Saturday, October 08, 2016

¿Un insulto o una excusa para una traición? - Jonathan Tobin - Commentary


Asentamiento de Shilo


La decisión de la administración Obama de emitir una condena completa de Israel por unas nuevas viviendas en Cisjordania es un mal agüero sobre la posible conducta post-elecciones del presidente saliente en coincidencia con los esfuerzos palestinos en las Naciones Unidas en noviembre y diciembre.

Las críticas de la administración Obama se centra en el anuncio de un nuevo desarrollo con 98 casas en Cisjordania. A diferencia de los nuevos barrios construidos en Jerusalén desde la Guerra de los Seis Días, o de los bloques de asentamientos que son adyacentes a las fronteras de 1967, estas casas se hallan en un área que se podría esperar formara parte de un estado palestino en el caso de una solución de dos estados para dos pueblos en un acuerdo de paz. Washington también se ofende por el momento, ya que llega justo después de la visita del presidente Obama al país para el funeral de Shimon Peres. La administración Obama está tratando de retratar este acto como un "insulto" al presidente, al igual que ya lo hizo con el rutinario anuncio de una construcción de viviendas realizado después de la visita del vicepresidente Biden en 2010. La Casa Blanca alega que la decisión contradice las garantías públicas y privadas al presidente Obama de que no se construirían "nuevos" asentamientos. Los portavoces de la administración Obama también están tratando de retratar dicha decisión como una prueba de ingratitud, ya que se produce semanas después de la firma de un nuevo acuerdo de ayuda a largo plazo entre los EEUU e Israel.

No hay nada nuevo acerca de las condenas de las administraciones de los EEUU a la construcción israelí en Cisjordania. Son un hecho anterior a Obama. La distinción principal entre esta administración y sus predecesores ha sido la disposición del presidente a tratar a Jerusalén como si fuera el asentamiento en una colina remota. Este es un tema en el que se volvió a hacer hincapié en la transcripción de la Casa Blanca de las declaraciones del presidente Obama en el funeral de Shimon Peres, ya que fue modificada posteriormente para volver a insistir en la posición estadounidense de que Jerusalén, incluso la parte occidental, donde por cierto está el cementerio Monte Herzl donde se encuentra enterrado Shimon Peres, no es reconocido como parte de Israel. Lo que hace de este ataque a las políticas de Israel diferente es el momento y las circunstancias.

Las nuevas casas no constituyen un "nuevo asentamiento" en ninguna definición razonable. Están dentro de los límites municipales de Shilo, un importante asentamiento que se remonta a la década de 1970, no a la semana pasada. Durante los últimos ocho años, la administración Obama ha tratado de etiquetar cada nueva construcción de un apartamento individual, ya sea en Jerusalén o en Cisjordania, como un "nuevo asentamiento", en lugar de simplemente un nuevo edificio en una comunidad ya existente. Nadie consideraría a un par de nuevos edificios de apartamentos en una ciudad americana como una nueva ciudad, pero esa es la forma en que hablan los críticos de Israel cada vez que un judío amplia sus casas en Cisjordania. Por otra parte, no es razonable ayudar de esta manera a la política de los palestinos de negarse a negociar la paz o aceptar las ofertas de estatalidad y de independencia esperando que se obligue a Israel congelar las comunidades existentes mediante la prohibición de toda construcción.

Eso es especialmente cierto en Shilo, un lugar de enorme importancia histórica y bíblica para los judíos: se menciona en la historia de Jacob, nieto de Abraham, así como el sitio del Tabernáculo, donde el antiguo Israel lo adoró. Como un importante asentamiento, así como el lugar de importantes excavaciones arqueológicas, también es exactamente el tipo de asentamiento que debería ser permitido permanecer intacto incluso si un estado palestino se establece, en el supuesto de que el objetivo de la Autoridad Palestina no sea, como sus apologistas insisten en ello, en crear un país libre de judíos.

Lo que es más importante, la administración Obama sabe muy bien que la necesidad de edificar esas casas no se debe a un impulso expansionista, sino al deseo de mantener la ley y eliminar los asentamientos que se construyeron sin la sanción de las leyes israelíes. Las nuevas viviendas en Shilo forman parte de una solución de compromiso que permitiría al gobierno israelí desalojar a los colonos de Amona, un asentamiento que fue construido en terrenos que son propiedad de palestinos, en lugar de terrenos de propiedad privada o pública judía, como es el caso de muchas comunidades judías en Cisjordania como por ejemplo Shilo. Los tribunales han dictaminado que los colonos de Amona tienen que irse y es necesario que el gobierno les proporcione un lugar a donde ir. Lo que el primer ministro Netanyahu está haciendo aquí pasa por ser exactamente lo que los estadounidenses quieren que haga, es decir derribar Amona, por lo que resulta muy poco sincero por parte de la administración Obama tratar esta decisión como un insulto o un intento de burlar los deseos de Washington. Esto también desmiente la presunción de que Israel está rompiendo su palabra dada a Obama, pues desde los EEUU eran muy conscientes del plan de compromiso con Amona.

Así que incluso si ustedes se oponen a los asentamientos en Cisjordania y creen en la necesidad de una solución de dos estados para dos pueblos, el argumento de que este plan de construcción es un ejemplo de lo ingratos que son los israelíes y de como engañan a Obama, se cae por su propio peso. Por el contrario, el tipo de retórica inflamatoria utilizada por la administración Obama tiene toda la pinta de otra disputa sin motivo utilizada como pretexto y con la intención de crear más distancia entre los EEUU e Israel.

Si hay algo sospechoso en el momento elegido por la administración Obama, se refiere a como esta falsa ofensa ha sido manufacturada por los americanos. Si el presidente Obama está pensando en dejar el cargo con un último y devastador golpe de despedida a Israel y Netanyahu, necesita para ello de una casus belli para justificar la traición a un aliado en unas Naciones Unidas que ya ha demostrado en innumerables ocasiones sus prejuicios hacia Israel y su tendencia al antisemitismo. La historia real no supone por supuesto un insulto de Netanyahu, pero bien podría ser una añagaza planificada cuidadosamente por Obama para un golpe devastador para la alianza entre los Estados Unidos e Israel.


PD: El último editorial del New York Times animando a Obama a castigar a Israel en las Naciones Unidas y a dictar unos parámetros para un pretendido acuerdo de paz, sólo reafirman la certeza de esta artículo. Se trata de dictar e imponer a Israel un acuerdo de paz favorable a los palestinos.

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