Wednesday, September 21, 2016

¿Un estado palestino libre de judíos? Una visión legal de los comentarios de Netanyahu sobre “una limpieza étnica de judíos” - Eugene Kontorovich - Tablet



El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu provocó una tormenta de desaprobación diplomática la semana pasada cuando señaló que "la Autoridad Palestina, en realidad, exige un estado palestino con una condición previa: que no haya judíos". La Administración Obama respondió que era "inapropiado" hablar de la demanda de una evacuación total de los colonos en tales términos. La eliminación de los colonos, dicen los críticos de Netanyahu, es algo natural y apropiado: su presencia en un estado palestino podría causar tensiones y problemas, y en cualquier caso, en primer lugar, no deberían haber estado allí.

Si bien no es de extrañar que el jefe de la ONU no estuviera contento con las declaraciones de Netanyahu, el jefe de la Liga Anti-Difamación, Jonathan Greenblatt, también se unió al coro reprobatorio. Pero en realidad nadie se refirió al tema central que planteó Netanyahu: ¿Es legítimo que los palestinos pidan un estado libre de judíos?

Cuando se les pone en apuros, los defensores de la posición palestina decoran dicha demanda hablando de que “no haya colonos”, en lugar de esa expresión que suena mucho peor de que “no haya judíos”. La afirmación es difícil de digerir en su auténtico valor ya que los palestinos nunca han objetado el asentamiento de los árabes israelíes a través de la Línea Verde en un  número significativo. Sin embargo, aún si concedemos su sinceridad, ¿qué dice el derecho internacional sobre la demanda de eliminar a unos colonos como parte de una solución a un conflicto territorial?

Para responder a esta pregunta, y como parte de un estudio de investigación más amplio sobre los asentamientos, examiné el destino de los colonos en todas las denominadas ocupaciones desde la aprobación de los Convenios de Ginebra, con ocho principales casos en total. Los resultados ponen de manifiesto el carácter extraordinario de la demanda palestina.

Simplemente, no existe un apoyo en la práctica internacional a una expulsión de los colonos de los territorios ocupados. En muchas de las situaciones que han implicado presencia de colonos a lo largo del mundo, la comunidad internacional nunca ha apoyado su completa expulsión, y consistentemente ha respaldado planes que permiten a los colonos permanecer en el nuevo estado.

Las actividades de asentamiento son la regla general, y no es una excepción, en situaciones de ocupación beligerante a lo largo del mundo. En lugares como el Sahara Occidental y el norte de Chipre, los colonos ahora constituyen la mayoría de la población. En la mayoría de los otros lugares, esos colonos representan a un porcentaje mucho mayor de la población del territorio que la que representarían los judíos en un potencial estado palestino. En todos estos casos, la llegada de los colonos fue acompañada de reclamaciones familiares de confiscación de tierras y de la propiedad, además de graves abusos contra los derechos humanos. A diferencia de la situación de Israel, también fueron acompañadas con una expulsión a gran escala de los habitantes anteriores del territorio.

En los esfuerzos llevados a cabo internacionalmente para resolver estos conflictos, la cuestión de la suerte de los colonos surgió de manera natural. La respuesta, a través de todas estas situaciones muy diferentes, ha sido siempre la misma: los colonos permanecen. De hecho, el único punto de controversia ha sido típicamente el grado de proporción de colonos que reciben automáticamente la ciudadanía de cualquier estado de nueva creación, y a cuantos de ellos se les limita su condición a la de residentes. Por lo tanto, cuando Timor Oriental, por ejemplo, recibió la independencia en un procedimiento aprobado internacionalmente, ninguno de los colonos indonesios fueron obligados a abandonar el nuevo país. Los planes de paz en los que trabaja la ONU para el Sáhara Occidental y Chipre, no sólo presuponen que la población demográficamente dominante de colonos podrá permanecer, sino que también les da el derecho a votar en los referendos sobre el potencial acuerdo.

