Saturday, October 08, 2016

El famoso liberalismo de los judíos está siendo dejando detrás. Los judíos en todo el mundo se están pasando a la derecha - Ofri Ilany - Haaretz



En su libro de 1989, "La modernidad y el Holocausto", el sociólogo judío-polaco Zygmunt Bauman discutía el extraordinario papel jugado por los judíos en el surgimiento de la modernidad occidental. A principios del siglo XX, los judíos fueron considerados como los abanderados del bolchevismo revolucionario, pero al mismo tiempo, eran los representantes del establishment de la democracia liberal. En términos económicos, el judío era considerado por igual socialista y capitalista, y también se agitó el resentimiento por pertenecer a una élite sin raíces o, alternativamente, a una bárbara y sucia chusma. Esta dualidad percibida fue un elemento importante en el incremento del antisemitismo moderno. Sin embargo, según Bauman, esa situación ya no se aplicaba hacia finales del siglo XX.

En contraste con las circunstancias anteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando los judíos de Europa del Este eran considerados una masa empobrecida, en la Europa y América contemporánea ha existido un movimiento en masa de los judíos hacia la clase media alta. Lejos de ser una minoría en los márgenes de la sociedad, los judíos ahora se identifican claramente con el poder económico, político y cultural. Ese cambio también produjo una transformación en el perfil político de los judíos. Bauman cita estudios científicos que demuestran que los judíos son actualmente "y generalmente conservadores", y ya no radicales revolucionarios.

La historia de amor de los judíos con la izquierda comenzó a principios del siglo XIX y alcanzó su punto máximo en la primera mitad del siglo XX. Personificado por figuras como Rosa Luxemburgo, León Trotsky y Kurt Eisner, se debía al poderoso deseo de los jóvenes judíos de destruir un mundo en el que eran víctimas de la discriminación y el exclusionismo. Al mismo tiempo, como señaló la filósofa política Hannah Arendt, los líderes de los movimientos obreros eran en muchos casos hijos de millonarios judíos. Por lo tanto, en las festividades judías se juntaban a veces en las casas judías un capitalista que empleaba a cientos de trabajadores y su hijo anarquista revolucionario.

La década de 1960 vio el surgimiento de una nueva ola de judíos de izquierda como "Danny el Rojo" (Daniel Cohn-Bendit) y Abbie Hoffman. Su motivación especial era la rebelión de los judíos contra el mundo que había perpetrado el Holocausto. Además de famosas figuras individuales, millones de judíos en los Estados Unidos, Europa e Israel apoyaron los movimientos socialistas que fueron revolucionarios en un grado u otro.

Sin embargo, como señala Bauman, esta constelación ha cambiado por completo. De hecho, en el período desde 1989, los procesos que se describen se han vuelto más extremos. En términos generales, los judíos actualmente se están moviendo hacia las clases superiores - de las que han formado parte durante mucho tiempo una minoría de ellos -. Al mismo tiempo, el movimiento de los judíos hacia el conservadurismo político es cada vez mayor. Los estudios realizados en los últimos años muestran que los judíos en Francia, Alemania, Gran Bretaña y Australia ahora tienden a votar más a menudo por la derecha que por la izquierda.

En Argentina, donde los judíos fueron una vez identificados fuertemente con la izquierda, la dirección de la comunidad respaldó el año pasado a la derecha en sus intentos de derrocar a la presidenta Cristina Kirchner. Incluso en Canadá, donde los judíos eran conocidos como una comunidad sorprendentemente liberal, el 52% de los votantes judíos optaron por los conservadores en la última elección.

En Europa, algunos líderes de la comunidad judía se han opuesto recientemente a la absorción de los refugiados, en particular del Oriente Medio [N.P.: como consecuencia del antisemitismo y de la violencia demostrada contra los judíos europeos protagonizada mayoritariamente por población musulmana emigrante]. Los ataques terroristas llevados a cabo por los partidarios del Estado Islámico contra particulares e instituciones judías europeas, han contribuido de forma natural al fortalecimiento de la tendencia hacia la derecha entre los judíos de todo el mundo. Josef Schuster, el presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, dijo a principios de este año que no habrá más remedio que limitar la entrada de refugiados de origen árabe, posicionándose a sí mismo a la derecha de la canciller Angela Merkel.

En otros países, los judíos se están moviendo cada vez más hacia posiciones de derecha más dura. En un reciente artículo en el semanario judío-americano Forward, periodista Ari Paul describió los esfuerzos de la extrema derecha en Europa para reclutar a judíos con el fin de adquirir legitimidad [N.P.: esta actitud es un calco de la actitud de la extrema izquierda occidental, siempre en busca de judíos antisionistas para que nadie les pueda afear sus muchas y evidentes manifestaciones de antisemitismo].

