Sunday, December 18, 2016

Correción política y sobre todo "mucha tolerancia": La incitación cliché - Dror Eydar - Israel Hayom


El póster de la Academia Bezalel de Arte y Diseño de Jerusalén


El póster del Colegio de Arte Shenkar de Tel Aviv

1.- No pasa un día sin tener que escuchar acerca de la "violación de la libertad de expresión" por parte de los que llevan años silenciado y excluyendo a cualquiera que no siga su línea política o cultural. En contraste con lo que esta propaganda trata de hacernos creer, la libertad de expresión ha florecido con los gobiernos de la derecha particularmente. Parece que la indignación es la sorprendente libertad que se han tomado los oponentes políticos para criticar, denunciar y discutir. Las personas que han estado acostumbradas a lo largo de su vida a criticar a los demás de repente entran en pánico cuando la crítica se dirige hacia ellos.

El póster del estudiante de arte que representa al primer ministro, Benjamin Netanyahu mirando a la soga de una horcado es una muestra terrible de arte, ya que no permite una interpretación abierta sino que impone su propia interpretación sobre nosotros. Es demasiado obvia. Ellos afirman que la interpretación ha sido sacada de contexto. Ah. Si sumamos esta exposición a muestras similares de odio en los últimos 20 años, no podemos escapar de su significado de incitación. La cautela requerida debería haber sido lo primero y lo más importante para los profesores de la academia, que deberían haber neutralizado ese "intento" de raíz en lugar de difundirlo a través de las paredes de la institución y luego hacerse los tontos llamándolo un "ejercicio".

Por otra parte, no estoy seguro de que la policía debería haber detenido al estudiante. El póster que diseñó es el testimonio del deterioro del discurso público y su giro hacia la violencia, pero la condena pública habría sido suficiente.

2.- Y entonces contemplé a los estudiantes de la Academia Bezalel de Arte y Diseño cubriéndose la boca con cinta adhesiva en señal de protesta. Hay ciertos grupos de población cuya existencia se basa en una constante protesta, a menudo una protesta cuyo único propósito es publicitarla en el exterior, en un intento de desviar las preguntas difíciles acerca de su propio mundo.

Queridos estudiantes de arte, ¿están seguros de que ustedes son libres de expresarse sin montar un mitín público? ¿Significa verdaderamente ese tan reivindicado "espacio protegido" que todos puedan expresar su pleno espíritu creativo dentro de la academia? ¿Un estudiante que presente unas obras que critican a la izquierda israelí desde una perspectiva de derechas, o que muestre admiración por los asentamientos en Judea y Samaria, disfrutarán de un trato justo? Y después, al final de sus estudios, ¿estaría de acuerdo un museo serio en mostrar su trabajo? Estos son sólo unos ejemplos.

El arte israelí es de hecho un "espacio protegido", pero protegido de una multitud de opiniones, protegido de la aparición de las grietas en la pared erigida por los guardianes de la izquierda en las entradas de las galerías y escuelas de arte. Ellos sí saben cómo descalificar, sobre la base "solamente del gusto artístico", una obra que no cumpla con las exigencias de su línea o agenda política, aunque siempre utilicen para ello razonamientos morales y profesionales y similares. No hay ninguna posibilidad para un artista que no pertenezca a este club de progreso a través de las vías regulares.

El artista Joshua Neustein una vez le dijo a la profesora Dana Arieli-Horowitz en su libro "Los creadores del material de recubrimiento: El asesinato de Rabin, arte y política": "los artistas y organizadores de exposiciones de izquierdas que encuentro son estridentes y xenófobos, operan con prácticas de exclusión. Son mucho más aristocráticos que los de derechas".  El artista Gary Goldstein comentó: "La mayoría de las academias en el mundo, las universidades... operan como un bastión de la izquierda y del marxismo, y algo más tarde se convirtieron en bastiones del discurso crítico de la posmodernidad y de la corrección política. Practican un cierto tipo de control mental. Allí que es un poco como en el realismo socialista" (un estilo de arte que glorificaba el régimen estalinista en la antigua Unión Soviética).

