Tuesday, November 15, 2016

De lectura obligada: Acusar a Israel de "limpieza étnica" en 1948 es completamente ahistórico - Petra Marquardt-Bigman - Times of Israel



Un áspero debate sobre si Israel es culpable de limpieza étnica en 1948 ha entrado en erupción después de que el profesor Daniel Blatman, un investigador del Holocausto y la cabeza del Instituto del Judaísmo Contemporáneo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, utilizara las páginas de Ha'aretz para atacar a Binyamin Netanyahu por su reciente y polémica afirmación de que las demandas palestinas para la eliminación de los residentes judíos de los asentamientos israelíes suponía una convocatoria a una limpieza étnica.

En un artículo de opinión con el título de "Netanyahu, esto sí que fue una limpieza étnica de verdad", Blatman reconocía que el término "limpieza étnica" era un "concepto relativamente nuevo“ que surgió solamente en "el discurso jurídico y público en 1992 durante la guerra bosnia". También reconocía que “no era fácil de definir", pero afirmaba que no hay por ahora un "acuerdo generalizado en el campo de la investigación sobre si la limpieza étnica es una forma de migración forzada - que puede llegar a ser violenta y asesina - de una población no deseada en un determinado territorio a causa de una hostilidad racial, étnica, religiosa, política, estratégica o ideológico", y de acuerdo con Blatman, esto es "exactamente lo que sucedió en 1948" con los árabes palestinos:
"Cerca de medio millón de palestinos fueron desplazados por la fuerza del territorio donde vivían porque eran una población no deseada desde una perspectiva étnica, racial, religiosa, estratégico, o desde todas esas perspectivas. Las cientos de comunidades en las que vivía la población árabe fueron arrasadas ​​o entregadas para un asentamiento judío al final de la guerra. La propiedad árabe por valor de decenas de millones de libras palestinas fue robada y confiscada. Los que trataron de volver fueron expulsados ​​por la fuerza o disparados. La limpieza étnica llevada a cabo en Palestina en 1948 fue una de las más exitosas del siglo XX".
Blatman basó su discurso en el trabajo del historiador israelí Benny Morris. Morris, por su parte, no se mostró muy feliz por ser utilizado de esa manera y le respondió con un contundente artículo de opinión en el que declaró de inmediato que, como historiador, "Blatman había traicionado su profesión cuando le atribuyó a él un tipo de afirmaciones que nunca había realizado, además de haber distorsionado los acontecimientos de la guerra de 1948". Benny Morris hizo hincapié en que:
"En ningún momento de la guerra de 1948 existió una decisión de la dirección de la Yishuv o del estado de expulsar a los árabes, ni en la Agencia Judía, ni en el gobierno de Israel, ni en el personal de la Haganá, ni en el Estado Mayor General de las Fuerzas de Defensa de Israel. Tampoco ninguno de las partidos importantes de la Yishuv, incluyendo los sionistas revisionistas, adoptaron una política de este tipo en su plataforma política".
Morris reconoció que hubo casos en que los árabes fueron expulsados, pero éstos se debieron a las exigencias de una guerra en la que los judíos en la Palestina del Mandato británico tuvieron que luchar por su supervivencia. También señaló que "la mayor parte de los árabes no fueron expulsados, sino que simplemente huyeron (cuando la guerra se aproximaba a sus zonas de residencia)", y que "en el año 1948 alrededor de 160.000 árabes permanecieron en territorio israelí". Como señaló adecuadamente Morris, es una hipérbole describir este resultado como "uno de los más exitosos" ejemplos de limpieza étnica en el siglo XX, ya que después de todo una quinta parte de la población de Israel era árabe en 1948.

No menos relevante fue un hecho que Morris no mencionó: más de 6.000 judíos - es decir, aproximadamente el 1% de la población judía - fueron asesinados en la guerra que los árabes comenzaron y desataron para evitar el establecimiento de Israel.

Aunque Morris se centró en su respuesta en poner de relieve la complejidad de la situación, un Blatman bastante escaldado, y deseando no dejar las cosas así, le respondió con otro artículo de opinión donde denunciaba amargamente a Morris: "Un historiador que, en el inicio de su carrera, determinó que Israel era responsable de la huida masiva de los palestinos en 1948 y más tarde cambió de opinión hasta convertirse en el favorito de los colonos de la derecha, es un fenómeno patético. Benny Morris ha seguido ese camino".

