Monday, December 19, 2016

Los diputados árabes y la cuestión de la lealtad - Nadav Shragai - Israel Hayom



Las acusaciones del domingo de que el diputado árabe de la Lista Árabe Conjunta Basel Ghattas de haber introducido de contrabando 12 teléfonos móviles a unos prisioneros palestinos de seguridad en la prisión de Ketziot, durante su visita a un miembro de una célula terrorista que mató al soldado Moshe Tamam, no deben tomarse exactamente como una sorpresa.

Ghattas, quien en el pasado ha apoyado el boicot contra Israel, es primo del ex diputado del Balad Azmi Bishara, sospechoso de espiar para Hezbollah y que por eso huyó del país. Mientras tanto, varios de sus colegas en el Parlamento israelí a menudo se comportan como si fueran miembros del Parlamento palestino de Ramallah.

El diputado de la Lista Árabe Conjunta Ahmad Tibi, por ejemplo, solía ser el asesor de Yasser Arafat en Israel. Tibi fue incluso reprendido duramente por el Comité de Ética de la Knesset después de decir, "No hay un valor más alto que la Shahada [una declaración de fe islámica]," y que "el Shahid [mártir] es un pionero que dibuja el camino hacia la libertad con su propia sangre". A día de hoy, la diputada de la Lista Árabe Conjunta Hanin Zoabi se niega a llamar terroristas a los secuestradores y asesinos de los tres adolescentes judíos de Gush Etzion. El diputado árabe de la Lista Árabe Conjunta Jamal Zahalka se ha reunido con altos funcionarios de Hamas.

El problema con algunos de los diputados árabes es doble. Al igual que sus colegas judíos de la Knesset, al jurar su cargo se comprometieron a defender su lealtad al Estado de Israel y sus leyes, y cumplir fielmente sus deberes en la Knesset. Pero su conducta, y no por vez primera, plantea dos cuestiones fundamentales. La primera, ¿dónde se encuentran sus lealtades verdaderas? ¿En Israel y sus leyes? ¿O en los palestinos de Gaza y Judea y Samaria, y hasta a los terroristas palestinos que perjudican la seguridad del país y asesinan judíos?

La segunda cuestión es si la empatía, o la supuestia empatía, que los diputados árabes muestran por los terroristas que asesinan a judíos de hecho representa a la del público árabe israelí. Esta pregunta es fácil de responder. La gran mayoría de los árabes israelíes, unos 1,5 millones de personas, son ciudadanos pacíficos respetuosos de la ley. Ellos quieren que sus representantes políticos defiendan los intereses y necesidades de los ciudadanos árabes del país. El problema es que una y otra vez votan por esta representación política extremista. La sociedad árabe no ha producido desde su interior una verdadera alternativa a los diputados que apoyan el terrorismo.

La primera cuestión es también relativamente fácil de abordar: Algunos diputados árabes son, de hecho, mucho más fieles a la causa palestina y a sus emisarios - que muy a menudo estarían representados por terroristas y asesinos de judíos - que a la Knesset israelí. Sólo un país que se ha vuelto completamente loco y es incapaz de trazar una línea clara entre la libertad de expresión y la democracia por un lado, y la incitación y el terror por el otro, permite que ese tipo de diputados continúen sirviendo en su rama legislativa.

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