Goldstein menciona una exposición del artista David Wakstein titulada "Explosión" que se exhibió en el museo de arte de Tel Aviv en el 2003: "Fue una excelente exposición bajo todos los aspectos... en todos los aspectos problemáticos, si aceptamos las presencia de caricaturas antisemíticas y del contenido antisemita. También es interesante en el plano psicoanalítico, ya que hablando de las cosas de una manera externa, política, lo que sale finalmente es el odio a sí mismo del judío".

Goldstein creía que era una exposición digna de exhibirse en un museo de Israel, pero agregó: "En relación con el establishment cultural, es evidente que este tipo de obras y exposiciones tiene muchas más posibilidades de mostrarse que obras de derecha que ataquen las posturas de la izquierda". ¿Libertad de expresión?

3.- Esta semana, el periodista Erel Segal entrevistó al artista David Tartakover, un ganador del Premio Israel, sobre el póster en cuestión. A pesar de los comentarios críticos que decían que no era una buena pieza de arte, Tartakover no llegó a condenarla. Y por una buena razón, ya que podemos ver en él al padre espiritual del póster. Él mismo ha impreso docenas de otros ásperos póster pero más sofisticados.

El 4 de noviembre de 1996, Tartakover publicó un póster donde la parte superior era de color azul y blanco, y tenía una imagen del primer ministro Yitzhak Rabin sonriendo con timidez y con la mirada propia de un cariñoso abuelo. Por debajo, sobre un fondo negro, estaban las palabras "No vamos a perdonar", junto con una imagen de Netanyahu cuya oscura silueta estaba fotografiada de abajo arriba. Tartakover dijo que eligió esa foto debido a su similitud con las fotos al "estilo de Mussolini", el dictador fascista italiano. El póster fue titulado con la inscripción "4 Noviembre de 1995", la fecha del asesinato de Rabin. Nos hemos encontrado con este mismo tipo de contrastes de una manera infinita en la retórica de la izquierda contra la derecha.

Otra mirada al póster revela que los colores que Tartakover eligió utilizar implican un choque de visiones del mundo: Frente a la azul y blanca (que representa, además de los colores nacionales, la esperanza y la espiritualidad), Tartakover pintó la mitad inferior en rojo, blanco y negro, de una manera "causalmente coincidente" con los colores de la bandera del Segundo Reich, que fue cambiada por una bandera diferente bajo la República de Weimar, entre las guerras mundiales, y que luego fue la bandera oficial de la Alemania nazi hasta su caída en 1945 .

La jerarquía del póster era nítida y basada en imágenes y prejuicios: el ángel vs el diablo; el mundo de arriba, el espiritual, vs los bajos instintos; el cielo vs el infierno; el intelecto vs la irracionalidad; la espiritualidad vs el paganismo; el campo de la paz y de la esperanza vs el campo de la sangre y de la guerra.

Tartakover habló de la Italia fascista, pero era evidente que pretendía significar Alemania. Así es como el artista vio al Segundo Israel que eligió a Netanyahu.

¿En términos históricos, qué aparecía en el cartel? En esos momentos de intensa crisis, Tartakover se volvió hacia el pasado más reciente, hacia el siglo XX, hacía el fascismo y el nazismo. El idioma en el que quiso mostrar su idea podría haber aparecido en cualquier otro país: la advertencia contra el totalitarismo. (¿Es que acaso Tartakover desconoce el totalitarismo intelectual en su propio campo?)

En términos israelíes, Tartakover no creó un nuevo lenguaje, sino un cliché, del tipo que vemos en todas las protestas de la izquierda y que está destinado a fortalecer a su propio campo político avergonzando al campo rival. Golpear al adversario político con la insignia fascista de la vergüenza es característico de la izquierda y no es aplicable solamente a Israel. Ese póster no hace referencia a la complejidad especial de Israel, sino que utiliza una deslegitimación simplista del rival político, ese representante de ese otro Segundo Israel: los likudnik, los mizrahim, la derecha en general, los colonos, los judíos religiosos...

El póster que nos presentaron esta semana en Jerusalén no era, por lo tanto, original. Pertenece a una escuela en particular. Esta semana, por ejemplo, el Canal 10 emitió tres episodios de "odio gratuito" y todos ellos más o menos dirigidas contra la derecha. ¿Ustedes piensan que permitirían la emisión de algún episodio similar sobre estas escuelas y academias del odio?



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