Es difícil de creer que el profesor Blatman no fuera consciente del hecho de que convertirse en el “favorito" de la derecha (colonos y demás) no supone realizar un buen movimiento si se desea una carrera académica exitosa, y ciertamente no para un académico en ciencias humanas. Lo que todo esto demuestra es que el argumento de Blatman es en última instancia político.

Blatman parece insistir en promover el caso de un Israel que en la guerra de 1948 fue culpable del "crimen de guerra" de una "limpieza étnica", y despectivamente argumenta: "¿Se molestaría Morris en estudiar adecuadamente los documentos del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, donde se consideraría sus declaraciones como absurdas en cualquier conferencia científica seria?".

Es de esperar que en cualquier conferencia científica seria, sus participantes se centrarán en los casos actuales más urgentes y no perdieran su tiempo y su experiencia tratando de acusar retroactivamente a países - o tal vez se trataría de acusar solamente a Israel - de "crímenes de guerra" que, presuntamente, se habrían cometido décadas antes de que la acusación de crimen de guerra se definiera como tal.

Sin embargo, dado el hecho de que los juicios de Nuremberg al final de la Segunda Guerra Mundial también son controvertidos porque, como algunos críticos argumentaron, se basaron en una ley ex post facto, tal vez debería señalar en este punto que soy muy consciente de que una humilde blogger quizá no tendría que comentar una disputa entre dos conocidos académicos. Pero da la casualidad de que tengo un Ph.D. en historia contemporánea, y la controversia entre Blatman y Morris me recordó el mejor elogio que recibí por mi tesis.

Mi investigación se centró en un grupo de refugiados alemanes que trabajaban para una agencia predecesora de la CIA en los años 1940 - dicho sea de paso, el grupo también estuvo involucrado en la preparación de los juicios de Nuremberg -, y no mucho después de que se publicara el libro basado en mi tesis, recibí una llamada del profesor estadounidense de origen alemán John Herz, quien había sido miembro de este grupo y había leído mi libro. Me preparé para lo que pensé que sería una inevitable crítica de alguien que había participado en lo que había reconstruido a partir de los documentos en el Archivo Nacional, pero para mi gran deleite Herz me comentó que le gustaba el libro porque describía el trabajo del grupo en el contexto de la época, y explicaba con cuidado que las evaluaciones eran posibles sólo con el beneficio de la retrospectiva.

Así que si el profesor Blatman quiere acusar a Israel de perpetrar el "crimen de guerra" de una limpieza étnica en 1948, creo que el contexto de la época tiene una gran importancia, especialmente teniendo en cuenta su afirmación de que "la limpieza étnica llevada a cabo en Palestina en 1948 fue una de los más exitosas del siglo XX".

Para cualquier persona que conozca un poco de la historia después de la Segunda Guerra Mundial, esta es una afirmación verdaderamente absurda. En aquellos momentos, la limpieza étnica de los alemanes de diversos territorios - incluyendo las áreas donde los alemanes habían vivido durante siglos - fue en realidad la política oficial de unos aliados victoriosos. Como el historiador RM Douglas expuso en un artículo donde presentaba el contenido de su libro sobre este tema:
"A mediados de 1945, no sólo se produjo la mayor migración forzada, sino que además probablemente se puso en marcha de una sola vez el más grande movimiento de población en la historia humana, una operación que se prolongó durante los próximos cinco años. Entre 12 y 14 millones de civiles [alemanes], la inmensa mayoría de ellos mujeres, niños y ancianos, fueron expulsados ​​de sus hogares... Unas estimaciones conservadoras indican que alrededor de 500.000 personas perdieron la vida como resultado de esa operación".
De acuerdo con RM. Douglas, el primer borrador de la Convención sobre el Genocidio de la ONU en 1948 incluía una disposición que prohibía el "exilio forzoso y sistemático de personas que representan a la cultura de un grupo étnico", pero esta disposición "fue eliminada de la versión final ante la insistencia del delegado de los EEUU, quien señaló que podría interpretarse como que abarcaba las transferencias forzadas de grupos minoritarios, tal como ya se han llevado a cabo por miembros de las Naciones Unidas (los aliados vencedores)"

