Wednesday, November 02, 2016

El recuerdo de una ilusión... Birobiyán: una charla con la activista rusa Masha Gessen - Thomas Siurkus - Moment



¿Sabían que Israel no es el único estado judío en el mundo? En lo profundo del territorio de la Federación de Rusia, cerca de la frontera con China, hay otro estado nominalmente judío: Birobiyán. Fundado en la década de 1930 como el nuevo hogar para todos los judíos de la Unión Soviética, construido en la maravillosa visión de una autonomía judía, el proyecto surgió de una manera inesperada. En el 2009, casi 80 años después del establecimiento de esta región autónoma judía, la activista y escritora rusa Masha Gessen visitó Birobiyán e investigó la historia del lugar. Ella cuenta la historia del pueblo y de la región de Birobiyán en su último libro, “Donde los judíos no lo son: La triste y absurda historia de Birobidzhan, la región autónoma judía de Rusia”.

¿Sentiste alguna conexión personal con Birobiyán cuando decidiste escribir un libro sobre la región?

Yo no diría que sentí ninguna conexión personal con Birobiyán, porque Birobiyán es mucho más una idea que un lugar. Existe el lugar real, pero yo estaba interesada en algo que nunca ocurrió allí: la creación de una autonomía judía. Estaba interesada en escribir acerca de las maneras en la que estaba destinada a realizarse. Yo ya sabía que el lugar era un absurdo cuando empecé a investigar él. Eso sí lo sabía.

¿Podría explicar cómo se creó la idea de una región autónoma judía?

Como los judíos obtuvieron más derechos en una serie de países europeos, por primera vez en la diáspora existía una amenaza real de que los judíos renunciaran o perdieran su cultura, idioma o religión. Una respuesta a eso fue el sionismo. En su libro "El Estado Judío", Herzl estableció las razones para la necesidad de crear un estado judío. Él declaraba que el antisemitismo siempre seguiría a los judíos a todas partes, siempre y cuando ellos vivieran en la diáspora. Por lo tanto, debían crear un estado nación judía con su propia soberanía.

Una sofisticada respuesta a la tesis de Herzl fue la del activista judío Simon Dubnow y su reivindicación de una autonomía judía. Él pensaba que los judíos no debían esforzarse por tener su propia soberanía y su propio ejército. Debían vivir en la diáspora, como lo habían hecho durante los últimos 2.000 años. Debían gozar de la protección de las fuerzas armadas del país y hablar el idioma nativo. Además debían poder conservar su cultura, identidad y estilo de vida. La forma de lograrlo, en su opinión, era asegurándose una autonomía cultural garantizada por el gobierno del país en el que vivían. En lugar de fundar un único estado judío, los judíos debían buscar su autonomía allí donde vivían.

Su argumentación se basaba en un modelo de evolución de las naciones. La etapa más baja de este sistema era el de las tribus, seguida de la nación. La etapa más alta de la evolución sería una post estado-nación, una nación cultural que no pondría en peligro a los otros pueblos que no tenían territorio por el que luchar, pero estaban unidos por su cultura y por sus costumbres. Dubnow creía que los judíos ya habían alcanzado la etapa más alta para los que vivían en la diáspora. La fundación de un estado judío habría sido un paso atrás en la evolución.

Esta fue la maravillosa idea de una autonomía, pero su realización no tuvo nada que ver con ello.

¿Cómo fue la idea de una región autónoma judía llevada a cabo por los soviéticos?

Todo comenzó con la Revolución Rusa de 1917, que desmanteló la autocracia zarista y la reemplazó por un régimen comunista. Los bolcheviques se imaginaron el establecimiento de la Unión Soviética como una especie de imperio antimperialista donde cada grupo étnico tendría su autonomía. Los judíos eran un grupo étnico, pero no tenían un territorio en la Unión Soviética. Por lo tanto, los soviéticos querían crear un territorio donde los judíos pudieran establecer una región autónoma para ponerlos en igualdad de condiciones con todos los otros grupos étnicos. La idea original era ubicarlo en Crimea, pero se enfrentó gran resistencia por parte de la población local. Por lo tanto decidieron enviar a los judíos muy lejos, allí donde no se enfrentarían a ese tipo de resistencia. Los enviaron a un área que estaba cerca de la frontera con Manchuria, y así es como Birobiyán nació.