Y esto no se debe a que estos colonos sean queridos por la población circundante. Lo opuesto es la verdad. En las conversaciones de paz de París para poner fin a la ocupación vietnamita de Camboya, representantes camboyanos trataron de plantear la posibilidad de expulsar al casi millón de colonos vietnamitas. Sus argumentos eran familiares: los colonos les recuerdan la ocupación, reaviven odios antiguos y desestabilizan la paz. Sin embargo, la demanda de Camboya de una eliminación masiva de la población de origen vietnamita fue rechazada de plano por los diplomáticos: uno simplemente no puede pedir tales cosas.

De hecho, la uniforme práctica internacional demuestra que la evacuación de los colonos es un obstáculo para la paz. En aquellas ocupaciones que se han resuelto - Timor Oriental, Camboya, Líbano - tales demandas habrían supuesto romper por completo el acuerdo. Y las que siguen sujetas a la diplomacia internacional, aunque con mínimas posibilidades de resolución, no se plantean ni siquiera para la negociación unas demandas similares a las que han realizado los palestinos.

En resumen, los palestinos, aun disfrazando su demanda de una eliminación de "colonos" en lugar de judíos, no cambian la dura realidad. Simplemente no hay precedentes en la práctica internacional para su demanda. Aun utilizando palabras controvertidas para definir tal demanda, Netanyahu tuvo toda la razón en llamar la atención sobre su carácter extraordinario. También es decepcionante que, en lugar de ejercer un liderazgo moral sobre esta cuestión, la ADL fuera en contra de su propia misión y aceptara aparentemente un "tratamiento singularizado para los judíos".

Sin embargo, la parte más polémica de los comentarios de Netanyahu fueron dos palabras: "limpieza étnica". De hecho, la frase invita a la crítica porque no hay una definición legal precisa de dicho término. Sin embargo, se usa generalmente para referirse a la purga de otros grupos étnicos por el grupo que realiza tal limpieza. De hecho, es por eso que la comunidad internacional "exige de Israel que retire a sus propios colonos, para que los palestinos no tengan que hacerlo". Uno podría decir que exige que Israel realice una “pre limpieza étnica” de su propia gente. Una vez más, no hay ningún precedente internacional para que un país sea requerido a que retire por la fuerza a su propia población en masa.

Si bien tal acción no puede ser del todo apta, la limpieza étnica forma definitivamente parte de la historia. Los judíos vivían a lo largo de lo que más tarde se llamaría Cisjordania hasta su conquista por Jordania en 1949. Los jordanos expulsaron a ​​cada judío de la zona que controlaron. A diferencia de la huida, y en ciertos casos expulsión, de los árabes de Israel, la purga jordana fue claramente coercitiva por el hecho de que "a ningún judío se le permitió vivir en el territorio ocupado por Jordania". Esta expulsión fue claramente una limpieza étnica, y de hecho dejó el territorio limpio de judíos.

Israel arrebató esta área, incluyendo la Ciudad Vieja de Jerusalén, del control de Jordania gracias a la Guerra de los Seis Días. Gran parte de la comunidad internacional cree que Israel tiene la “obligación legal de mantener un status quo de libre de judíos” creado por la expulsión de la población judía por parte de Jordania 19 años antes. Cualquier israelí no debería moverse a dicha área, pues según este punto de vista, los colonos serían ilegales, y deberían acabar siendo expulsados.

Supongamos que la presencia de colonos fuera ilegal. La única razón por la que estas personas serían "colonos" fue la expulsión de judíos llevada a cabo por Jordania en 1949, y la posterior aplicación durante 19 años de un “territorio libre de judíos”. Y para colmo los especialistas en derecho internacional consideran que Israel, como potencia ocupante, debe mantener ese "statu quo libre de judíos". Aun suponiendo que fuera cierto, señalar que ese statu quo que se debería mantener es en sí mismo el resultado de una reciente y completa limpieza étnica de judíos, no debería representar una definición tan provocativa para algunos.

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