Douglas también señalaba que:
"Los estados que los habían expulsado siguieron haciendo grandes esfuerzos para excluir las deportaciones [de alemanes]... del alcance del derecho internacional. En octubre de 2009, por ejemplo, el presidente de la República Checa, Václav Klaus, se negó a firmar el Tratado de Lisboa de la Unión Europea, a menos que a su país se le concediera una 'exención' asegurando que los expulsados ​​alemanes supervivientes no pudieran usar el Tratado para obtener una reparación por su maltrato en las cortes europeas. Frente al colapso del acuerdo en caso de la no ratificación checa, la UE accedió de mala gana".
Otro ejemplo aún más relevante del período posterior a la Segunda Guerra Mundial es lo que ocurrió durante la partición de la India. Como William Dalrymple escribió en un New Yorker en un artículo del año pasado:
"En agosto de 1947, cuando los británicos finalmente se fueron, el subcontinente se dividió en dos estados-nación independientes: la India, de mayoría hindú, y Pakistán, de mayoría musulmana. Inmediatamente se inició una de las mayores migraciones en la historia de la humanidad, ya que millones de musulmanes emigraron al Pakistán occidental y oriental (este último ahora se conoce como Bangladesh), mientras que millones de hindúes y sijs fueron en la dirección opuesta. Muchos cientos de miles nunca llegaron a su destino. 
En todo el subcontinente indio, las comunidades que habían coexistido durante casi un milenio se atacaron mutuamente en un brote de violencia sectaria aterrador, con los hindúes y sijs en un lado y los musulmanes por el otro, un genocidio mutuo tan inesperado que no tenía precedentes".
Citando el libro de Nisid Hajari, "Furias de la medianoche", Dalrymple proporcionaba una visión horrible de la violencia:
"Las bandas de asesinos dejaron pueblos enteros en llamas, aniquilándolos, asesinando a hombres, niños y ancianos, mientras se violaba a las mujeres. Algunos soldados y periodistas británicos que habían sido testigos de los campos de exterminio nazis dijeron que las brutalidades durante la partición fueron peores: las mujeres embarazadas tenían sus pechos cortados y a los bebés se les abrieron los vientres… algunos bebés se encontraron literalmente asados ​​en espetones".
De acuerdo con Dalrymple, en 1948 "más de quince millones de personas fueron desplazadas, y entre uno y dos millones de personas resultaron asesinadas”.

Por lo tanto, ese fue el contexto en que sucedió la supuesta "limpieza étnica llevada a cabo en Palestina en 1948", un contexto que hace aún más extraño que un investigador del Holocausto que dirige el Instituto del Judaísmo Contemporáneo de la Universidad Hebrea de Jerusalén afirme que esa fue "una de las más exitosas campañas de limpieza étnica del siglo XX".

Sin embargo, hay algunos factores adicionales que deben tenerse en cuenta. Como ya demostré en un post que escribí cuando el veterano activista anti-israelí Ali Abunimah afirmó hace unos años que en 1948 "las bandas sionistas perpetraron una limpieza étnica en la ciudad costera palestina de Jaffa", está muy bien documentado que existió una "sustancial... inmigración árabe" en las décadas entre 1880-1947. Según un informe, se estima que 500.000 inmigrantes árabes llegaron sólo entre 1932 y 1944, y el informe de 1937 de la Comisión Peel británica sugiere que gran parte de esta inmigración se debió al "desarrollo económico judío". Esto no es irrelevante, sobre todo si tenemos en cuenta la posibilidad de que "la mayor parte de los árabes simplemente huyeron cuando el conflicto bélico se aproximó a sus hogares", tal como afirma Morris.

Un relato de un testigo árabe confirma claramente la opinión de Morris: Ibrahim Abu-Lughod, un antiguo residente de Jaffa con impecables credenciales antisionistas, recordó sus últimos meses en su ciudad natal en la edición especial de 1998 del diario Al-Ahram dedicada a "conmemorar los 50 años de desposesión árabe desde la creación del Estado de Israel". Abu-Lughod, obviamente, no tenía ninguna razón, y sin duda ninguna intención, en restar importancia a los supuestos esfuerzos para la limpieza étnica de las fuerzas judías. Aquí están los pasajes relevantes de su historia, junto con mis comentarios añadidos en el post antes citado:
"Tan pronto como la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución de partición en noviembre de 1947, Palestina fue desgarrada por una guerra librada entre sus dos comunidades históricamente antagónicas - árabes palestinos y judíos palestinos. [...] Los primeros disparos fueron intercambiados entre Jaffa y Tel Aviv en la víspera del 30 de noviembre 1947, durante una huelga general de tres días declarada por el Alto Comité Árabe. [...] En la víspera de la resolución de partición de la ONU, la población árabe de Jaffa contaba con más de 70.000 personas. En general apoyaban al liderazgo palestino tradicional encabezada por Haj Amin Al-Husseini, el Gran Mufti".
Comprensiblemente, Abu-Lughod, un profesor de ciencias políticas, no menciona el hecho de que el hombre que lideraba al popular "liderazgo palestino tradicional" en la segunda mitad de la década de 1940, pasó la primera mitad de esa década en Berlín, donde vivió con la considerable comodidad de ser un huésped bien pagado y un aliado comprometido con la Alemania nazi. Del mismo modo, Abu-Lughod tampoco mencionó que algunos de los musulmanes de Bosnia reclutados por Al-Husseini como voluntarios de las conocidas Waffen-SS, habían realizado su camino hacia Oriente Medio con el fin de evitar los cargos por crímenes de guerra y lucharon para los árabes en Jaffa.

