Friday, August 19, 2016

En Le Monde no lo ven muy claro: Cómo los Estados Unidos de Obama mienten sobre la amenaza yihadista - Jean-Pierre Filiu - Le Monde



Barack Obama continúa falsificando la realidad de los hechos en el Oriente Medio con el mismo descaro que su predecesor lo había hecho en 2003 para justificar la desastrosa invasión de Irak. El presidente estadounidense intoxica al mundo entero sobre el estado real de la amenaza yihadista con el fin de justificar el fracaso de sus políticas. El Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes acaba de denunciar una intoxicación sistemática en el curso de los dos últimos años.

La campaña presidencial en los Estados Unidos, sin embargo, es muy pobre sobre este tema, entre los excesos de Donald Trump, que acusa a Obama de haber contribuido a la fundación de Daech y la falsedad del actual presidente, quien dijo confiar en las oportunidades de Hillary Clinton de poner punto final al Daech. por lo tanto, vale la pena señalar las mentiras de la administración Obama sobre el estado de la amenaza yihadista.

El general estadounidense Sean MacFarland, que dirige las operaciones de la coalición occidental anti-Daech, acaba de decir que 45.000 combatientes yihadistas han sido muertos desde el principio de los bombardeos de la coalición en agosto de 2014, de los cuales nada menos que 25.000 combatientes desde septiembre del 2015. Es asombroso que todavía haya combatientes del Daech en Siria e Irak sobre todo por la afirmación de los Estados Unidos de haber eliminado con sus aliados a un número superior al de sus más altas estimaciones previas.

Recordemos cómo las autoridades de Estados Unidos han llegado a proferir tal mentira. En junio de 2015, el número dos de la diplomacia estadounidense, Anthony Blinken, declaró en París que por lo menos 10.000 combatientes del Daech, del mal llamado "Estado islámico", murieron tras los ataques de la coalición liderada por los Estados Unidos en nueve meses. Una declaración tal suscita graves dudas entre los expertos militares, los cuales estiman entre mil y un máximo de mil quinientos el número de yihadistas muertos. Que las cifras americanas no se sostienen parece evidente cuando la cifra de 20.000 muertos yihadistas fue avanzada por Washington desde el final del verano de 2015, una duplicación en dos meses del balance avanzado por Blinken.

El "carácter excéntrico" de esta información aparece aún más crudamente por el "rango" dado por Mac Farland para el número de combatientes actuales del Daech en Siria e Irak: entre 15 y 30.000, lo da una idea del desenfoque del comandante de la coalición. El Pentágono contabiliza más de 14.000 ataques de la coalición, de los cuales dos terceras partes sobre Irak, lo que daría el increíble promedio de tres yihadistas muertos por bombardeo. La ONG Airwars  avanza por su parte un saldo de al menos 1.580 civiles asesinados en estas bombardeos.

Mentiras sobre las prioridades

Obama ha comprometido sus fuerzas en Irak en agosto de 2014, antes de expandir sus operaciones a Siria el mes siguiente. La coalición en sí se compone de Francia, Gran Bretaña, Australia, los Países Bajos, Canadá, Bélgica, Dinamarca (que sólo colabora en Irak), Jordania, Turquía, Arabia, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos, cuya participación se limita a Siria y es más simbólica que real.

Es Irak el que está haciendo el esfuerzo principal de los Estados Unidos contra el Daech, con la jefatura del contingente militar de los Estados Unidos estimada oficialmente en 3.830 militares. Este enfoque en el teatro iraquí ha tenido efectos devastadores en la lucha contra el Daech en Siria. Ya hemos informado que una unidad de Siria, sin embargo, formada y armada por los EEUU, fue privada a principios de este verano del soporte fundamental aéreo que fue transferido a Irak y Faluya.

Por último, dar prioridad a Irak sobre Siria supone no comprender la dinámica del reclutamiento internacional del Daech, de la cual Siria, y no Irak, es el motor. A pesar de que el mundo se dice movilizado contra el Daech, la llegada continua de "yihadistas desde los cinco continentes" a Siria lo desmiente. El pasillo que conduce a esos combatientes yihadistas desde la frontera turca a Raqqa debería haber sido el objetivo principal de la coalición. En cambio, han dejado a los revolucionarios locales, árabes y sunitas sin apoyo exterior contra una ofensiva del Daech para consolidar este corredor estratégico.

Mentiras sobre las alianzas

Estas mentiras sobre las prioridades coinciden con las mentiras sobre las alianzas. Las fuerzas especiales de los Estados Unidos han elegido para Siria la colaboración con la sección local del PKK, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, sin embargo, ese grupo lleva en guerra abierta contra el gobierno turco durante más de un año. Las guerrillas kurdas forman el núcleo duro y la jerarquía operacional de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), que se han ampliado con milicias árabes.

La reciente toma de Manbij por las FDS representa un éxito innegable contra el Daech. Pero la población, sunita, y pese a su alivio, está preocupada por los diseños a largo plazo sobre la ciudad de los que llaman "los kurdos". Así les acusan de remitir coordenadas GPS inexactas a los bombarderos estadounidenses, lo que explicaría el terrible número de bajas infligidas a la población civil. Se recuerda que la victoria kurda de Tell Abyad, arrebatada al Daech a principios de verano de 2015, fue acompañada por una verdadera "limpieza étnica" contra las poblaciones no kurdas.

Por último, Washington sigue coordinando sus ataques en Siria con Rusia, y probablemente ha sido advertido con antelación del reciente bombardeo llevado a cabo por Rusia desde el territorio iraní. Un acuerdo más formal entre Washington y Moscú está todavía sobre la mesa. Humanitarios británicos activos sobre el terreno en Alepo advierten contra el carácter "diabólico" de posibles ataques conjuntos de Estados Unidos y Rusia contra el norte de Siria. Washington también ha llegado a dar garantías a Moscú de obligar a las fuerzas anti-Assad a suspender su ofensiva contra Sheikh Miskeen, en la provincia meridional de Deraa.

El futuro inquilino de la Casa Blanca heredará una situación calamitosa frente el Daech. Él o ella se verá obligado a diseñar e implementar una política anti-jihadista digna de ese nombre, para ordenar los hechos verdaderos de los falsos en la acumulación de mentiras avaladas por Obama. La tarea es difícil.

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