Saturday, September 10, 2016

¿Puede Israel decidir ahora, tras controlarlo desde hace 50 años, qué hacer con Cisjordania? - Shmuel Rosner



El 50 aniversario de la Guerra de los Seis Días - y por lo tanto del control de Cisjordania por Israel - estará marcado, o será celebrado, o lamentado - depende de los puntos de vista políticos de cada uno - el próximo año. Ciertamente 50 años es mucho tiempo. Más de lo que llevo de vida. Mucho más largo que el tiempo de existencia de Israel antes de la guerra que alteró dramáticamente su realidad geográfica de una manera tan profunda. Hay algunos israelíes que todavía añoran el  "viejo y buen Israel de antes de la ocupación", pero la mayoría de los israelíes no recuerdan a ese país. No nacieron con el tiempo suficiente para recordar si Israel era de hecho mucho mejor antes de la Guerra de los Seis Días.

Por supuesto, era, y no era. Era pequeño y más íntimo. Era pobre y aún frágil. Era más idealista, pero sin embargo menos exitoso. Era un lugar diferente en una época diferente. Sólo un tonto puede suponer que retirarse de Cisjordania convertirá a Israel de vuelta a "lo que era", sea lo que fuera.

Y sin embargo, 50 años es mucho tiempo, y por lo tanto, una nueva iniciativa de miembros de la izquierda israelí está llevando a cabo una campaña para que Israel tome una decisión este año sobre el futuro del control de Cisjordania por parte de Israel. "Decisión a los 50 (años)" promueve la convocatoria de un referéndum, para poner fin a un estado de cosas que "nos acerca al final de Israel como el Estado democrático del pueblo judío", tal como expone uno de los líderes de la iniciativa, el ex jefe del Shin Bet Ami Ayalon. La gente detrás de esta iniciativa, escribe Ben Caspit, "tiene la esperanza de que al final, una legislación promoviendo un referéndum sobre el futuro de los territorios será presentada ante la Knesset".

Después de haber hablado con dos de estas personas, me pregunto si realmente sería un buen negocio que esat legislación llegara ante la Knesset. Porque en la Knesset van a perder ante una coalición de las derechas. Así que no se trata de promover esa legislación, se trata de cambiar las percepciones, se trata de convencer a la gente de que lo que "desea la mayoría" se ve bloqueado por un sistema político que, de alguna manera, es sesgado en contra de esta mayoría. Ese es el objetivo de la encuesta que los instigadores encargaron. Nos dice que "la mayoría del público israelí quiere dos estados para dos naciones y ello para preservar un Estado judío, y que la gran mayoría se oponen a una solución de un estado binacional", y que la mayor parte también ve compatible un referéndum para decidirlo.

Es bueno hacer un llamamiento a los israelíes para que consideren las consecuencias del control sobre Cisjordania. Y el año 50 es de hecho un buen momento para pensar acerca de dónde estábamos antes, donde nos encontramos y hacia dónde vamos. Pero es tan mal momento como cualquier otro para un referéndum sin sentido. En primer lugar, debido a que Israel no necesita referéndums ya que tiene elecciones. Cada dos, tres o cuatro años, Israel va a las urnas para decidir. Cada dos, tres o cuatro años - desde hace bastante tiempo - ha decidido dar el gobierno a una coalición de partidos que no ven necesario abrir el debate en curso sobre el futuro de Judea y Samaria. Sin referéndum es mejor que eso. Excepto que aquellos que han perdido todas estas últimas elecciones no están satisfechos con el resultado obtenido en ellas, por lo que están buscando la manera de eludir su resultado utilizando ciertos trucos.

Vamos a suponer que ganan un referéndum. Vamos a suponer que ganan el referéndum y luego pierden de nuevo las elecciones ante un líder que dice de antemano que él o ella no tendrá en cuenta el resultado de la consulta. ¿Debe ser antes el referéndum que las elecciones? ¿Y por qué un gobierno debe ejecutar un plan que sus votantes eligieron sabotear?

Además, un referéndum necesita una pregunta. Se necesita una clara pregunta con un sí o un no como respuesta. Se necesita una pregunta cuya respuesta permita una acción. Ninguna de estas condiciones se aplica a la cuestión que nos ocupa. Y esto es así porque el futuro de Cisjordania no está en manos de Israel. Israel podrá tener la mitad de la clave para el futuro de Cisjordania, pero no posee todas las teclas. Los palestinos tienen algo que decir, los jordanos podría tener algo que decir y otros países árabes también podrían querer opinar.

La pregunta en cuestión sería o más menos: ¿Apoya usted una solución de dos estados? Supongamos que el 90% de la población dice que sí, ¿qué significa eso? ¿Significa que el público israelí apoya una solución de dos estados, incluso si el otro estado es controlado por Hamas? ¿Sería compatible con una solución de dos estados  donde el conflicto no tuviera un final como resultado? ¿Es compatible con una solución de dos estados si esto significa asesores militares iraníes observando Tel Aviv desde las cimas de las montañas de Samaria?

Israel puede hacer muchas cosas que podrían indicar sus intenciones futuras: se puede detener la construcción de asentamientos, incluso se pueden desmantelar varios asentamientos, y se puede estar de acuerdo con ciertos términos de las negociaciones. Pero todos estos son asuntos complicados que no se puede responder con una respuesta de un sí o un no. ¿Quieren detener la construcción de asentamientos? ¿Dónde? ¿En todas las áreas? ¿Incluida Jerusalén? ?En que parte de Jerusalén? ¿Lo apoyaría si esto significa un serio conflicto con los colonos y la policía tendría que estar ocupado con ellos durante muchos meses? ¿Lo apoyaría si los palestinos lo ven como una victoria y renuevan la Intifada a causa de ello? ¿Lo apoyaría si esto significa un aumento del precio de la vivienda en otros lugares?

Muchas de esas preguntas pueden hacerse acerca de cualquier formulación de la pregunta del referéndum. Es por eso que el referéndum no es un plan de acciones concretas, se trata de una estratagema de relaciones públicas. Israel no puede decidir a los 50 años qué hacer con los territorios más de lo que podría haberlo decidido a los 49, 33 o 26 años. De hecho, el estado actual del Oriente Medio hace que sea menos probable, no más, que Israel decida cómo manejar este espinoso tema. De hecho, el estado actual de la situación en el Oriente Medio hace que sea menos urgente, no más, el que Israel decida cómo manejar este espinoso tema. Así que sí, 50 años es mucho tiempo para un status quo problemático. Pero para acabar con él se deben poseer ideas prácticas, y un referéndum no es una idea práctica, es sólo otra herramienta con la que descubrir el hecho desafortunado de que en la actualidad puede que no existan ideas prácticas.

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