Activistas de la organización antimusulmana alemana Pegida (patriotas europeos contra la islamización de occidente), con frecuencia izan banderas de Israel y hablan en nombre de una "herencia judeocristiana" que dicen está siendo amenazada por el Islam y por una masiva emigración musulmana. En la actualidad, sólo una muy pequeña minoría dentro de las comunidades judías europeas apoyan a la extrema derecha, pero incluso esa tendencia se habría considerado inconcebible hace una o dos décadas [NP.: existe una tendencia mayor en Francia consistente en apoyar disimuladamente al FN de Marine Le Pen, aunque esta última dirigente ha realizado procesos de acercamiento a los judíos franceses, además de que hoy es contemplada como la política con más apoyos entre la población francesa].

La situación es más compleja en lo que respecta al perfil político de los judíos en los Estados Unidos. Los judíos de América tienden a apoyar mayoritariamente al Partido Demócrata, manteniendo puntos de vista considerados liberales en cuestiones como los derechos de los homosexuales, la redistribución de la riqueza y una mayor participación del gobierno en la economía. También son más propensos a ser más seculares que los miembros de cualquier otro grupo étnico en los EEUU, según el sociólogo Steven Cohen. Este año, la prominente candidatura de Bernie Sanders en las primarias demócratas puso a un judío socialista en el centro del escenario, en un regreso a los días de gloria de la izquierda judía.

Los comentaristas judíos americanos de la derecha expresan su frustración con los puntos de vista políticos de algunos de sus compañeros judíos. El blogger conservador Daniel Greenfield denomina a los judíos de América "los últimos judíos de izquierda en el mundo" y les pide ponerse a tono con sus hermanos en Israel y Europa. Así ha comentado que "los judíos israelíes, británicos, canadienses y australianos están de pie juntos... mientras que los judíos liberales en América se sientan aún en los paneles de una izquierda venenosa que sola saber murmurar con despecho la posibilidad de aislar a Israel".

No obstante, durante la última década, los investigadores comenzaron a identificar un movimiento gradual de los judíos de América hacia puntos de vista más conservadores. Ahora, la continuación de esa tendencia - el acercamiento creciente de los judíos a la derecha - depende en gran medida del éxito de Donald Trump, entre cuyos apoyos se revelan corrientes antisemitas entre la derecha estadounidense.

No hace falta decir que Israel está jugando un papel importante en el giro hacia la derecha de los judíos del mundo. Debido a que Israel se ha convertido en el abanderado de la lucha contra un derecho internacional progresista [N.P.: políticamente correcto], en lo que respecta por ejemplo a la Corte Penal Internacional, y ha forjado una alianza con las fuerzas de derecha en los Estados Unidos y Europa, los judíos también se identifican más o menudo con elementos pro-Israel. Pero sería simplista argumentar que los judíos del mundo están siendo "arrastrados" por parte de Israel hacia los brazos de la derecha. Es lógico pensar que saben perfectamente lo que están haciendo y responden a la realidad en la que viven.

Esta situación también tiene implicaciones para la autopercepción de los restos de la izquierda israelí. Al menos desde 1967, este grupo ha descrito la ocupación de los palestinos y la empresa de los asentamientos como una traición a los valores universales defendidos por el judaísmo. De acuerdo con esa percepción, la mayoría judía en Israel, tal como fue concebida por la izquierda israelí, se representa como una tribu que implica un retroceso, ya que la mayoría de gobiernos y electores derechistas manchan el buen nombre de judíos humanistas distinguidos como Spinoza, Freud y Einstein. Pero entonces ¿qué se puede hacer, dado el hecho de que muchos judíos en Israel y en todo el mundo están tendiendo hacia el conservadurismo? La izquierda académica se aferra a una imagen ideal de unos judíos abstractos al estilo de la filosofa Judith Butler y la activista Naomi Klein. Pero en la práctica, estos tipos se encuentran principalmente en los estrechos pasillos de las universidades liberales estadounidenses.

Hace algunos años, asistí a un debate en el que los izquierdistas israelíes ponderaban cómo movilizar a la comunidad judía mundial para la lucha contra la ocupación y la erosión de la democracia en el Estado judío. Los académicos israelíes de izquierda que habían viajado por todo el mundo compartieron sus experiencias acerca de sus encuentros con las comunidades judías de la diáspora. Muy pronto surgió un panorama sombrío: No había nadie con quien hablar. Los pudientes judíos de la diáspora no carecen de fuentes de información sobre los acontecimientos en Israel, sin embargo no desean ser persuadido por los activistas políticos israelíes sobre los (supuestos) crímenes de la ocupación. De hecho, por su apoyo a los gobiernos de Israel son, en cierta medida, corresponsables de la prolongación de la situación política en el Estado judío, no menos que el ciudadano medio israelí.


PD. Conclusión suministrada por el párrafo final, los judíos son culpables. Son las cosas del Haaretz.

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