Saturday, October 29, 2016

Malas noticias para los heideggerianos de la izquierda (pobre Vattimo): "Ayer me inscribí en el partido nazi...": Heidegger, crónica de un nazi ordinario - Eric Aeschimann - Bibliobs



La próxima semana la editorial alemana Herder publicará las cartas del filósofo alemán Martin Heidegger a su hermano. En su edición del jueves 13 de octubre, el diario "die Zeit" publica una selección de ellas. Lo que leemos nos muestra al filósofo alemán como un nazi ordinario, fascinado por la fuerza bruta del Führer, obsesionado con la "germanidad" (aunque él no la otorgaba una definición biológica), odiando a los judíos, despreciando las mujeres e incapaz de escuchar a cualquiera que no compartiera su entusiasmo.

En una carta de fecha 18 de diciembre de 1931, Heidegger alababa "el instinto político seguro y excepcional" de Hitler:
Él ya lo tenía cuando todos nosotros aún estábamos entre brumas, nadie lúcido podía oponerse a él. No se trataba de la pequeña política partidista, se trataba de la salvación o el colapso de la cultura europea occidental. Quien no comprenda aún eso merece ser aplastado en el caos.
El 27 de julio de 1932, en referencia al Zentrum, el partido católico del canciller Brüning, el cual había tratado de prohibir a las SS y las SA, escribió a su hermano:
No sé hasta que punto han evolucionado tus opiniones políticas... pero supongo que no formas parte de los admiradores de Brüning y que dejas al Zentrum a las mujeres y a los judíos como refugio.
El 28 de octubre de 1932, afirma de los nazis que "a pesar de todos los excesos desagradables, es necesario apoyarlos, a ellos y a Hitler. Te envío el último discurso de Hitler". Y el 13 de abril del año siguiente, cuando Hitler ya estaba instalado en el poder, se entrega a un nuevo y vibrante elogio:
El mundo de nuestro pueblo y del Reich se está transformando, y cualquiera que tenga ojos para ver y oídos para oír, además de un corazón para obrar, se siente llevado por este impulso y transportado por una auténtica y profunda exaltación. Estamos de nuevo ante una gran realidad, y al mismo tiempo nos enfrentamos a la necesidad no menos importante de construir esta realidad de manera que ocupe su lugar en el mundo espiritual del Reich y en la misión secreta de la germanidad.
La "germanidad" es el leitmotiv de esas cartas, puesto que el 29 de enero de 1943, mientras la batalla de Stalingrado parecía llegar al final, Heidegger se inquieta de ver "al bolchevismo y al americanismo fundiéndose en una sola sustancia, y destruyendo la germanidad".

Con la llegada de Hitler al poder, Heidegger se une a la NSDAP, el partido nazi. El 4 de mayo de 1933 se lo explica a su hermano:
No es preciso que consideres al conjunto del movimiento (nazi) visto desde abajo, sino la perspectiva del Führer y sus grandes diseños. Ayer me inscribí en el partido (NSDAP), no solamente por convicción interna, sino también por la conciencia de que esta es la única manera de lograr la purificación y la clarificación de todo el movimiento. Si no estas convencido por ahora, te aconsejaría prepararte internamente y entrar (afiliarte) sin preocuparte en lo más mínimo de las cosas bastante bajas y sombrías que puedan pasarte cerca de ti.
Cambio de escenario, pero sin convicción, en la carta del 23 de julio de 1945, cuando le cuenta a su hermano su interrogatorio por la comisión de depuración creada por la fuerza de ocupación francesa.
Todo ha ido bien. Lo que hagan los franceses no está aún claro. Pero no parece que tengan la intención de hacer que renuncie a mis funciones. La principal caza de brujas es llevada aquí por los políticos del Zentrum, esos contra los que se levantaron los teólogos y toda la gente razonable. Pero todo es siniestro y peor que en la época nazi.



Heidegger, nazi hasta en las cartas a su hermano - Adam Soboczynski

La correspondencia entre el filósofo Martin Heidegger y su hermano Fritz, de la cual ya se han publicado extractos en el Die Zeit por vez primera, ha estado rodeada desde algún tiempo de rumores y enigmas. La publicación de los "Cuadernos negros" ya había suscitado hace unos años un gran eco internacional: este diario demostró que el antisemitismo de Heidegger era una característica esencial de su filosofía. Durante décadas, muchos apologistas han hablado, dando vueltas al tema, de un nacional-socialismo "solitario" de Heidegger, principalmente con relación a los años 1933-1934, al parecer sin el menor rastro de temas racistas. Existía en gran manera el acuerdo de que Heidegger había sido un ser apolítico y retirado del mundo, y que había cometido un error de corta duración.

Sobre el tiempo que pasó bajo el nacional-socialismo, Heidegger dijo muy poco. El año pasado, el filósofo Heinz Marion, en una entrevista con "die Zeit", dio cuenta sin embargo de las cartas de Heidegger a su hermano Fritz, pero sin tener derecho a citarlas. Ahora aparecen la próxima semana en la editorial Herder. Estos documentos son unas claves esenciales para la comprensión de la obra y sus efectos, porque hasta ahora no teníamos apenas declaraciones del filósofo sobre su compromiso nazi.

A finales de 1931, Heidegger, entonces con 43 años, envía "Mein Kampf" a su hermano y elogia el "instinto político seguro y excepcional" de Hitler. Fritz, un empleado de banca cinco años menor que Martin, no estaba tentado por el nacional-socialismo. Se trataba de ganarle, por las cartas, para la causa del Führer. Se descubre que Heidegger, contrariamente a lo que se pensaba hasta ahora, era un observador muy atento de los acontecimientos políticos.

Así, la maniobra Papen, consistente en instalar un ministerio no dependiente del Parlamento, estaba dirigido contra los nazis: Heidegger la denuncia hablando de una "conspiración judía". También deplora que los judíos "se entreguen progresivamente a la atmósfera de pánico en la que estaban inmersos. Que los judíos hayan logrado una maniobra como la de Papen demuestra bastante bien que en cualquier caso será difícil de afrontar todo lo que es el gran capital y a otros grandes..."

La toma del poder por Hitler suscita en estas cartas tempestades de entusiasmo en favor de los nuevos gobernantes: el nuevo rector se queja solamente de que el "despido de sus colegas judíos le da mucho trabajo". Las "cosas bastante bajas y poco regocijantes" del nuevo régimen nazi son insignificantes para él, al lado de "gran diseño del Führer".

Uno de los grandes mitos que se resisten a morir sobre Heidegger es que se habría distanciado rápidamente del nacional-socialismo. Ciertamente, los grandes elogios de Hitler se hacen escasos en estas cartas, pero finalmente no hay ningún lugar par el reconocimiento de un "error". Deplora sin embargo, en 1943, que "la germanidad" sea destruido por el "bolchevismo y el americanismo" .


Poco después de la guerra, Heidegger procede a estimar, de una extraña manera, que el exilio forzado de los alemanes expulsados del Este "supera a todas las atrocidades organizadas por los criminales" y se produce - y se habría producido antes - independientemente de lo que hemos "vivido entre 1933 y 45". En julio de 1945, "gente salida de los campos" - sin duda se refiere a los sobrevivientes del Holocausto - está alojada en el apartamento de Heidegger. Eso "no resulta agradable": esto es todo lo que tiene que decir el filósofo alemán más conocido del siglo XX.

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