Saturday, October 08, 2016

Buen artículo: ¿Quién realmente está ciego aquí? - Dror Eydar - Israel Hayom



1.- Con el fallecimiento del ex presidente Shimon Peres, experimentamos un momento parecido al que vimos hace 20 años, cuando el primer ministro Isaac Rabin fue asesinado. Algunos dentro de la izquierda israelí eligieron llorar por el país - o lo que es lo mismo, llorar por sí mismos - en lugar de por Peres. El escritor Amos Oz repitió por enésima vez la parábola del piso compartido y el hecho de que los judíos ya "no irán a ninguna parte", y que tampoco lo harán los palestinos, por lo tanto "no hay más remedio" que dividir al país. Vale. Que se lo digan a los palestinos. Los judíos fueron campeones de la resolución de conflictos, mientras que los palestinos fueron usados ​​como extras en el teatro del absurdo que tejieron entre sí los genios de la generación bajo los titulares como "El proceso de paz", "Un acuerdo diplomático", "La Separación o Desconexión", etcétera. En general, debemos ponernos a trabajar cuanto antes hacia ese cambio histórico irreversible ya que “no hay otra elección". ¿Pero acaso no aprendimos lo suficiente de los errores que precipitaron los Acuerdos de Oslo? Y ni siquiera hemos discutido la veracidad de la declaración de que "no hay otra elección", pero ¿quien lo dice? Paciencia.

Los liberales judíos estadounidenses tampoco permanecen inactivos. La semana pasada, el periodista Jeffrey Goldberg escribió un artículo de culto a Shimon Peres, el "profeta", que "se convirtió en el símbolo del gran corazón libre de pensamiento de Israel, con su inventiva y su promesa democrática". El primer ministro Benjamin Netanyahu, por el contrario, "simboliza el Israel de los ciegos y el Israel que ignora que el status quo se desmorona”, ese Israel “que parece convencido de que su guerra de 100 años va a continuar durante otros 1.000 años, el Israel que vive un judaísmo anticuado, trágicamente cautivo de los adoradores de rocas y restos, y del movimiento de los asentamientos".

Esta semana, Goldberg cosechó las alabanzas a su artículo, como si no fuera uno más de los mil como él que hemos leído desde la década de 1980. Incluso la terminología utilizada no era original. Ah sí, "Shimon Peres, en su mejor momento, protegió a Israel desde fuera y desde dentro", mientras que Netanyahu, según Goldberg, se aprovecha de "los dolores y temores de sus ciudadanos traumatizados" y pone en peligro "el tradicional compromiso de Israel con la democracia y la igualdad". Muy original, ¿no es verdad?

Goldberg, obviamente, no estaba únicamente dirigiendo sus observaciones a esos dos líderes, en lugar de a los campos políticos e ideológicos que representan. Ya estamos acostumbrados a la infantil dicotomía que otorga la democracia y la igualdad a la izquierda (Goldberg añade el pensamiento libre, la innovación y el control del destino), y otorga al otro lado la ceguera, la rabia y el extremismo, y el uso del miedo como medio de control. No habría mencionado el artículo de Goldberg si no fuera por mencionar un par de conceptos dignos de discusión: Elogió a Peres como un "optimista" y condenó a Netanyahu por su "pesimismo paralizante".

2.- Uno se da cuenta de que esto es sólo una cuestión de perspectiva histórica, me refiero a ser realmente optimista o pesimista. He escrito en el pasado que, mientras que la izquierda nos impulsa a confiar en las palabras y firmas de nuestros enemigos, ni siquiera confían en su propio ámbito doméstico, donde no pueden confiar electoralmente en los ciudadanos y en el libre juego de las fuerzas del mercado. En su lugar, buscan involucrar al Estado en la vida civil en la economía, en la educación, en los medios de comunicación y mucho más. Los conservadores y la derecha, por el contrario, confían en las fuerzas civiles del mercado y tratan de distanciarse del estado tanto como sea posible a la hora de interferir o sobrerregular. Sin embargo, en el ámbito diplomático, no confían en los demás, y ciertamente no en sus palabras y firmas.