Abu-Lughod continuó señalando que la mayoría de los árabes de Jaffa y de otros lugares se mostraron confiados en que "como el país pertenecía a los árabes, ellos serían los que defenderían su tierra natal con celo y patriotismo, y que dado que el bienestar de los judíos estaba disperso en muchos países, y como por otra parte estaban divididos entre asquenazis y sefardíes, inevitablemente carecían de ese celo y patriotismo. En resumen, existía la creencia de que los judíos eran generalmente unos cobardes".

Cuando esta creencia resultó ser errónea, la gente comenzó a salir de Jaffa. Según Abu-Lughod, en un primer momento lo abandonaron sobre todo los ricos, pero a medida que más y más gente comenzó a huir de los combates, el "Comité Nacional... decidió aplicar un impuesto a todas las familias que se empeñaban en huir". Abu-Lughod se ofreció para ayudar en la recaudación de ese "impuesto".
"Yo trabajaba en una sucursal del comité radicado en la sede de la Asociación de Jóvenes Musulmanes, cerca del puerto de Jaffa. Nuestro trabajo consistía principalmente en acosar a la gente para disuadirlos de huir, y cuando insistían, en iniciar la negociación sobre lo que debían pagar de acuerdo con la cantidad de equipaje que se llevaban con ellos y el número de miembros de la familia. Al principio propusimos unos impuestos altos. Entonces, cuando la situación se deterioró, tuvimos que reducir las tasas, especialmente cuando nuestros amigos y parientes también comenzaron a estar entre los que huían. 
Continuamos con la recogida de este impuesto hasta el 23 de abril, cuando la fuerza combinada de la Haganá y el Irgún consiguieron derrotar a las fuerzas árabes estacionadas en el barrio de Manshiya, adyacente al sur de Tel-Aviv. Ese mismo día, nos dimos cuenta de que un ataque contra el centro de Jaffa era inminente, entonces yo y mi familia decidimos que teníamos que ser evacuados temporalmente. Alquilamos una furgoneta, en la que reunimos a todas las mujeres y a los niños pequeños, y los enviamos a Nablus".
El propio Abu-Lughod se quedó en Jaffa hasta el 3 de mayo, cuando se fue en barco junto con dos amigos para realizar el corto viaje a Beirut. En julio de 1948, ya estaba de vuelta con su familia en Nablus, desde donde muy pronto se dirigió a los EEUU para estudiar y construir una carrera exitosa en la Universidad Northwestern. Y la dejó en 1992, para convertirse en vicepresidente de la Universidad de Bir Zeit en Ramallah.

Así en lo que fue, según el profesor Blatman, "una de las más exitosas campañas de limpieza étnica del siglo XX" y un "crimen de guerra" perpetrado por el estado judío en ciernes, las supuestas víctimas en Jaffa eran en su gran mayoría partidarias del hombre conocido ahora como "el Mufti de Hitler", cuyos combatientes tuvieron la ayuda de algunos de los voluntarios musulmanes bosnios de las Waffen SS a los que habían contratado. Pero es que el éxodo de los residentes de Jaffa se desarrolló gradualmente durante los varios meses de lucha, y durante los cuales el "Comité Nacional árabe" local, obviamente, sintió que no había necesidad de huir y que por lo tanto las familias que eligían hacerlo tendrían que pagar un "impuesto".

Además, muchos de los refugiados conocieron la seguridad a solo unas pocas docenas de millas de distancia, a menudo en lugares donde tenían parientes.

¿Cómo Blatman puede comparar todo esto con la limpieza étnica que sucedía en esos mismos momentos en Europa y en la India?

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