Thursday, August 18, 2016

El New York Times a los 120 años - Jerold Auerbach - Algemeiner



Hace ciento veinte años, el 18 de agosto de 1896, el precozmente ambicioso editor de 28 años del Chattanooga Times, Adolph S. Ochs, compró el precario financieramente New York Times. Rechazando el sensacionalista "periodismo amarillo" de sus competidores , Ochs prefirió un periódico "limpio, digno y confiable" que pueda conseguir que su primera plana sea perdurable y proporcione "todas las noticias que son aptas para imprimir".

Seis meses antes, un abogado judío convertido en periodista llamado Theodor Herzl había publicado un folleto titulado Der Judenstaat, propulsando el sionismo a la atención del mundo. En su primera mención del Herzl en el NYTimes, lo identificó como el "originador del plan sionista". Cuando se aproxima la conferencia sionista en Basilea en agosto de 1897, el diario presta una mayor atención a "la idea del Estado judío" preguntándose con cautela "¿es factible"?

En Europa y Estados Unidos, el NYTimes, concluyó: "Hay muchos judíos que se oponen a la fundación de este Estado que sólo puede ser un estado pequeño, débil y sólo existente en el sufrimiento". También "instaba", aunque el NYTimes no identificaba a quienes, "que la misión de Israel ya no era política, sino pura y simplemente religiosa, y que el establecimiento de un estado haría un daño incalculable, y no podía provocar nada bueno", ya que de hecho aumentaría inevitablemente las amenazas de acusaciones de doble lealtad que han perseguido al NYTimes, desde entonces.

Una vez que los delegados en Basilea apoyaron la idea de un estado judío "con gran entusiasmo", el NYTimes se volvió aún más cauto. Identificando a Herzl como "un autodenominado 'nuevo Moisés' ", reimprimió un artículo muy crítico del American Israelite, el diario del judaísmo de la Reforma, vituperando a él y a sus seguidores como unos deficientes "zelotes románticos" sin "la menor intención de beneficiar al judaísmo". El establecimiento de un Estado judío en Palestina fue declarado firmemente (esa era su esperanza), como un "imposible". El autor de esta diatriba fue el rabino Isaac Mayer Wise, quien guió el abrazo del judaísmo de la Reforma con los Estados Unidos como si fuera el Sion americano.

El rabino Wise fue también el suego de Adolph Ochs. Casado con su hija Effie, su hija se casaría Iphigene  se casó con Arthur Hays Sulzberger, lanzándose así la dinastía familiar que ha permanecido fiel a la determinación del NYTimes de Och de no querer parecer un periódico "judío". Sulzberger sucedió a Ochs como editor en el 1935, justo a tiempo para que el NYTimes ignorara como empeoraba la situación de los judíos europeos enfrentados a la amenaza de la Alemania nazi. Temeroso de que el NYTimes fuera identificado como un periódico "judío", insistió en que la información sobre los judíos apuntados por el exterminio fuera ignorada, y que los informes del genocidio nazi fueran enterrados en sus páginas interiores. El futuro editor ejecutivo Max Frankel se lamentaría de que esa "impactante fallo (de no informar sobre el Holocausto) fuera una mancha", cuyo colofón fue el título del libro de Laurel Left  "Enterrado por el NYTimes".

La antipatía de Sulzberger a la misma idea de un Estado judío, y su nerviosismo sobre el auge de la idea sionista, se expresaron claramente en su entusiasta apoyo al antisionista Consejo Estadounidense por el judaísmo. Dicha reunión recibió una amplia y favorable cobertura por parte del NYTimes, enormemente desproporcionada con respecto a su tamaño o influencia. El enfoque de la post-guerra del periódico, hablando de "judíos terroristas" en Palestina, en conjunción con su repetida reiteración de la alternativa binacional del rabino Judah Magnes al sionismo, alcanzando un apogeo su aprehensión cuando el Estado judío era inminente. Sin tener en cuenta la exaltación de los judíos en Israel después de la proclamación de la Independencia, la corresponsal del NYTimes Dana Adams Schmidt se centró en "una tendencia hacia el autoritarismo en el naciente Estado judío".

Su malestar con el sionismo, visible entre sus reporteros y columnistas judíos, ha enmarcado desde entonces en bastantes ocasiones la cobertura de Israel. Los jefes de la oficina del NYTimes de Jerusalén, Thomas Friedman y Jodi Rudoren, habitualmente han incrustado críticas a Israel en sus informes, mientras que Anthony Lewis y Roger Cohen (entre otros) se convirtieron en los animadores contra el estado judío desde Washington. En editoriales y artículos de opinión del NYTimes, se transforma a los palestinos en los nuevos judíos, cuya lucha por la estatalidad, a diferencia de las aspiraciones de los sionistas antes de 1948, sí ha abrazado el NYTimes con avidez.

Los periodistas del NYTimes han seguido sin saberlo los pasos ideológicos de Joseph M. Levy, su primer corresponsal judío en Jerusalén. Después de las revueltas árabes en 1929, este corresponsal juntó al rabino Magnes, el Gran Mufti de Jerusalén y al funcionario británico renegado H. St. John Philby (quien se convertiría al Islam y fue el padre del notable agente doble por ruso Kim Philby) para utilizarlos en el NYTimes como un foro que frustrara los esfuerzos sionistas.

En Éxodo 6:3, Dios identificaba el curso de la vida humana como de 120 años. El New York Times de Adolph Ochs Sulzberger y sus descendientes ha llegado a ese punto de referencia bíblica. Pero si "el pasado es el prólogo" (como sugiere Shakespeare), el lema de "todas las noticias que son aptas para imprimir" continuará para reflejar el permanente malestar de ese diario con el próspero Estado judío en la antigua patria del pueblo judío.

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