Wednesday, August 24, 2016

La proclamada crisis sobre la ayuda militar - Dror Eydar - Israel Hayom



El lunes, el experto principal del Yedioth Ahronoth Nahum Barnea escribió un artículo mordaz contra el primer ministro Benjamin Netanyahu. Probablemente ha escrito un millar de ese mismo tipo de artículos anteriormente y parece que sus ataques a Netanyahu se han convertido en su especialidad periodística en los últimos años. En su artículo del lunes, que se basaba en lo que dijo el ex primer ministro Ehud Barak recientemente, escribió que el gobierno de Obama se inclinó inicialmente por aumentar la ayuda militar anual a Israel a 4.500 millones de $ durante la próxima década, pero luego, después de que Netanyahu pronunció un discurso contra el acuerdo nuclear de Irán ante una reunión conjunta del Congreso, la Casa blanca decidió "quitar" a Israel alrededor de 700 millones por año. En otras palabras, Barnea afirmaba que el discurso de Netanyahu ante el Congreso le costó a Israel unos 7.000 millones. Barnea, el periodista más prominente del Yedioth, hablaba en serio. Él está absolutamente seguro de que así es cómo los países, incluso los aliados, interactúan. "Hay una cosa que es cierta: la apuesta de Netanyahu fue un error de proporciones históricas", escribió finalmente.

Lo que es interesante es que Barnea nunca dijo lo mismo acerca de los acuerdos de Oslo y su peaje de sangre, un error histórico del que él y sus amigos son en buena medida responsables. Esos acuerdos, como se recordará, tuvieron una etiqueta de precio mucho más costosa, tanto en sangre como en dinero. Miles de millones de shekels se utilizaron para deshacer el daño que infligieron. Este daño fue el resultado de una falsa premisa según la cual se dejaba entrar en la Tierra de Israel a miles de terroristas empeñados hasta ese momento en destruirnos y que de repente cambiaban de opinión y pasaban a protegernos de los extremistas. Y sin embargo, esta misma semana, el hijo del ex primer ministro Isaac Rabin, Yuval Riban, se lamentaba en el Haaretz de que Netanyahu no tuviera el mismo "valor" que los delirantes arquitectos de Oslo. Esto ya es simplemente increíble.

He hablado con antiguos y actuales funcionarios de defensa que han estado involucrados en las conversaciones con los EEUU y todos ellos han dicho que el discurso no tenía relación con el emergente paquete de ayuda. Algunos elementos radicales de la actual administración Obama han dividido el mundo en víctimas y victimarios. Israel, de acuerdo con esta lógica, pertenece a este último grupo, por lo que los EEUU deberían reducir la ayuda militar que proporciona. Me dicen que la cifra de 4.500 millones pudo haber estado flotando en las conversaciones preliminares, pero la cifra nunca fue puesto sobre la mesa cuando se iniciaron las negociaciones oficiales. "Esta cifra nunca se discutió. Eso es absolutamente cierto" he oído de un funcionario que ha estado involucrado en tales conversaciones durante años. Las cifras analizadas fueron mucho menores. Los estadounidenses sugirieron 3.100 millones, y ahora parece que ambas partes van a establecer unos 3.800 millones. Esto es más que suficiente para desacreditar la teoría de la sanción por parte de América de Barnea.

En el pasado, Barnea dijo que la campaña de Israel contra el acuerdo nuclear de Irán "podría provocar que la Casa Blanca se sintiera que ya no estaba obligado a compensar a Israel". Hace varios meses, dijo que "el gobierno de los Estados Unidos no estaba particularmente emocionado por la petición de Israel de aumentar la ayuda anual". Pero los hechos nos cuentan una historia diferente. Las dos partes incluso han subsanado sus desacuerdos sobre la disposición de las "compras locales", que permiten a Israel convertir algunos de los fondos en shekels. Esto significa que bajo el nuevo acuerdo las industrias de defensa israelíes seguirán recibiendo una cantidad que es casi idéntica a la que han estado recibiendo en el expirado contrato de 10 años. ¿Eso es lo que se llama una crisis?

También me gustaría citar al ex ministro de Defensa Moshe Arens quien recientemente escribió: "La ayuda estadounidense se aprecia mucho... pero en este momento no es esencial para la supervivencia de Israel". De acuerdo con Arens, Israel "hace bien en hacerse valer". Y es que la independencia tiene un precio.

Pero este no es el asunto. De lo que estoy particularmente molesto con la obsesión de Barnea y sus amigos es del "daño" del que hablan. Si el primer ministro democráticamente elegido de Israel cree que el acuerdo con Irán es un pésimo negocio que pone en peligro a Israel (y a toda la región), debido al peligro sin precedentes que plantea, ¿no debería saltar sobre la mesa y hacer sonar la alarma lo más fuerte que pueda con el fin hacer fracasar el acuerdo, incluso si esto supuestamente pudiera "dañar las relaciones bilaterales"? Por cierto, a pesar de todo lo dicho, más del 70% de los estadounidenses apoya a Israel y los candidatos de los dos partidos principales están tratando de demostrar que son más pro-Israel que su rival,

Por otra parte, el discurso de Netanyahu le convirtió en el líder de facto de los que se oponen al acuerdo, lo que le permite montar una coalición de países que están en contra de la hegemonía de Irán. Estos países, ya sean abierta o secretamente parte de esta coalición, saben una cosa o dos acerca de la validez de los acuerdos por escrito en el Oriente Medio.

Recuerdo un episodio similar durante los años 1960, con la participación de un presidente diferente. Diez días antes del estallido de la Guerra de los Seis Días, el presidente Lyndon Johnson advirtió el primer ministro Levi Eshkol, a través del ministro de Asuntos Exteriores Abba Eban, de no actuar de manera unilateral contra las fuerzas egipcias. "Israel no estará solo a menos que decida ir solo". Eshkol hizo su elección - quedarse solo - y las relaciones mejoraron realmente. Gracias a Dios, Barnea no opinó sobre esa guerra por aquel entonces.


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