a una especie de aniquilación, todo podría ser aceptable. Esto se justifica por qué el gobierno está secuestrado por la derecha y Netanyahu tiene una compulsiva necesidad de nombrarse como la última esperanza ante la 'amenaza de aniquilación'. Pero no existe nada de ello, y no hoy desde luego, y no se trata de un futuro previsible, ni hay una amenaza existencial para Israel".

"Sólo alguien que sea ciego o ingenuo, ignorante u obtuso, podría ser incapaz de ver en todo esto una erosión de la democracia e indicios de brotes de fascismo en este gobierno. Vuelvo a pedir al gobierno que entre en razón y abandone su camino actual. Si no es así, es necesario que todos nos levantemos en su contra - tanto aquellos de nosotros que aún estemos cómodos y los que no lo están - para derrocarlo a través de protestas masivas y las urnas, antes de que sea demasiado tarde", instó Barak.

Previamente ese mismo jueves, Yaalon, que ocupó el cargo de ministro de Defensa hasta hace menos de un mes, anunció su intención de postularse para primer ministro.

"Tengo la intención de ofrecer una alternativa a la actual dirección porque no tenemos otro país", dijo Yaalon. Al igual que Barak, Yaalon afirmó que "por ahora y en un futuro previsible, no existe una amenaza existencial contra Israel", ni siquiera la del régimen iraní.

Yaalon agregó que Netanyahu estaba asustando al público para que se olvidara de los problemas cotidianos de Israel: "Israel es el país más fuerte en la región, muy por delante de cualquier otra país de la zona".

"Por lo tanto, es conveniente que el gobierno deje de asustar a los ciudadanos e impida dar la sensación de que estamos al borde de otro Holocausto. La dirección está ocupada causando divisiones entre las personas y entre la sociedad israelí", dijo Yaalon.

Inmediatamente después del discurso de Yaalon, Netanyahu emitió un vídeo en el que dijo, entre otras cosas, que "la seguridad es un asunto muy serio. Yaalon no puede hablar de una Conferencia de Munich hace cuatro meses en la que Irán representaba una amenaza existencial para Israel y decir hoy en la Conferencia de Herzliya que Irán no es una amenaza existencial".

Algo más tarde el Likud comentó de ambos discursos, el de Yaalon y el de Barak, que "resultaba muy extraño que estos dirigentes no dijeran estas mismas cosas cuando estaban en el gobierno. Es asombroso que ambos por aquel entonces elogiaran al primer ministro y expresaran su plena confianza en él cuando estaban sentados en el ministerio de Defensa. La ideología no debería cambiar dependiendo de donde uno se sienta, pero esto no es ideología, es 'asientología' ".

"Su llamamiento a levantarse de las sillas confortables y derrocar al gobierno elegido un año después de que la población israelí hiciera su elección es una reminiscencia del llamamiento a 'sustituir al pueblo (que no elige a quien debería)' y nos recuerda que nada cambia"

"Estos llamamientos no persiguen la seguridad, la economía o la sociedad. es la izquierda que simplemente no está dispuesta a aceptar el hecho de que el Likud está en el poder por elección de la población israelí".

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