Sin embargo, y en este caso, no estamos tratando con la teoría. Goldberg lo describe como si el optimismo hubiera pasado la prueba de la realidad. Goldberg ve al presidente estadounidense, Barack Obama, como la contrapartida de Peres, y su optimismo también lo considera sometido a la prueba de la realidad. En Israel, sin embargo, estamos más cerca de los resultados y de la realidad. Tomen el ejemplo de Siria. Hace aproximadamente 12 años los optimistas prometieron que la unilateral "desconexión" de la Franja de Gaza, y la demolición de los asentamientos judíos, no sólo serviría para aumentar la seguridad en el sur de Israel. El ex jefe del Shin Bet, la principal agencia de seguridad, Carmi Gillon, comentó antes de la desconexión: "La Autoridad Palestina y Hamas tienen un claro interés en demostrar su capacidad para mantener la seguridad y una vida diaria normal en una zona donde son soberanos. Por lo tanto, la evaluación es que habrá calma en Gaza". Tras el incendio de una sinagoga en Gush Katif inmediatamente después de la retirada, Peres comentó que, a partir del momento en que nos fueramos del lugar, "Gaza es únicamente un problema de los palestinos". ¿Hablaban de visión y optimismo refrendado por la realidad?

Después de los Acuerdos de Oslo, se preguntó a Peres si creía que iba a ver la paz instalarse en vida. Él respondió: "No tengo ninguna duda de ello, no tengo ninguna duda. Yo creo que la paz está mucho más cerca de lo que la gente piensa y creo que la paz en el Oriente Medio está llamando a la puerta" (citas de los archivos Neri Avnery) . ¿Es este el optimismo al que se está refiriendo Goldberg? Podría de paso haber entonado el "Imagine" de John Lennon.

3. - Goldberg también habla del judaísmo y del Estado judío. Vayan a buscar en los textos judíos, desde la Biblia, el Midrash, el Talmud y a las responsa que se hacen eco de la experiencia de las comunidades judías de todo el mundo. El siguiente consejo se repite constantemente: la actitud crítica ante los acuerdos diplomáticos, la constante duda en lo referente a depender de la buena voluntad de otras naciones, y ciertamente muchas más dudas ante los que nos ven como un rival teológico. Y no sólo están los textos. La historia nos lo enseña también.

Recientemente he participado en una mesa redonda con pensadores americanos. Ellos también estaban preocupados por el "colapso" de la democracia israelí. Les dije que desde una perspectiva histórica, nuestra democracia es mucho más fuerte que la suya propia, ya que está muy arraigada en la tradición cultural, religiosa y textual que se remonta a miles de años. Somos una nación que surgió de los profundos desacuerdos que surgieron dentro de ella. Los textos del Pueblo del Libro son una constante apelación al consenso, y nuestra tradición jurídica sigue la antigua regla bíblica: "No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en una causa inclinándote por la multitud para pervertir la justicia" (Éxodo 23: 2 ).

Y una nota final por la utilización de Goldberg de la palabra "pequeño" para describir a un líder que se resiste a perder la patria y dividir Jerusalén: una cosa es pensar en Jerusalén durante generaciones y verlo como un destino y un sueño. Y otra cosa es aceptarlo como un regalo de la historia - junto con el área geográfica que fue la cuna de nuestra nación - y luego hablar con desesperación de que ya "no hay otra elección" y hay que ser "optimista". En este caso, renunciar a los lugares que fueron el motivo del moderno retorno a Sion significaría renunciar al sionismo.

Lo que Goldberg tacha de pesimismo no es un panorama sombrío, más bien es una perspectiva sobria de la realidad que nos rodea y el aprendizaje de las lecciones que nos ha dado la historia, no proporcionadas por otras naciones, sino resultado de nuestra propia historia. Y no sólo se trata de la historia lejana, sino también de la historia reciente que hemos experimentado durante el último cuarto de siglo. La política de cabeza dura hacia el mundo no irradia hacia el interior. El campo de los "optimistas" nos han estado advirtiendo durante muchos años de los horrores y el futuro tan negro que estaba reservado para el Estado judío si no se aceptaban y seguían sus dictados políticos. Este es también el mensaje implícito en el artículo de Goldberg. Pero por el contrario, el campo "pesimista" es muy optimista sobre nuestro futuro, a pesar de los muchos problemas. Una simple deducción matemática e histórica: ¿Dónde estábamos hace 70 años y donde estamos ahora? Gracias a Dios, hemos pasado de ser un pueblo perseguido a ser una nación fuerte y próspera. Paciencia.

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