Saturday, October 22, 2016

Una respuesta a un patriota de izquierdas - Yoaz Hendel - Ynet



Permíteme comenzar diciendo que le creo. Verdaderamente le creo cuando dice que la guerra de hace 50 años es la fuente de nuestros problemas actuales. Una victoria pírrica, así la defines en la carta que me enviaste. La raíz de todos los males. Por lo tanto, incluso antes de que comencemos a discutir sobre el presente, debemos comenzar discutiendo sobre el pasado. Después de todo, todo comienza con la memoria y con la manera en que elegimos darle forma.

¿Lo comprendes? En mi opinión, la Guerra de los Seis Días fue una guerra defensiva que terminó con una gran victoria. Un vistazo a los escritos de los voluntarios que excavaron miles de tumbas en previsión de lo peor, nos permite entender mejor el concepto de supervivencia.

El pequeño y asediado Israel sobrevivió y logró por primera vez, 19 años después de su creación, aflojar y sentarse cómodamente en el sofá de la historia. Nosotros ocupamos el Sinaí, las Alturas del Golán y Judea y Samaria. Ampliamos nuestra estrecha cintura no en nombre de un mesías, sino en nombre de la estrategia. Sí, incluso en la era de los misiles sofisticados, la tierra es importante y las guerras son primitivas.

Y ahora saltemos hacia adelante, hacia el presente, y tratemos de ser más precisos: su problema no es dicha guerra, sino lo que manifestó posteriormente. Es nuestra presencia en Judea y Samaria lo que le molesta. Los asentamientos, la "Judea Unida", tal como usted dice, esa que se está estableciendo debajo de la nariz del Israel secular y liberal. La relación problemática con los palestinos. La amenaza de un estado binacional.

Usted observó que no esperaba que los Altos del Golán trajeran la paz. Eso es porque usted es una persona racional. Allí tampoco hay nadie con quien hacer la paz, y casi no hay colonos, y desde luego no hay palestinos. ¿Pero cuál era su postura hace 20 años, no sería quizás partidario de su devolución? Vamos a dejar que la pregunta quede abierta.

Pues bien, con el fin de responderle, permítame pedirle que vuele muy alto, de manos "de las alas del espíritu", tal como escribió el rabino Kook. Y no, no estoy mencionando esto porque esté predispuesto a una doctrina mesiánica como resultado de mi infancia en un asentamiento, sino porque usted compartió su historia personal al comienzo de la carta.

Usted sirvió como piloto de combate en la Fuerza Aérea durante muchos años y usted es ahora un empresario exitoso, es un hombre que ha contribuido al estado (tal como usted señaló con razón), haciendo todo lo posible para garantizar nuestra seguridad, tanto para el presente como para la próxima generación. Soy consciente de que al menos puedo identificarme con sus sentimientos en la batalla, la pérdida de amigos y las lágrimas que se derramaron.

También me identifico con su dolor de cara al discurso público. Sé que hay todo tipo de gente que no es “buena para nada” que le tildan con desprecio de izquierdista y de traidor. No tengo nada en común con ellos. No son mis hermanos de armas, mientras usted si lo es. Una vez dicho esto, cabe mencionar que, políticamente, realmente usted es un hombre de izquierdas. Un patriota - probablemente tanto como lo soy yo -, pero un izquierdista, y esta es la raíz de nuestro argumento.

Un estado binacional, así me lo comentó, es la gran amenaza para el proyecto sionista. Los árabes se convertirán en una mayoría dentro de unas décadas. Un estado binacional se creará desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Y usted no es un hombre de izquierdas porque ame a los árabes, sino porque le gustan los judíos, tal como me explicó. Usted quiere una clara mayoría judía, y tiene miedo de dos pueblos viviendo juntos. Usted sueña con un avanzado estado occidental, en el que ni una sola mujer camine por ahí con una taliban. Ni una mujer árabe o judía, tal como puede verse a veces en Jaffa y en Beit Shemesh. Un estado que hable de alta tecnología, no de mandamientos religiosos.