Usted dice que Birobiyán era "la peor buena idea que nunca ha existido" ¿Por qué la idea de una región autónoma judía estaba condenada al fracaso?

No sé si estaba condenada a fracasar en línea general. De hecho, creo que la idea del autonomismo era una visión maravillosa que espero que suceda en un futuro lejano. Pero todas las buenas ideas que se llevaron a cabo por el estado soviético se hicieron mal, porque usaron ideas para aterrorizar a la gente, y a veces también incluyeron purgas que se sucedieron en Birobiyán y no implicaban una pequeña cantidad de antisemitismo. El marco en el que los soviéticos querían construir una región autónoma judía estaba condenado al fracaso.

Uno de los protagonistas de su libro es David Bergelson. ¿Por qué eligió centrarse en él?

Cualquier historia es generalmente mejor narrada a través de las personas. Bergelson era una figura importante dentro de la literatura yiddish y sigue siendo una figura muy importante en ese ámbito. Pero, por supuesto, la mayoría de las personas en la actualidad nunca han oído hablar de él. Sin embargo, era una figura fascinante para mí y por eso lo escogí. Yo estaba buscando una figura que fuera interesante, que dejara un gran rastro y que no fuera normal en la Unión Soviética, y que de alguna manera estuviera involucrada con Birobiyán durante mucho tiempo. También me dio el tema principal del libro: una meditación sobre la naturaleza del exilio y la pertenencia. Históricamente fue importante para los judíos conocer cómo actuar. Era una clave para la supervivencia y Bergelson fue muy bueno sabiendo como actuar.

Él vivió hasta la edad de 68 años, lo que era todo un logro para un escritor judío en la Unión Soviética. Salió de Rusia después de la revolución y se trasladó en 1921 a Berlín, como muchos de los exiliados judíos. En la época en que los nazis llegaron al poder, Bergelson cuenta que tuvo que salir de Berlín. Regresó a la Unión Soviética y se convirtió en un ciudadano de Birobiyán. Bergelson escribió extensamente sobre la región autónoma judía en la prensa yiddish en el extranjero y trató de movilizar a la gente para que fuera a Birobiyán. Desde luego, es responsable del movimiento de miles de familias estadounidenses y latinoamericanas a Birobiyán.

David Bergelson alabó Birobiyán en sus escritos. ¿Cómo fue tu experiencia en tu visita a Birobiyán? ¿Cuál fue el encuentro  más absurdo y triste?

Probablemente el encuentro más triste fue con los últimos colonos que aún viven voluntariamente en Birobiyán. Bergelson siempre había soñado con ir a Birobiyán y hacer realidad la visión de la autonomía judía. Cuando se instaló allí en la década de 1940, no sólo se encontró con terribles condiciones de vida, sino también con el antisemitismo. Él vivía en un estado de aflicción cuando le conocí en el 2009. Por aquel entonces estaba muy enojado con un Dios en el que dejó de creer después del Holocausto, donde todos menos un miembro de su familia murieron; y enojado también  con la Unión Soviética, que le atrajo a Birobiyán y resultó ser una mentira.

El encuentro más absurdo fue probablemente mi búsqueda de comida judía en Birobidzhan. En primer lugar me dijeron que iba a encontrar comida judía en un restaurante chino, pero luego me dijeron que habían interrumpido el menú judía porque no había demanda. Entonces fui a otro lugar que ofrecía Schnitzel de Birobiyán, pero resultó ser de cerdo. En el tercer restaurante al que fui finalmente me dijeron: "Sí, tenemos comida judía". Y me ofrecieron gefilte pescado calentado.

¿Qué queda hoy de las raíces judías de Birobiyán?

Hay que tener en cuenta que Birobiyán en realidad nunca fue un estado judío. Fue un lugar al que los judíos llegaron por su desesperación y con la esperanza de construir un estado judío. Lo que queda hoy es un recuerdo de una ilusión. Algunos edificios todavía me recuerdan el pasado judío de la ciudad; las enormes estatuas que hacen que la región se parezca a un parque temático shtetl; y se le sigue denominando oficialmente en Rusia el oblast autónomo judío. Birobiyán también continúa distribuyendo fondos para la promoción de lo que se supone que era su cultura nativa. Por lo tanto, todavía tienen un grupo de danza judía para los niños, aunque la mayoría de los niños ya no son judíos. Muchos chinos emigraron en los últimos 20 años, por lo que hoy sus hijos están bailando en un grupo de danzas judías.

