Sunday, July 17, 2016

Cómo formar parte del campo del Bien, o cómo las imágenes sentimentales, para las "bellas almas progresistas", sólo son aceptables para las buenas causas, y la denuncia de la violencia islamista no lo es



Después de un atentado, lo más urgente parece ser descartar los hechos. Para ello, se centran sobre un elemento del cual no se niega vanamente su realidad. pero la cual se puede descartar en nombre del "respeto a las víctimas" . Ochenta y cuatro muertos, pero la foto de un niño muerto, al lado del cual reposa una muñeca, le parece algunos demasiado. Y es que la imagen no aportaría "ninguna información" .

No obstante, esa imagen provoca e irrita a una serie de personas, generalmente bellas almas progresistas, las cuales manifiestan una aversión a la realidad cuando se trata de ciertos temas. La alergia a esa realidad, después del gluten, se parece a la nueva alergia de moda

La mayoría de los comentarios en las redes sociales con respecto a dicha imagen hablan de "voyeurismo". Pobre destino el del voyeurismo... sería mejor hundir la cabeza en la arena o taparse los ojos. Estas bellas almas progresistas retoman, sin darse cuenta, el argumento del cómico antisemita Dieudonné sobre la "pornografía" (que sería cosa más bien de la mirada que algo real). Se quejan de tener que ver, mientras quieren restringir la libertad de aquellos que lo deseen.

Este pseudo-sentimentalismo - que ha obtenido la censura de la imagen en Facebbook - es sospechoso porque no se ejerce para las buenas causas, por ejemplo, con la imagen del niño inmigrante sirio muerto en una playa turca tras ahogarse de camino a Europa cuando viajaba con su familia en una balsa. Para lo que practican este pseudo-sentimentalismo progresista afecto solamente a las buenas causas, la obra macabra de un terrorista islamista no debería ser denunciada más que púdicamente, porque en realidad "nosotros los occidentales seríamos los verdaderos culpables" de su violencia asesina.

El debate sobre el "voyeurismo" y la "carroñería" de los medios de comunicación en estos casos, les permite a estos pseudo-sentimentalistas políticamente correctos absorber la primera ola de la realidad terrorista. Acusaciones que por otro lado siempre van unidas a la negación de los hechos: es decir, la presencia del terrorismo islámico.

En un segundo momento, después de haber evitado durante el mayor tiempo posible revelar y hacerse a la idea de la identidad del terrorista, se le evocará como un hombre "normal", sin signos religiosos particulares, condenado ciertamente, pero por simples violencias y desconocido para los servicios de inteligencia. Su ciudadanía pasará también por todos los colores: francés, pero de origen tunecino; poseyendo la doble nacionalidad; después simple residente y tunecino en definitiva, aunque habiendo obtenido un permiso de residencia a pesar de su pasado delictivo.

Con mucho cuidado se evitará revelar las aclamaciones y el sostén manifestado por personas de su medio, emigrantes musulmanes, en las redes sociales, y por supuesto se denunciarán las amenazas y derivas de la extrema derecha y cómo el gran problema es la islamofobia.

Y es que el "campo de bien" es el de la negación.., de la realidad

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