Desearía que ascendiera unos 100 metros y mirara hacia abajo, hacia nuestro mapa, desde el establecimiento del Estado, para que se diera cuenta de esa transformación clara y gradual por la cual Israel se está convirtiendo en un estado binacional. Yo, por el contrario, observo una tendencia completamente opuesta. Uno de los dos está equivocado, y yo no tengo el privilegio de volar y mirar desde arriba. Yo sólo sé nadar, caminar y leer libros.

Al contrario de lo que usted me dice, Israel está inmerso en un proceso de separación de los palestinos. Estoy reconociendo esto, precisamente, como una persona que se opuso a parte de esos movimientos. Lo siento, pero sus números son erróneos. Israel se ha separado de la Franja de Gaza y de los cerca de dos millones de palestinos que viven allí. La primera persona que intentó hacerlo fue Menachem Begin en el acuerdo de paz con Egipto. Mis parientes, que vivían allí, todavía hablan de los preparativos para una lucha inicial contra los deseos del primer ministro, preparativos que desaparecieron cuando los egipcios se negaron a aceptar la Franja de Gaza.

Una década antes de la desconexión final, Israel se separó de la mayoría de los palestinos de Judea y Samaria cuando adoptó los Acuerdos de Oslo y entregó el 40% de ese territorio a la Autoridad Palestina. Ese fue también un proceso que provocó manifestaciones y protestas de la derecha, pero al final todos los gobiernos israelíes han mantenido esa separación y continúan transfiriendo fondos a la AP, y a pesar de declaraciones aquí y allá, no parece que nadie tenga la intención de cancelar esta realidad.

Yo sé que Oslo fue descrito como "unos acuerdos temporales", y que la gente como usted cree que se puede llegar a un acuerdo permanente, pero más de 20 años han pasado desde entonces y la situación parece ser conveniente para todos. Israel no tiene que lidiar con el sistema educativo en Ramallah o en Nablus, y no tiene que resolver los conflictos entre clanes, aunque de hecho controle la seguridad.

Desde el aire como un piloto, se puede observar que, contrariamente a la charla sobre el status quo o un estado binacional, Israel se está separando de los palestinos dondequiera que sea posible. En Jerusalén - donde se teme el surgimiento de un alcalde árabe - se construyó un muro que colocó a más de 100.000 árabes fuera de la ciudad. Mientras que todavía se les llama habitantes de Jerusalén, en realidad están rodeados por un muro de seguridad y por bloqueos de carreteras, y reciben la mayoría de los servicios de la Autoridad Palestina. En una década, supongo que ya no serán ciudadanos israelíes. Sí, es cierto, no hablamos claramente de ello, pero con la ausencia de decisiones las cosas son dictadas por la realidad.

Olvídese de Naftali Bennett, que a veces está a favor de una separación basada en la anexión del área incluida en la zona C, y a veces habla de la anexión de toda Judea y Samaria en un acto de autosacrificio (y no, ese no es un término yihadista). Olvídese de Benjamin Netanyahu y de los dos estados para dos pueblos. Olvídese de lo que digan todos los políticos y mire el mapa actual. Al final del día, estamos volviendo a un Plan Allon limitado y nos separamos de los palestinos siempre que podemos. Si bien no se habla de paz, porque básicamente no hay nadie con quien hacer la paz, existe una lógica estratégica que fuerza la inercia.

Tiene usted razón, los gobiernos de Israel no toman decisiones, las demoran. Pero no construyen ni anexionan realmente una sola pulgada de tierra (en contra de mi opinión). ¿Pero es a esto a lo que se parece un estado binacional? Hay que acostumbrarse a los asentamientos. Están ahí. Y también los palestinos con la AP, que ya están actuando como un estado enemigo, con embajadas en todo el mundo y un estado hostil de Hamas en Gaza. Eso es lo que tenemos. Es un inconveniente, es imperfecto, pero es realista. Y, por cierto, al abordar la realidad en lugar de los sueños, hay poca diferencia entre ambos.

Usted está equivocado, estamos conectados. Chag Sameach.

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