Sunday, July 10, 2016

¿Quién está "renegociando 'la relación entre Israel y los judíos americanos? - Shmuel Rosner



Estoy pasando el día en la reunión de PEEL 2016, discutiendo la cuestión "¿Se están alejando cada vez más los judíos americanos de Israel?". Es un día largo, y estoy escribiendo este post sobre la base de sólo algunas de las sesiones. Así pues no se trata de un informe completo sobre el evento, sino unos pocos comentarios y observaciones, algunas de las cuales he compartido con la conferencia cuando mi llegó el momento de hablar.

1.- La diputada israelí del Kulanu, Rachel Azaria, cuyas ideas fueron repetidas por otros participantes en la conferencia, hizo un argumento que se está volviendo muy popular en estos días: las "tribus" de judíos de Israel - es decir, los grupos de israelíes con diferentes culturas y puntos de vista -, se dedican a desear que los otros grupos desaparezcan.

No es verdad.

Los israelíes luchan, disputan, se enojan, se intercambian duras palabras y a menudo se olvidan de sí mismos en sus acaloradas conversaciones. Sin embargo, en general, y en comparación con la mayoría de las otras sociedades de Occidente, los judíos israelíes tienen un fuerte sentimiento de comunidad. El mes pasado, basado en una encuesta del JPPI sobre los judíos de Israel, escribí lo siguiente: "Los israelíes anhelan la unidad. Ellos están de acuerdo en un grado muy alto en que todos los judíos - seculares, tradicionales y religiosos - son buenos judíos. Ellos quieren que su gobierno sea considerado con las opiniones minoritarias. Se sienten cómodos siendo lo que son en Israel. Y sospechan de aquellos grupos que son perjudiciales cuando se trata de mantener ese sentimiento de unidad: los musulmanes árabes que rechazan el ethos sionista, los haredim que no comparten la carga y los extremistas de izquierda que no aceptan la autoimagen de Israel como un país en general juicioso".

Por supuesto que hay problemas. Los judíos de Israel podría ser más tolerantes hacia los demás, más tolerantes al hablar los unos con los otros, y menos rígidos al insistir en que cualquiera puede tener su camino como cualquier otro. Yo diría, sin embargo, que el nivel de fricción es a menudo tan elevado en Israel porque los judíos israelíes están muy próximos. Y ellos no se retraen, no se muestran descuidados, ni viven en sus burbujas. Si estoy en lo cierto, si la fricción es un resultado inevitable de esa cercanía, eso es mucho mejor que unos israelíes que se mostraran menos preocupados, menos involucrados, menos enojados, menos familiares, con buenas o malas maneras.

2.- Si usted quiere entender una de las principales razones por las que a menudo existen problemas de comunicación entre los judíos israelíes y los judíos americanos, la reunión PEEL 2016 es un buen lugar para comenzar. En el PEEL 2016 el lenguaje de la conversación es el inglés. Es decir, es un lugar donde los judíos estadounidenses y los ex judíos estadounidenses (y algunos israelíes con un buen inglés, y que no pueden ser representativas de una población israelí mucho más amplia) hablan entre sí. Algunos dirán: se trata de predicar a los ya convencidos.

Para conseguir que el "problema" de la alienación de los judíos americanos - suponiendo que sea un problema - sea algo que preocupe a Israel, y que intente aliviar dicho problema, la conversación tiene que ser en hebreo, y la gente que vaya a esos encuentros debe proceder de todos los ámbitos de la vida israelí: de la derecha y de la izquierda, del ámbito haredi y del secular, del ámbito asquenazí y del mizrahi, con gente de las grandes ciudades y de las pequeñas, con personas que hablan inglés y otras que no lo hacen, con los diferentes líderes y con los votantes del Shas así como del Meretz.

La susceptibilidad no es un hábito saludable, sin embargo tengo que hacer notar algunas pequeñeces. El PEEL 2016 tenía, según mis cuentas, 2 partidarios del izquierdista Haaretz, el presidente es de Ameinu, que aboga por un "progresista Israel", el moderador es de la organización de izquierdas Molad, un panelista es de J Street, otro es un columnista del izquierdista Forward, uno de los participantes es un miembro del partido centrista Kulanu y otro del partido de centro-izquierda Laborista, pero no hay nadie representando a la derecha israelí. En la conferencia sobre la "dimensión religiosa" del desafío había tres rabinos, ninguno de los cuales era de la corriente ortodoxa, la principal corriente judía israelí y sobre la que se basó buena parte de la conversación. Moderando la "dimensión política" estuvo una persona del Molad, y de nuevo no hubo nadie de la derecha y de la derecha dura, ámbitos a los que la mayoría de los israelíes votan.

Soy muy consciente de la necesidad de dar voz a los grupos que parecen tener una especial sintonia con los jóvenes judíos americanos. Y también de la necesidad - como dijeron una y otra vez los panelistas - de la presencia de los críticos liberales de los judíos de Israel. Estoy más que dispuesto a escuchar esos puntos de vista diferentes, y aquellos que más difieren con la mayoría de los israelíes. Pero mientras es necesario dar voz a todos estos grupos, también es importante no olvidar las voces de la mayoría real de los jóvenes judíos de Israel, el otro grupo sin el cual no se puede "renegociar una relación".

3.- En conferencias como ésta, todo el mundo conoce por lo general a todo el mundo, todo el mundo habla la misma lengua, casi todo el mundo tiene las mismas creencias y puntos de vista, y casi todo el mundo podría fácilmente ponerse de acuerdo sobre lo que hay que hacer en muchas de las cuestiones. Siempre aprendo algo en estas conferencias y escucho a personas inteligentes con un vasto conocimiento que permiten un enriquecimiento mutuo. Pero por lo general, la gente que participa sale confortada y contenta por un intercambio de opiniones que refuerza sus puntos de vista previos. Si se trata de un mero intercambio profesional de información, puede ser importante. Sin embargo, si la idea que hay detrás de estas conferencias es ayudar de alguna manera a cambiar la conversación general judía israelí-estadounidense, me pregunto entonces cómo podemos movernos de una "reunión a un cambio efectivo".

4.- Estoy de acuerdo: muchas de las políticas de Israel alienan a los judíos estadounidenses más liberales. Sin embargo, hacer que Israel cambie sus políticas para hacer frente a la alienación de los liberales americanos - como algunos de los asistentes en la reunión sugirieron - no tiene más sentido que pedir a esos mismos liberales que cambien sus posiciones en aquellos temas que les son tan queridos porque resultan incompatibles con las opiniones existentes en Israel.

5.- Mi sugerencia principal en la reunión fue la siguiente: Tenemos que dejar de soñar con un futuro en el que los judíos de Israel y los judíos americanos tienen sentimientos políticos y culturales similares. Sus circunstancias son tan completamente diferentes que no pueden estar de acuerdo en muchas cosas. Por lo tanto, nuestro reto no es cerrar una brecha, sino aprender a vivir con una brecha. Pensar en una amplia agenda judía lo suficientemente fuerte y vibrante para que pueda soportar la discordia de las fisuras políticas y culturales.

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