¿Ve algún paralelismo entre usted y David Bergelson?

Creo que Bergelson es un ejemplo de lo que eran tradicionalmente los escritores judíos, es decir escritores multilingües. Una gran cantidad de autores judíos escribió en diferentes idiomas en diferentes momentos de su vida, ya que se movieron mucho geográfica y socialmente. Dubnov escribió en yiddish, ruso y hebreo. Él mismo tradujo sus obras y las volvió a escribir en otros idiomas, lo cual es muy diferente de ser traducido a otro idioma. Bergelson escribió en yiddish, pero para él elegir el idioma correcto era una cuestión muy importante a la hora de ser un escritor, además de averiguar para quién estaba escribiendo y en qué idioma. La mayoría de los escritores de otros países no se enfrentaban a este tipo de problemas.

Trato de explorar ese tema al escribir sobre Bergelson y Dubnov, porque es algo que es muy importante para mí y aunque solía pensar que era inusual en esto, en realidad no lo soy. En realidad fue una situación típica de los escritores judíos, y ahora, por supuesto, a principios del siglo XXI, se está convirtiendo en un asunto normal para todo tipo de escritores, escritores no necesariamente judíos.

Antes has dicho que Bergelson siempre supo cuando era hora de partir. También usted dejó su país hace unos años. ¿Usted ve un paralelismo entre usted y Bergelson?

Cuando pienso en todos los judíos que tuvieron que salir de su país en el siglo XX creo que sería un poco estúpido que yo diga que veo un paralelo entre él y yo. Utilizo a ​​Bergelson como un gran ejemplo de como era la situación judía y con él he tratado de acercarme a un tema que es muy importante en la cultura judía: cuando te quedas y cuándo te vas. ¿Cuando se es irresponsable y se traiciona a los preceptos judíos, cuándo el valor de la vida está por encima de todo? Este concepto es muy contrario a la tradición rusa, donde hay una especie de mitología del valor que se asigna a permanecer en su país, incluso si esto significa que tengas que morir. Los judíos no tienen nada bueno que decir sobre eso. Su responsabilidad principal es sobrevivir.

Entonces, ¿usted cree que hay un dilema sobre ser judío y ser ruso?


Rusia es una cultura que muchas veces no te da la oportunidad de elegir, siempre eres el judío. Creo que esa es la diferencia entre cómo otros judíos podían experimentar su judeidad en otros países. En los Estados Unidos creo que la gente piensa que ser judío es una cuestión de elegir si usted practica el judaísmo o no.

¿Qué es lo que significaba para usted ser judío en Rusia y saber que tu país no te quiere, simplemente por el hecho de que eres judío y homosexual?

No es una experiencia agradable, pero creo que es un gran regalo. Y los grandes regalos a veces vienen con una enorme cantidad de dolor.

¿Cree que Birobiyán es una metáfora de los judíos en Rusia en general? Ellos viven en un país que no les quiere y continuamente se ven obligados a reasentarse en otros lugares.

Sí. Es una metáfora en ese sentido, pero también por las condiciones de los judíos en Rusia, porque ya no hay judíos allí. Incluso en el lugar que estaba reservado específicamente para los judíos prácticamente ya no hay judíos. Hay una entrevista al final del libro en el que hablo de otro escritor de Birobiyán que en gran medida se identifica con el lugar, pero que vive en Israel. Él dice: "No hay lugar para los judíos en Rusia".

¿Cree que hay un futuro para los judíos en Rusia?

No. Soy muy pesimista sobre el futuro de Rusia. Punto. Estoy triste por todos los que viven allí. Es un país que es anti-humano en este tema. Les pasa particularmente a los homosexuales en estos momentos, y también a los grupos étnicos. No se pueden encontrar a judíos en ningún lugar de la más importante, y xenófoba, jerarquía de estos momentos. Otros grupos étnicos lo tienen mucho peor, pero eso podría cambiar en cualquier momento. Lo más triste para mí en este momento es que el país sea terrible para su propia gente.

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