Tuesday, December 13, 2016

Carteles representando a Netanyahu ante la soga de una horca en las paredes de la Academia Bezalel de Arte y Diseño de Jerusalén




El venenoso fruto de la incitación - Dror Eydar

Esta es la verdadera prueba de la libertad de expresión: Si, en lugar del primer ministro Benjamin Netanyahu, un diputado árabe de la Knesset hubiera sido representado antes la soga de una horca, se mostraría aún ese cartel en la Academia Bezalel de Arte y Diseño?

La respuesta es clara. A pesar de la declaración del portavoz de la academia, según el cual este lugar es un "espacio protegido para la libertad de expresión en Israel" que permite a los estudiantes tener "una discusión libre, crítica y creativa", no existe una verdadera libertad de expresión en el mundo del arte israelí , ya que solamente a ciertos artistas se les permite mostrar sus obras, incluso si no son necesariamente las mejores. Por el contrario, los buenos artistas han sido silenciados y excluidos de los museos, galerías y de la investigación académica durante décadas.

No tengo ningún deseo de erosionar la libertad de expresión. En este diario, he defendido el derecho de la diputada Hanin Zoabi  de la Lista Árabe Conjunta ha oponerse a nosotros. La democracia israelí es lo suficientemente fuerte como para incluir incluso su extremismo. También he defendido al presidente de la Lista Árabe Conjunta, Ayman Odeh, cuando fue atacado en una emisión .

Por otra parte, mantengo mi libertad para atacar duramente sus posturas.

Pero todo tiene un límite. Y ese límite es la incitación a la violencia o preparar el escenario para un acto violento. El cartel en cuestión de Bezalel se inspira con torpeza en el cartel del artista estadounidense Shepard Fairey, que mostraba al presidente de los Estados Unidos Barack Obama como un líder pionero en su primera campaña electoral. Obama estaba representando mirando al más allá, alejado de lo mundano, con las palabras "esperanza", "progreso" y "cambio" impresas alternativamente a continuación. En el cartel incitador de Bezalel, a Netanyahu se le muestra triste, mirando hacia abajo hacia una soga. No hay refinamiento o sofisticación en el cartel; incluso la palabra "esperanza" fue reemplazada por la palabra "soga", por lo que no es necesario, Dios no lo quiera, entender equivocadamente la intención del autor.

Fairey dijo que se inspiró en imágenes antiguas de los ex presidentes de Estados Unidos John F. Kennedy y Abraham Lincoln. Por el contrario, el cartel Bezalel trae a la mente imágenes de dictadores brutales cuyos finales son conocidos.

"El ejercicio", tal como se denominó en Bezaleel al cartel, "forma parte de un debate profesional". En este "debate profesional", ¿se plantearon otros ejercicios más adecuados que imponer como objeto a una persona elegida en una elección democrática para dirigir a la nación?

¿Bezalel es un lugar sin juicios de valor y sólo con "debates profesionales"? Depende de cuándo y dónde. El juicio de valor estándar en esta institución se aplica casi exclusivamente contra la "ocupación" y contra el Estado como un "mecanismo de opresión", y todos esos otros apodos terribles que estamos expuestos hasta la saciedad en el marco del discurso político de la izquierda extrema y loca.

Este cartel no apareció de la nada. Es el fruto de la degeneración ideológica y de la decadencia moral a la que se han visto relegados sus seguidores. Sobre todo, es el fruto podrido de una incitación sin precedentes, de una talla e insistencia que nunca se ha visto, en contra Netanyahu. La locura comenzó en la década de 1990 con los carteles del artista David Tartakover, el cual representaba a Netanyahu al estilo del fallecido dictador italiano Benito Mussolini y peor aún. Desde entonces, la plaga se ha extendido. De acuerdo con una narrativa que emerge de los miles de mensajes, tweets, artículos y programas, la parte culpable de la caída en picado de la izquierda no es su propia visión del mundo o sus predicciones destrozadas contra las rocas de la realidad, pero Netanyahu.

La estatua de oro de Netanyahu recientemente colocada en la plaza Rabin de Tel Aviv por otro artista, sólo era una parte de la actuación, esa que culminó con el derribo de la estatua y el atropello de su cabeza. Este grupo ve en la realidad y ve fascismo, nazismo y todo malo, malo, malo. Nuestros sabios dijeron que los deseos de una persona son más que reveladores sobre su carácter. Las cosas malas de las que acusan a sus oponentes son esencialmente parte de lo que ellos son. Estas actuaciones reflejan las violentas fantasías reprimidas de sectores de la izquierda, que en su gran desesperación, han decidido incendiar su propio campo con todos sus ocupantes dentro. El fallecido artista israelí Raffi Lavie lo dijo una vez: "Gran parte de lo que se conoce de mí como arte de izquierdas no es arte, solo son posters".

Yo enseñé poesía en Bezalel durante tres años, y fui la única persona en la sala de profesores con una declarada visión conservadora y de derechas. En una reunión de personal, el jefe de departamento habló sobre el pluralismo y el deber de escuchar otras opiniones. En respuesta, uno de los profesores dijo que se refería a Israel como "un planeta de la ocupación" a la manera del escritor italiano Primo Levi y su "planeta Auschwitz". Y luego se preguntó: "¿En el planeta Auschwitz se tendría que haber permitido a un oficial de la SS enseñar poesía?".

En mi opinión, mi mayor vergüenza fue que ninguno de los conferenciantes le dijo a ese idiota que se callara. Dos años más tarde, se deshicieron de mí. Sin embargo, ese profesor todavía enseña allí, para gloria de los carteles que cuelgan de las paredes de esa institución.

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